|
La oferta electoral del presidente Chávez de construir un modelo socialista de cara al siglo XXI, para llevar adelante la revolución bolivariana y sustituir la democracia representativa, recibió una legitimación democrática incontrovertible. El socialismo del siglo XXI en Venezuela, tiene a partir del 3D, certificación de origen popular y revolucionario, y boleta de nacimiento y fe de bautismo legalizado con el reconocimiento universal.
Construir un sistema político para hacer una revolución socialista enfrentando al poder omnímodo del imperialismo en este continente es un compromiso de marras; sin embargo, no es imposible. Un pueblo organizado, conciente de su destino histórico y motivado para la lucha por su dignidad, libertad, independencia, desarrollo y bienestar, es el único ariete capaz de batir la muralla del imperialismo e imponer el socialismo como lo están haciendo Cuba, Vietnam, China y Corea del Norte. A diferencia de éstos, Venezuela llegará al socialismo por la vía electoral, con el conocimiento previo de la gran mayoría de sus ciudadanos.
En esta coyuntura histórica es importante recurrir a la teoría revolucionaria que nos habla de las condiciones objetivas y sujetivas necesarias para formular un proyecto revolucionario y llevarlo a la práctica. En primer lugar, en Venezuela las condiciones objetivas para construir el socialismo no pueden ser mejores: el pueblo legitimó democráticamente su voluntad de regirse por un sistema socialista; el mentor y máximo líder de la revolución es el jefe del Estado; la representación popular revolucionaria tiene dominio absoluto del poder político del Estado en las diferentes áreas y niveles de la administración pública; cuenta con un poder económico inaudito, la industria petrolera nacional es el eje fundamental de la estructura económica del país y motor de su desarrollo; Venezuela y el presidente Chávez gozan del mayor respeto de la opinión pública internacional, y la revolución bolivariana es una referencia para los pueblos oprimidos del mundo que luchan contra la opresión imperialista y por la liberación nacional.
La otra cara de la moneda son las condiciones subjetivas que tienen que ver con las necesidades e intereses del colectivo de producir los cambios, concibiéndolos, proyectándolos y desarrollándolos. El proceso revolucionario es un proceso de cambios en el pensamiento y la conciencia colectiva del pueblo, de los sectores explotados, desasistidos y marginados de la sociedad; es un renacer de justicia y equidad en una sociedad enferma por la corrupción, el ventajismo, la impunidad y todos los vicios y valores que potencian la contradicción entre la opulencia y la pobreza, entre el explotador y el explotado, entre los beneficiarios y los excluidos y marginados del sistema político-económico dominante. Los cambios en el pensamiento y la conciencia en una sociedad alienada por el consumismo y la opresión mediática del capitalismo no son fáciles, sobre todo cuando los flagelos más degradantes de su pobreza son la ignorancia y la subordinación.
El socialismo bolivariano está en la coyuntura crucial del qué hacer, cómo seguir, con quién contar. Llegó el momento del deslastre para salvar la carga y llegar al puerto.
neida.atencio@gail.com
Articulo leido aproximadamente 637 veces
|