La nueva geopolítica nacional (I)

Tras la doble y rotunda victoria obtenida en el referéndum revocatorio de agosto, en las elecciones municipales , a gobernadores de octubre de 2004, las parlamentarias de 2005 y las presidenciales de 2006, el presidente Chávez y las fuerzas sociales y políticas que lo apoyan y protagonizan el proceso de transformaciones en curso en la República Bolivariana de Venezuela se hallan ante una nueva situación. Sin duda, la más favorable en estos ocho años, desde el primer triunfo electoral de Chávez en las presidenciales de diciembre de 1998. Y no sólo desde el punto de vista político. Las perspectivas también se presentan favorables a una importante recuperación de la economía nacional . Pero los retos de esta nueva etapa siguen siendo muy grandes.

En el plano económico, se trata de avanzar en el asentamiento del modelo económico recogido en las Líneas Generales del Plan Nacional de Desarrollo Económico y Social 2001-2007 y ahora con el Proyecto Nacional Simón Bolívar hacia la Venezuela Socialista 2007-2021 . Dicho modelo pasa hoy por fortalecer el desarrollo diversificado de la economía productiva -de un modo ecológicamente sostenible y a través de una planificación descentralizada y participativa-; implementar las políticas públicas necesarias para mantener el equilibrio fiscal; reforzar el desarrollo de un importante sector de economía social mediante el impulso de las microempresas y cooperativas; garantizar la seguridad alimentaria disminuyendo la dependencia externa; mantener la defensa de la cesta petrolera en el marco de los Acuerdos de la OPEP; impulsar la cooperación energética con otros países y diversificar los mercados de los hidrocarburos; avanzar en un nuevo modelo de integración económica latinoamericana y caribeña que apunte a la unión política como opción estratégica; y, a la vez, fortalecer la cooperación Sur-Sur.

En el plano social, el objetivo básico es el de luchar por la superación de las amplias y profundas desigualdades sociales. La reducción significativa de la pobreza, del desempleo y de las desigualdades constituye el requisito para la construcción de una nueva condición de ciudadanía que garantice el disfrute de los derechos económicos y sociales de una forma universal y equitativa. Garantizar el derecho a una educación de calidad y para todos, a la salud y la calidad de vida, a la seguridad social, a la vivienda, a un medio ambiente sano, al acceso universal a la cultura, a la democratización de la propiedad de la tierra, implica cambios importantes en los modos de gobernar. Supone fortalecer la participación social y generar poder ciudadano, con espacios públicos de decisión. El camino está abierto con la experiencia de las Misiones, que debe servir de impulso para la democratización del conjunto de la vida comunitaria y para mejorar la articulación entre las políticas sociales y una política económica capaz de ampliar y reforzar el espacio de la economía social.

Las expectativas creadas por leyes como las de Tierras y Desarrollo Agrario, Pesca y Acuicultura, Microfinanzas, entre otras, han empezado a traducirse en unos primeros resultados tangibles: reparto de tierras y formación de cooperativas de campesinos, redistribución del suelo urbano de propiedad estatal otorgando títulos a familias agrupadas en Comités de Tierra Urbana en barrios pobres, fortalecimiento de un sector de economía social y solidaria...

Los programas sociales han recibido también en el último año un impulso decisivo y han contado con una creciente participación popular a través de las organizaciones comunitarias. Ante las dificultades y obstáculos encontrados en las mismas instituciones del Estado para hacerlos avanzar, el gobierno de Hugo Chávez planteó una propuesta nueva: la de desarrollarlos desde estructuras paralelas creadas para conseguir mayor agilidad, eficiencia y participación popular. Así han ido surgiendo las Misiones, con programas específicos dirigidos a los sectores sociales más empobrecidos del país. Entre éstas cabe destacar por su planteamiento y resultados el programa de la Misión Barrio Adentro.

Misión Barrio Adentro, un proyecto ejemplar

Esta surge en abril del 2003 como Plan Barrio Adentro, fruto de una nueva concepción de las políticas de salud y en el marco del convenio de cooperación suscrito entre Venezuela y Cuba. Se trata de garantizar el acceso a los servicios de salud de la población excluida, mediante un modelo de gestión participativa de salud integral. De este modo se fortalece la Red Ambulatoria con la creación de Consultorios y Clínicas Populares y la presencia permanente de médicos en las comunidades con poco o nulo acceso a los hospitales existentes.

En una primera fase, entre abril y junio de 2003, se constituyeron los primeros Comités de Salud, se procedió a una evaluación de las enfermedades más frecuentes en cada localidad y se desarrollaron experiencias piloto en algunos municipios. Además esta fase sirvió para la adaptación de los médicos cubanos llegados en apoyo al programa. Tras un segundo periodo de extensión a diversos estados, a partir de septiembre de 2003 se extendió a todos los estados, con participación de más de 10.000 médicos que realizan un promedio de 26 actuaciones diarias que incluyen consultas, educación para la salud, actividades de preparación de líderes comunitarios, visitas directas a pacientes enfermos...

A partir de diciembre de 2003 comienza la fase actual del Plan que pasa a llamarse Misión Barrio Adentro. Se nombra una Comisión coordinadora y se fija el objetivo de construir 5.000 nuevos consultorios populares durante el 2004. La atención directa ha llegado a más de dos millones y medio de familias visitadas, lo que supone más de diez millones de personas atendidas por este programa. Se han celebrado Encuentros de Organizaciones Populares con Barrio Adentro para evaluar lo realizado y reforzar la participación del voluntario popular junto a los médicos que conviven en las comunidades.

Otras Misiones que se han venido implementando son:

Misiones socio-educativas:

Misión Robinson que toma el nombre del preceptor y compañero de lucha de Simón Bolívar, Simón "Robinson"Rodríguez. Su objetivo es la lucha contra el analfabetismo. Empieza en julio del 2003 con la intención de alfabetizar al millón y medio de venezolanos iletrados, casi el 9% de la población mayor de 10 años. Para ello se escoge el método de la pedagoga cubana Leonela Relys, premiado por la UNESCO. Con el asesoramiento de 70 pedagogos cubanos, se despliegan por todo el país más de 100.000 maestros facilitadores. Los resultados no se hacen esperar: 1.273.000 personas alfabetizadas en poco más de 6 meses. El programa continúa y se ha iniciado ya la segunda fase, Robinson II, con el objetivo de completar en dos años la educación primaria venezolana que normalmente se desarrolla en seis.

Misión Ribas, llamada así en memoria del héroe de la Independencia José Félix Ribas. Su objetivo es el de dar la oportunidad de acabar la educación secundaria a quienes la habían abandonado, más de cinco millones de venezolanos. El programa prevé la obtención de la titulación secundaria en un plazo máximo de dos años. Como en todas las Misiones el programa es gratuito y se ofrecen becas a los que más las necesiten para poder seguirlo. Se inició en noviembre del 2003, con 629.000 inscritos. La mayor parte de la financiación del programa corre a cargo de la compañía petrolera PDVSA y la de electricidad CADAFE, quienes ofrecerán luego puestos de trabajo en los sectores minero, eléctrico y petrolero.

Misión Sucre, para facilitar el acceso a la educación universitaria de quienes quedaron excluidos por razones económicas. En el censo realizado a partir de septiembre de 2003 se inscribieron 470.000 bachilleres interesados en volver a los estudios. Hasta ahora se han otorgado más de 140.000 becas y se está desarrollando el Programa de Iniciación Universitaria para facilitar el acceso a las Universidades Públicas, entre las que se encuentra la recientemente creada Universidad Bolivariana. A partir de julio del 2004 se ha venido produciendo la incorporación de los primeros 100.000 bachilleres procedentes de este programa a las aulas universitarias.

Misiones socio-productivas:

Misión Zamora, continuación del Plan Zamora, nombre de un histórico líder campesino venezolano. Incluye el proceso de entrega de tierras a los campesinos y el objetivo de garantizar la oferta alimentaria para los más desfavorecidos en una apuesta por la economía social y el desarrollo endógeno y vinculando su labor a la de la Misión Mercal.

Misión Mercal, para la comercialización y venta directa a bajo precio de productos alimenticios y otros de primera necesidad como medicinas. Con este programa, que supera ya los 2.000 puntos de abastecimiento y venta por todo el país, se ha logrado ofrecer protección alimentaria a más de siete millones de personas. Está vinculado a los Comedores Populares Bolivarianos, en los que se brinda alimentación y asistencia sanitaria a medio millón de personas sin recursos económicos.

Misión Miranda, destinado a los reservistas del Ejército en situación de desempleo. Los que participan en el programa, iniciado en octubre del 2003, reciben el salario mínimo, formación para el cooperativismo y facilidades para la obtención de microcréditos para proyectos de reinserción laboral.

Misión Piar, vinculada al Plan Integral de Desarrollo Sustentable de las Comunidades Mineras, y destinada a mejorar las condiciones de vida de un colectivo de 78.000 trabajadores que conforman el sector de la pequeña minería. Implica la creación de cooperativas, formación de comités de construcción de viviendas, recuperación medioambiental de áreas degradadas y otras actividades productivas y de asistencia social.

Además de las citadas, también están en marcha otras como la Misión Negra Matea, que tiene por objeto atender a los niños de la calle y la Misión Guaicaipuro, que busca restituir los derechos originarios y específicos de 540.000 personas pertenecientes a los pueblos indígenas.

Tras el triunfo en el referéndum se anunció la puesta en marcha de la Misión Vivienda, para actuar junto al nuevo Ministerio de la Vivienda. Ante el desorden existente en la actuación de las administraciones públicas en materia de construcción de viviendas, se está elaborando un censo oficial para establecer las prioridades. Más de 5.600 Comités de Tierras Urbanas, que organizan a más de 3.000.000 personas, participan en esta labor.

El papel articulador de la Misión Vuelvan Caras.

Esta Misión ocupa un lugar relevante en la batalla contra la pobreza y la exclusión social a la vez que se propone jugar un papel catalizador en el proceso de transición hacia otro modelo productivo basado en el desarrollo endógeno. (Su nombre viene inspirado por la gesta de los lanceros mandados por el general Páez, quien en la Batalla de las Queseras del Medio durante la Guerra de Independencia, ordenó a sus hombres "volver caras" y atacar de frente al ejército realista español que los tenía acorralados, logrando una contundente victoria a pesar de su clara inferioridad numérica).

La Misión Vuelvan Caras está destinada a la capacitación técnica de 1.200.000 desempleados de las zonas más humildes, que reciben becas para facilitar el estudio y la inserción laboral en los sectores agrícolas, industriales y de servicios. El proceso de capacitación, iniciado en marzo del 2004, tiene una duración estimada entre 6 meses y 2 años según el tipo de actividad a desarrollar luego, y se inicia con personas que ya han participado en las Misiones socioeducativas. La formación en valores, conocimientos, actitudes y destrezas necesarias se presenta así: "tomando en cuenta los sectores productivos que se están priorizando en una primera fase de la Misión Vuelvan Caras y la participación de los patriotas desempleados que están cursando estudios en las diversas misiones (Robinson, Ribas, Sucre), podemos señalar que los contenidos deben adecuarse a los diversos contextos y entornos de los núcleos endógenos, relacionado por supuesto con los sectores de actividad (agricultura, industria, turismo, servicios) y los niveles educativos de los alumnos de las misiones."

Todos estos programas, tendentes a influir en la conformación de una nueva estructura social, tienen que ver con una idea en la que viene insistiendo el presidente Chávez: para acabar con la pobreza, hay que dar poder a los pobres . " Un concepto que lleva implícito, entre otras cosas, la participación política popular en el control del Estado y la toma de decisiones; la transformación de los poderes públicos a partir de la Constitución Bolivariana; una distribución más justa de la renta petrolera y de la tierra: la creación de una infraestructura económica, y la formulación de políticas sociales revolucionarias que posibiliten el cambio hacia una sociedad humanista, basada en el pleno respeto a los derechos de la ciudadanía: salud y educación para todos, empleo digno, la tierra para el que la trabaja, alimentación, deporte y cultura, y un verdadero protagonismo del pueblo en la dinámica política nacional" .

Y a esto, le llaman populismo.

Estos programas están financiados con parte de los ingresos procedentes de la exportación del petróleo. Para algunos, la decisión del gobierno venezolano de dedicar estos ingresos a financiar programas sociales tiene un nombre: populismo. El documento de Santa Fe IV de enero 2001, en su apartado Democracia populista posterior a la Guerra Fría utiliza dicho calificativo al referirse a Hugo Chávez. Luego el calificativo maldito se convertirá en sustantivo en boca del general James T. Hill, jefe del Comando Sur de Estados Unidos. En su intervención a finales de marzo de este año ante el Comité de las Fuerzas Armadas de la Cámara de Representantes advirtió de la nueva amenaza del populismo radical.

Maurice Lemoine, redactor jefe adjunto de Le Monde Diplomatique ha escrito a propósito de esto:

"que un presidente - en este caso el venezolano Hugo Chávez - pretenda completar la democracia formal con una democracia "participativa", se ve inmediatamente satanizado bajo el vocablo de "populista". Por "populismo", se entiende toda corriente opuesta al neoliberalismo. Pero la palabra tiene un efecto sobre la opinión".

Más allá de la discusión sobre cuál es la caracterización más adecuada de la actual democracia venezolana, parece claro que poco tiene que ver con los populismos históricos que encarnaron en la América Latina del siglo XX Perón en Argentina, Getulio Vargas en Brasil o Haya de la Torre en Perú. Por no hablar de las comparaciones con los populismos europeos, que sobre todo ponen de manifiesto el desconocimiento -o la malevolencia- de quienes las hacen sobre los contenidos y programas que sustancian el actual proceso político en Venezuela.

En un artículo dedicado a desenmascarar la carga ideológica y la manipulación lingüística de editorialistas y especialistas de los grandes medios de comunicación al trazar un determinado perfil de Hugo Chávez y su política de gobierno, Bernard Cassen se refería también a esta cuestión.

"Chávez utiliza los ingresos del petróleo para lanzar programas de educación permanente y de sanidad que benefician masivamente a los más pobres, luego es un "demagogo" y un "populista"... Finalmente, nos gustaría saber qué es exactamente un populista, y deberían ser los que utilizan este término quienes nos dieran su definición. Si se trata de un dirigente que se preocupa por incorporar a la totalidad del pueblo en el perímetro de la ciudadanía activa, Chávez es un populista. Si se trata, recuperando la fórmula del fundador de la OPEP, Pérez Alfonso, de "sembrar el petróleo" no en los bolsillos de los dirigentes políticos y de la oligarquía, sino en programas que beneficien al mayor número de personas, Chávez incurre en el mismo reproche. Si se trata de respetar al pie de la letra las formas constitucionales en lugar de fomentar un golpe de Estado de tipo fascistoide como el del 11 de abril del 2002 o huelgas patronales insurreccionales, el presidente todavía agrava más su caso. Si se trata de explicar a una población mayoritariamente muy poco instruida cosas complicadas con palabras simples, Chávez hace populismo. Según este rasero, no cabe duda de que muchos pueblos europeos apreciarían tener dirigentes un poco menos sumisos con los mercados financieros y un poco más populistas."

Dimensión internacional del proyecto bolivariano: mirando al Sur.

Este proceso y los logros obtenidos hasta el momento están teniendo una importante repercusión allende las fronteras de Venezuela. Se abre una nueva etapa también en el plano de las relaciones internacionales de la República Bolivariana.

"Este proceso y los logros obtenidos hasta el momento están teniendo una importante repercusión allende las fronteras de Venezuela. Se abre una nueva etapa también en el plano de las relaciones internacionales de la República Bolivariana."

El refuerzo de la posición de Venezuela en el contexto regional está resultando beneficioso para el avance de algunos proyectos importantes como la creación de Petroamérica, consorcio petrolero del que formarían parte inicialmente Argentina, Brasil, Bolivia y Venezuela., y que podría convertirse en una de las mayores empresas energéticas del mundo.

Otro proyecto en marcha es el de PetroCaribe, impulsado por Venezuela y catorce países de la cuenca caribeña, con la finalidad de refinanciar, transportar y distribuir los productos petroleros abaratando costes por la eliminación de los intermediarios que especulan con los precios.

Los pasos del gobierno venezolano en el ámbito latinoamericano van encaminados también a la próxima creación de un canal de televisión pública común con Argentina y Brasil, TeleSur, que podría tener muy pronto su señal en el aire.

El impulso a las relaciones y proyectos de integración en Latinoamericana y el Caribe se viene desarrollando a la vez que se estrechan los lazos de cooperación con países asiáticos y del Oriente Medio. Recientemente se han registrado avances en la dirección de establecer una alianza estratégica con China, se han firmado nuevos acuerdos de cooperación con Irán y la India que abarcan múltiples aspectos como el intercambio de expertos, inversiones en infraestructuras y biotecnología, además del ámbito de los hidrocarburos. La apuesta por fortalecer la OPEP y la cooperación económica Sur-Sur va a la par con la de trabajar por la consolidación de un marco de relaciones políticas multipolares y solidarias. En este sentido cabe reseñar también el apoyo renovado de Venezuela a la causa del pueblo saharaui que se traducirá, además del respaldo político, en cooperación económica, social y humanitaria.

Una inyección de esperanza en el combate por otro mundo posible

"Chávez nos despertó la conciencia", decían unos vecinos de la colina de Petare, uno de los barrios pobres de Caracas. Esa adopción de un punto de vista propio, crítico, liberado de la intoxicación permanente con la que los grandes medios de manipulación buscan someter las mentes de los humildes, está en la raíz de la resistencia y la movilización de las mayorías empobrecidas y por tanto tiempo excluidas de Venezuela. Pero no sólo de Venezuela. Las luchas de resistencia a las políticas neoliberales atraviesan hoy todo el continente latinoamericano. Y tienen también sus expresiones propias en las movilizaciones asiáticas y europeas frente a la globalización capitalista. El proceso de la revolución bolivariana se está siguiendo con suma atención, interés y simpatía desde un número cada vez mayor de organizaciones y movimientos en América Latina y en el mundo. Se han multiplicado las expresiones de alegría, de esperanza, de solidaridad de los movimientos sociales y populares argentinos, bolivianos, ecuatorianos, brasileños, peruanos, colombianos... europeos y asiáticos.

"Venezuela es un país - tal vez el único actualmente en América Latina - en el que los derechos sociales avanzan, combinando las políticas gubernamentales y la acción de los movimientos sociales... La lucha por un proyecto de integración alternativo pasa por la alianza de los movimientos sociales con los gobiernos que lleven a la práctica una política de soberanía y de construcción de una reinserción activa en el plano internacional. La lección debe ser sacada por los partidos políticos y gobiernos de izquierda de la región. El gobierno de Hugo Chávez demuestra la posibilidad de una alternativa de izquierda en el continente, que combine la prioridad de lo social en el plano interno con la soberanía política en el plano externo, promoviendo activamente la organización del movimiento social. Que gobiernos como los de Lula y Kirchner - y el de Tabaré Vázquez, que puede triunfar este año -, así como el PT, el Frente Amplio de Uruguay y otras fuerzas de izquierda saquen provecho de las lecciones de Venezuela."

Cabe añadir que también podemos extraer buenas lecciones en Europa. Reforzar la información sobre este proceso tan poco conocido por muchos y tan maltratado por algunos poderosos negocios de comunicación es una de las tareas de la solidaridad internacionalista y liberadora que también ha recibido de Venezuela una inyección de esperanza en el combate por otro mundo posible. (Continuará...).



*Abogado.Director de Ideología y miembro del Comando Táctico Regional (CTR) del MVR en el Edo. Bolívar. En proceso de disolución.Rumbo al Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV). [email protected], [email protected], [email protected]


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