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    Ideología y Socialismo del Siglo XXI

A la altura de la nueva Patria
Por: Nestor Gonzalez
Fecha de publicación: 12/12/06
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"...Sigan ustedes sabiendo que, mucho más temprano que tarde, de nuevo se abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre libre, para construir una sociedad mejor..."

Salvador Allende
Santiago de Chile
11 de septiembre de 1973

Como seguramente le sucede a millones de personas, me embarga una fuerte emoción cuando por alguna razón tengo la oportunidad de escuchar el postrer mensaje del Compañero Presidente Allende a su pueblo, horas antes de su brutal asesinato.
Sin embargo, hay algo que resulta, cuando menos, igual de emocionante. No creo ser el único que percibe cómo esas grandes alamedas comienzan a abrirse, por lo menos en lo que a Latinoamérica se refiere. Es impactante ver como, poco a poco, los pueblos nuestro americanos despiertan y parecen estar decididos a retomar el control de su destino y a rescatar su soberanía y sus valores primigenios.
No obstante, hay una pregunta que ronda mi mente de manera incesante, y cuya respuesta no me resulta tranquilizadora. ¿Existe ese hombre libre que el Compañero Allende menciona como transeúnte de los nuevos caminos de libertad?; Particularmente, y respetando las opiniones contrarias, creo que no. Y es que para que el hombre libre pueda transitar los nuevos senderos que se abren en nuestra Patria Grande, debe ser primero un hombre nuevo, si se me permite el uso de esta expresión tan propia del Guerrillero Heroico, del Che Guevara.

No puede ser libre un hombre que no ha renacido. Ese es el fundamento de mi preciadísima Fe Cristiana, y creo es el fundamento sobre el que se debe construir la nueva superestructura de nuestro continente.

Pero ¿Cómo es ese hombre nuevo, precursor del hombre libre? En mi modesta opinión, este nuevo modelo de ciudadano debe ser eminentemente ético, con un fuerte sentido de lo moral, firme en cuanto a sus convicciones, las cuales deben ser adquiridas a través del estudio y de la reflexión. Debe ser, además, autocrítico, consciente de sus raíces y amante de ellas; debe ser respetuoso, y hasta amoroso, con quienes le adversan, sin que por ello se vean comprometidos sus principios y creencias. Este nuevo ser debe entenderse a si mismo como parte de un todo, de un colectivo a cuyos intereses debe supeditarse, alejando de si el egoísmo y el individualismo. El nuevo habitante de la Patria Libre debe despojarse de antivalores y de contraculturas, impuestas por todos los medios imaginables, desde los centros, o mejor dicho desde El centro, de poder mundial. Debe ser multiplicador de conocimientos y de conciencia, educador...en fin, debe ser un ser humano nuevo cuyos más altos intereses estén alineados con el bien común y con defensa de la soberanía y de la identidad. Y, muy particularmente, creo que debe ser un hombre con una profunda Fe en Dios y en Cristo, su hijo.

Me resulta inimaginable una nueva patria poblada de individuos egoístas, ignorantes de sus raíces, vacíos de mente y de corazón, sin la menor ansia intelectual en cuanto a asuntos políticos y sociales se refiere...o lo que es lo mismo, me resulta imposible imaginar un país libre poblado por los vasallos del imperio.

¿Cuantos de ustedes, apreciados lectores, están conscientes de la constante y permanente propaganda Pro-EE.UU. a la que estamos sometidos desde hace décadas? Nos han inculcado una cultura ajena y extraña, nos han vuelto "eunucos" intelectuales, nos han hecho añorar el "american way of life" como panacea universal, nos han robado la identidad y, por esa vía, nos han esclavizado de una manera muy hábil y rastrera. Lo más doloroso de todo esto es que existen personas que, conscientes de todo esto, aceptan tales imposiciones. Son aquello que, creyéndose superiores y libres, no son más que tontos útiles al servicio de intereses bastardos. Eso tiene que cambiar para que la Patria Nueva y Libre nazca definitivamente.

Tal vez no lo hayan analizado aun, pero de todo lo que ya hemos compartido se desprende algo muy importante. Esa nueva Patria no depende de que el Líder asuma solo toda la responsabilidad. Particularmente en el caso de Venezuela, contamos con un líder ejemplar que ha delineado las líneas maestras y que hace todo lo que esta a su alcance por conducir a la Nación, en lo político, económico y social, mientras brinda un excelente ejemplo de lo que debe ser y hacer un Revolucionario. Pero no podemos poner en los hombros de nuestros líderes todo el peso de la construcción de la Nueva Gran República Libre de América. Cada uno de nosotros debe, desde su trinchera, comenzar el trabajo de parto del nuevo hombre, que poblara la nueva patria en la que regirá un nuevo orden social. La tarea es ardua y de enorme responsabilidad para quienes decidan comprometerse.

Este cambio ha generado, y generará aun mas en el futuro, reacciones airadas, puesto que significa sacarnos colectivamente de una falsa zona de confort, en la que la hipnosis capitalista e imperial nos ha tenido sumidos por generaciones, pero las luchas valen la pena puesto que el resultado será un legado de identidad, nacionalismo, honor, libertad y conciencia para quienes a vuelta de 50 o 100 años caminaran sobre este planeta.

Mucha oración, mucho esfuerzo, mucha preparación, mucha disciplina y mucho amor van a hacer falta para llegar a la meta, pero lo cierto es que creo que es posible que esas alamedas que comienzan a abrirse puedan ser transitadas por el Nuevo Americano Libre.

Y como siempre... El presente es de lucha, el mañana nos pertenece...Hasta la victoria siempre....Venceremos.

nestorgonz@gmail.com
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Nestor Gonzalez


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