La Democracia Protagónica Revolucionaria. El Poder del Pueblo como Máximo Poder (I)

El poder es uno de esos temas cuya historia es tan antigua como la humanidad. Desde siempre,a pesar del indivudualismo liberal, sabemos que el hombre es un ser esencialmente social. Nunca existió el ser humano solo, en soledad absoluta. Existieron ermitaños que vivieron su soledad en el desierto, pero previa su propia socialización. Pues bien, la simple relación de dos personas plantea el problema del poder. Si queremos influir en un cambio social, si pensamos en la revolución, resistiendo la corriente de considerarla como una cosa del pasado, propia de mentes simplemente románticas o nostálgicas, no podemos menos que replantearnos ese problema tan antiguo y tan nuevo. Es lo que trataréde hacer en estas breves reflexiones.

En los movimientos sociales y políticos de las décadas de los 60 y 70 que marcaron profundamente a nuestra sociedad, el problema del poder fue planteado con fuerza, en contra de concepciones de izquierda tradicionales para las cuales el tema se postergaba de manera indefinida. Partidos considerados siempre de izquierda como el Partido Comunista, los diversos partidos socialistas, las variantes maoístas y totzquistas no se planteaban el problema del poder. Ello no significa que no hablasen sobre el poder.El asunto es que para ellos el problema no se imponía como una exigencia perentoria a realizar. No se cuestionaba en los hechos seriamente el poder del capitalismo. Por una u otra razón, la revolución estaba postergada, de manera que había tiempode sobra para debatirlo. El problema, en cambio, adquirió no solo actualidad, sino exigencia perentoria en las diversas agrupaciones yartidos de una nueva izquierda, por llamarla de esa manera, que se proponían hacer la revolución.Ello significaba, terminar con la sociedad capitalista, sustituyéndola por una sociedad socialista. Ya no se trataba de una meta lejana, sino de algo que estaba en cierta manera a la mano.El debate sobre el poder fue intenso, y las concepciones, diversas, pero todas, de una u otra manera se sintetizaban en "la toma del poder". En realidad la expresión pertenece a la teoría que fundamentó a los procesos revolucionarios en el siglo XX. Toma del poder, asalto del poder, asalto al cielo, son expresiones equivalentes. Sin duda que son movilizadoras, encienden en la imaginación figuras utópicas que impulsan a la voluntad para la lucha. El poder, en primer lugar, es concebido como un objeto. Así como se puede tomar, asir, o en términos populares "agarrar" un objeto, también se puede tomar o agarrar el poder, según algunos. De esta manera se piensa que no se tiene el poder, no se lo ejerce, hasta que no se lo ha tomado. El poder está en manos de clases dominantes de los grandes consorcios, del ejército. En fin, alguien o algunoslo tienen. Se trata de arrebatárselos. En segundo lugar, para algunos el poder está en un lugar determinado. Ese lugar puede ser Miraflores, el Palacio Federal Legislativo, etc. Quienes están ahí tienen el Poder. Para arrebatárselo es necesario trasladarse hasta esos lugares.

Pero el poder, según algunos de nosotros, no es un objeto o una cosa que se encuentra en algún lugar al que es necesario ir para tomarlo. Es una tendencia difícil de vencer, como acotaba Hegel, poner en movimiento las representanciones propias del entendimiento. El poder concebido como objeto no es otra cosa que una representación del entendimiento. Menester es fluidificarlo, ponerlo en movimiento. El poder es una realidad propia del ámbito de las relaciones humanas que, de una u otra manera, siempre son sociales y políticas.No existe, no es igual que los sujetos. Se hace, se construye en la misma manera en que se construyen los sujetos. Estos, para crearse,empeñan una lucha a muerte por el reconocimiento. Esta lucha genera poder. Todo cambio, toda transformación, toda revolución que se proponga siempre tiene en su centro el tema del poder que significa quien y como será reconocido. La frase que he puesto como acápite es el corte que le da Jesús a la discusión que se había entablado entre los componentes más cercanos de su movimiento, cuando, al dirigirse a Jerusalén pensaba en el triunfo de la propuesta liberadora.

Los dirigentes del movimiento de Jesús discutieron sobre cómo se iba a repartir el poder en la nueva sociedad, y Jesús les replicó que no había nada que repartir, porque habrá que pensar el poder de una manera totalmente distinta, contraria a las que muchos pensaban. No como poder de dominación, no como relación señor-siervo, sino como diakonía, como servicio, como mutuo reconocimiento de sujetos plenamente libres. Ese poder no podía ni puede empezar a construirse una vez "que se le ha tomado", porque en realidad entonces lo que se ha hecho es el lugar que antes tenían "los otros". El poder es esencialmente relación social, relación de reconocimiento. En ese sentido es fluido, circula, cambia. Pero necesita momentos de reposo, de instalación.

Crear nuevo poder, crear poder popular significa crear nuevas relaciones humanas, nuevas relaciones sociales, nuevas relaciones políticas. Estas no pueden comenzar cuando, por ejemplo, se tome el aparato del Estado.Se realizan en el camino, en el proceso. Si el otro es un objeto para mí, o un súbdito, mero soldado del partido o de la organización, se estará reproduciendo el poder de dominación. Microfisica del poder,en consecuencia y redes del poder. Foucault tiene razón. Pero dicho así es una media verdad y,en consecencia, un error. Los poderes que circulan entre los componentes de una sociedad, se encuentran englobados en megapoderes. De la microfisica es necesario pasar a la macrofisica, no en forma lineal sino dialéctica. Los pequeños poderes se encuentran englobados en los megapoderes. No hay paso lineal de unos a los otros. esto significa que toda lucha, ya sea en un barrio, en una villa, campesina, carcelaria, en las escuelas, en la familia debe conectarse dialécticamente con una lucha más amplia, que tenga como horizonte la totalidad. Si ello se pierde de vista, estamos condenados a movernos en un círculo sin salida. Es un megro consuelo o una burla decirles a desocupados que ellos también ejercen el poder. Micropoderes, redes de poder, circulación de poderes, fluidez de relaciones. Todo ello es cierto, pero toda fluidez tiene momentos de condensación. Dicho de otra manera, el movimiento necesita estructurarse. (Continuará...).

*Abogado y Analista Político.
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