|
La creación del Partido Unido Socialista de Venezuela dejó de ser una propuesta, cuya consideración debía asumirse después de las elecciones del 3 de Diciembre. Luego de su contundente victoria electoral y en su condición de líder fundamental de esta revolución, el presidente Chávez, decide la creación de este partido único de la revolución. Crear ese partido es ahora una meta definitiva hacia la cual se dirige con toda firmeza convencido de su necesidad.
Sin embargo, toma esta decisión sin un debate previo que el propio presidente consideró inútil. Después del anuncio presidencial, el 15 de diciembre, la mayoría de los dirigentes de los partidos políticos venezolanos de la revolución apoyaron, en principio, de manera inmediata, esta decisión que no se les consultó. La acataron, con diversos matices, incluyendo los que tienen sus reservas derivadas de las indefiniciones sobre el perfil de ese partido, su estructura y la constitución de sus equipos dirigentes a todos los niveles. Con reservas, la acataron también quienes quieren discutir la constitución de ese partido, desde una concepción puramente burocrática.
Esta decisión del presidente, no surge de una reflexión colectiva; no viene desde un partido ni de un equipo dirigente. La asume él como el líder. Como el líder al que sigue un pueblo que cree solo en él, porque para el pueblo bolivariano, Chávez es la revolución.
Es el presidente, y no un partido, el que define políticas, indica la dirección del proceso bolivariano, que orienta en lo que se debe hacer, cuándo, cómo se debe hacer y además, evalúa. Pero, creo que lo que hoy hace solo un líder debe ser asumido por un equipo dirigente de la revolución. No hablo de una cúpula, hablo de un equipo dirigente que se constituye y se mueve vertical y horizontalmente.
Este acatamiento a la decisión del presidente, con todos sus matices, responde también a la plena convicción del pueblo bolivariano de que los partidos de la revolución no alcanzan a ser los partidos para la revolución. Responde a la plena convicción de que esta revolución no puede avanzar con la fuerza necesaria si no se supera tanta dispersión y luchas internas de liderazgos carentes de las cualidades políticas y éticas necesarias para constituir una dirección política colectiva revolucionaria. Responde a la convicción- y esto es lo más importante - de que un proceso revolucionario no puede depender del liderazgo de una sola persona aun tratándose de un liderazgo de las cualidades del presidente Chávez.
En este sentido, de Cuba recibimos otra lección. Ante la enfermedad de su líder Fidel, una dirección política consolidada ha hecho posible asumir el gobierno de la revolución y garantizar su continuidad. La revolución cubana ha contado con un gran líder, pero entendieron la necesidad de construir su partido de la revolución. Sus propias circunstancias lo han convertido en el único partido de Cuba. Nuestras circunstancias históricas son distintas. Pero los cubanos nos enseñaron que una revolución no puede depender de un único líder, por muy grande que ese liderazgo sea.
El presidente Chávez toma esta decisión porque está convencido de que este proceso bolivariano tiene la inmensa debilidad política de no contar aun con un partido de la revolución y para la revolución. Pero para crearlo y consolidarlos habría que resolver primero muchas interrogantes:
¿Cuál es el perfil de ese partido? ¿Qué lo distingue de los actuales partidos y de los partidos de nuestra historia republicana? ¿Qué lo distingue de los partidos de estructura leninista?¿Cuál es su estructura? ¿Cuál es su relación con el poder popular en una democracia de participación protagónica? ¿El poder popular forma parte de ese partido o es independiente de él? ¿Es el partido socialista unido la estructura política del poder popular entendido éste último como la base de sustentación del gobierno socialista?
¿Cuál es su papel en la construcción del nuevo estado venezolano? Qué tiene que ver el partido único de la revolución con los Consejos Comunales? ¿Cuáles son las tareas de ese partido? ¿Hace contraloría social? ¿Evalúa el funcionamiento del estado y vela por su eficacia?
No hay duda que el presidente Chávez, como el líder de este proceso, expondrá su visión de ese partido, sus tareas y cómo empezar a construirlo. Sin embargo esta tarea no es sólo del presidente. Las respuestas a estas preguntas, sugiero, tienen que tomarse, primero, a la luz de las cualidades de la nueva sociedad y del nuevo estado que queremos construir.En segundo lugar, determinar qué no debe ser el Partido Socialista Unido de Venezuela y qué cualidades debe tener para ser una referencia ética en el ejercicio de la democracia participativa y protagónica, fortalecer el poder popular y no secuestrarlo. No es un partido que se construye siguiendo modelos de otros partidos que han conducido revoluciones triunfadoras o derrotadas, pero que debe, mediante el estudio, asimilar esas experiencias.
En tercer lugar, es un partido que asume, filosóficamente, el socialismo como el único camino posible para conquistar una sociedad de derecho y de justicia. Convencido que nuestro camino lo debemos inventar, pero capaz de nutrirse de las experiencias históricas, tanto de las nuestras como la de otros pueblos. Capaz de evitar los errores que se cometieron en nombre del socialismo.
¿Pero cómo construirlo para que responda a la revolución en las tareas que deberán ser de su competencia? ¿Será construido de arriba hacia abajo o de abajo hacia arriba? ¿Se hará simultáneamente en las dos direcciones? El presidente ha afirmado que se hará desde la base de las organizaciones de base, desde los pelotones y batallones electorales.
Esto significa que ese partido será construido con una alta participación de las organizaciones populares. Pero,¿cuáles? En el caso del Zulia, que conozco bastante bien, no existe una base popular arganizada. Existe un chavismo petrolero, lacustre, campesino, minero, estudiantil, intelectual, artístico y académico. Todos acuden a la convocatoria del líder; del único líder en el cual creen, pero no es aun un chavismo organizado. Es un chavismo sabanero, cimarrón, que no cree, no confía en los partidos. Una gran deficiencia imperdonable del liderazgo de los partidos políticos bolivarianos zulianos es no haber trabajado en la organización el pueblo. Por eso, ese nuevo partido necesita superar esa desconfianza arraigada en una población que es el alma y razón de la revolución.
¿Qué hacer entonces? Es ése el debate de la revolución, que siempre debe estimular la confrontación de ideas y de propuestas. La opinión del líder es necesaria, pero ayudemos. No sigamos esperando sin opinar y sin hacer propuestas. Hacerlo sería jugar al oportunismo.
(*) Profesor de la Universidad del Zulia
Articulo leido aproximadamente 806 veces
|