Avanzar conscientemente hacia la sociedad sin clases

Nuestra visión de la construcción del Socialismo en Venezuela y Latinoamérica

PRESENTACIÓN

Con este documento, entregamos un conjunto de consideraciones sobre la necesidad y la posibilidad de la construcción del socialismo en Latinoamérica y el Caribe. Ello obedece, de un lado, a la apertura del debate acerca del socialismo como alternativa al capitalismo, bien estimulado por el llamado del compañero presidente Chávez a profundizar la Revolución Bolivariana de Venezuela rumbo al socialismo. Y del otro, a la motivación que experimentamos por la realización del Pleno Nacional de Organización de los Socialistas venezolanos durante los días 3, 4 y 5 de noviembre de 2006, en la ciudad de Caracas.

El desarrollo en profundidad de estas consideraciones, conducirá a dar respuestas a la gran interrogante que orienta el curso de este texto:

¿Cómo construir el socialismo en marcha en Venezuela y Latinoamérica, hacia la sociedad sin clases?

Para los socialistas, la respuesta tiene abundante fundamentación científica. La construcción socialista la inscribimos en el desarrollo de un proceso por fases hacia la sociedad sin clases. Son los trabajadores, convertidos en clase para sí, quienes deben conducir este proceso. Esto implica construir la fase del socialismo en una alianza con los campesinos pobres, al mismo tiempo que nos reencontramos con la manera de vivir de los pueblos indígenas originarios comunales, para así suprimir la principal contradicción del capitalismo: el carácter social de la producción frente a la apropiación privada de la riqueza.

Al respecto, por pueblos indígenas originarios comunales designamos a aquellas comunidades de nuestros mayores, que tuvieron o todavía hoy mantienen la propiedad comunal de la tierra y realizan la producción y distribución de bienes de acuerdo a las necesidades de los miembros de su comunidad, en el marco de una relación armónica con la naturaleza, de la cual son parte integrante.

A continuación presentamos las consideraciones agrupadas en seis apartados para ser ampliamente debatidas entre los trabajadores.

I. CONSIDERACIONES GENERALES SOBRE EL SOCIALISMO Y LA NECESIDAD DE SU CONSTRUCCIÓN

Acerca de su necesidad histórica y su fundamento científico

1. Es necesaria y posible la construcción del socialismo para poner fin al capitalismo, cuyo fracaso social y político es evidente. Resultó ser un sistema de vida antihumano, explotador, alienante, depredador y guerrerista. Tres mil millones de personas en el mundo viven en la pobreza[1], más de mil millones sufren el hambre y cuarenta mil niños mueren cada día por esa causa[2]. El capitalismo en su fase superior, organizado bajo la forma de estados imperialistas (USA, Inglaterra, España, Francia, etc.) e instituciones supranacionales (OTAN, FMI, OMC, etc.), responde a su profunda crisis con la multiplicación de las guerras y la depredación de la naturaleza. Queda así en evidencia la necesidad de provocar su fin por medio de acuerdos socialistas estables mundiales, regionales y nacionales, empleando todas las formas de lucha de masas para sustituirlo por una sociedad justa y amante de la paz.

2. El juicio sobre el fin del capitalismo y su sustitución revolucionaria en fases por el proceso de construcción de la sociedad sin clases, lo fundamentamos por un lado, en la explicación científica (dialéctica) sobre el perpetuo cambio de los sistemas dinámicos complejos, dentro de los cuales incluimos las sociedades, que a nuestro parecer, admiten una orientación consciente por parte de sus fuerzas sociales motrices, y por otro, en los conocimientos construidos por el socialismo científico sobre el desarrollo de la sociedad sin clases, justa y amante de la paz.

¿De qué hablamos cuándo hablamos de socialismo?

3. ¿Acaso del socialismo liberal, del capitalismo con rostro humano, o de la tercera vía?, ¿Quizá del socialismo estatizado, el de las élites del partido, construido a nombre de la clase obrera y que fuera derrotado en la extinta URSS y gran parte de Europa Oriental?, ¿De una invención criolla de socialismo a la venezolana?, ¿O posiblemente de una aplicación exclusivista dogmática del socialismo de Marx y Engels?, ¿Hablamos acaso de tratar de implantar un modelo indigenista idílico que desconozca el proceso de diferenciación clasista, de explotación y de sometimiento de unos pueblos por otros, que se dieron en tierras americanas antes de la llegada de los españoles?, ¿O de tomar todo el acumulado histórico de las luchas latinoamericanas y las diferentes corrientes sociales y teóricas anticapitalistas y construir el socialismo científico con estos aportes?

4. Hablamos con claridad del avance hacia una convergencia antiimperialista, anticapitalista y socialista creadora en Latinoamérica y el Caribe, afirmando con Lenin[3], sin ninguna duda, que la justicia, la igualdad y la libertad no serán posibles de alcanzar hasta que desaparezcan las clases, cuando se extinga el Estado.

Acerca de su necesidad en Venezuela y en el contexto regional latinoamericano y caribeño

5. En la necesidad de construir el socialismo como alternativa al capitalismo, concurrimos en Venezuela todos los factores revolucionarios y el núcleo del partido de gobierno que orienta el presidente Chávez. Sin embargo, está planteado un gran debate alrededor de lo que entendemos por socialismo, cómo construirlo y cuál es el papel de los trabajadores, del Estado y del partido de la revolución.

6. Entendiendo la tarea histórica de la construcción consciente de la sociedad sin clases realizada por fases, están la Liga Socialista[4], El PCV, la Organización Revolucionaria Utopía, El Socialismo Revolucionario orientado por Carlos Lanz, el Movimiento Comuneros y otras organizaciones. Sin embargo, el núcleo de partido que orienta el presidente Chávez[5], manifiestan que no es el momento de plantearse como visión, la alternativa comunista de luchar por eliminar las clases.

7. Por otro lado, no tiene ya sentido hablar de la construcción del socialismo limitada a un solo país, sino de su construcción nacional articulada en una gran región mundial, como es nuestra Latinoamérica y el Caribe: La Patria Grande.

8. La construcción socialista en Latinoamérica y el Caribe ya ha comenzado: se hace socialismo como manera de vivir hace cientos de años en muchos pueblos indígenas originarios comunales. Se construye una forma de socialismo en Cuba, hace más de cuarenta años. En Bolivia y Venezuela se ha lanzado el llamado a la construcción socialista. La cuestión radica en precisar cuáles son los rasgos comunes de estos procesos, para articularlos y mirarlos a la luz de la teoría socialista sobre la realización del programa de la humanidad.

9. En los países de la región donde no se ha hecho la revolución, está vigente la toma del poder, para que luego inicien, en el contexto de la Patria Grande, su construcción socialista. Confrontamos la tesis posmoderna y pequeño burguesa de hacer la revolución sin tomar el Poder, pues éste es imprescindible para imponer el dictado democrático de los trabajadores (la mayoría), sobre la voluntad de explotación de la burguesía (la minoría).

II. CONSIDERACIONES SOBRE EL CUERPO DE IDEAS QUE ORIENTA LA CONSTRUCCIÓN SOCIALISTA

10. La orientación de la construcción socialista en Cuba es defendida por el Partido Comunista cubano como marxista-leninista, en Bolivia se le reivindica un alto contenido indígena-socialista y en Venezuela, a juzgar por lo señalado por el líder de la revolución Hugo Chávez Frías, ésta contiene lineamientos trazados por Bolívar y la generación libertadora, lineamientos cristianos e indígenas y aportes de los clásicos del socialismo, donde destaca como peculiar la aplicación de la teoría del desarrollo endógeno. Desde las insurgencias también se construyen perspectivas socialistas: en Colombia, por ejemplo, las FARC-EP, Partido Comunista en armas, integra el ideal bolivariano de igualdad, justicia, libertad con la necesidad de la construcción socialista en el conjunto de la Patria Grande y el ELN integra la Teología de la Liberación con el ideario socialista.

11. En las extraordinarias críticas de Marx y Engels al capitalismo, en la metodología para realizarlas y en sus propuestas acerca del desarrollo futuro de la sociedad, la eliminación de la explotación del hombre por el hombre, de las clases y del Estado, tenemos el punto de partida y el marco de regencia central de nuestro ideario. La teoría acerca de cómo construir el socialismo está en elaboración permanente, por lo que decimos que tenemos cuatro fuentes fundamentales que deben enriquecer la construcción socialista en Latinoamérica y el Caribe, de las cuales tomamos sus elementos vitales:

I. El imaginario colectivo indígena, del cual tomamos su cosmogonía ancestral sobre la relación armónica con la naturaleza, de la cual somos parte integrante y la esencia comunera de sus relaciones sociales de producción[6].

II. Los ideales de Bolívar y la generación libertadora latinoamericana y caribeña, de donde tomamos la visión republicana (igualdad, justicia, y libertad bajo leyes inexorables), La integración del pueblo latinoamericano y caribeño y el antiimperialismo.

III. La lucha de los trabajadores y los aportes de intelectuales en Latinoamérica y el mundo, que han dejado un acumulado histórico y han aportado al socialismo una experiencia invaluable.

IV. El Cristianismo y la Teología de la Liberación, de los cuales tomamos su concepción de liberación del ser humano en la tierra y el socialismo, además de las prácticas de solidaridad, amor, justicia y paz.

12. Sobre esta base, los socialistas proponemos participar activamente en la gran marcha de los trabajadores hacia la sociedad sin clases, estableciendo para ello una inmensa fusión consciente del mundo del trabajo latinoamericano y caribeño con nuestras cuatro fuentes de ideas, atendiendo las particularidades que esta fusión debe desarrollar en el devenir histórico de cada uno de nuestros pueblos y siempre dentro de la concepción materialista dialéctica de la sociedad.

13. Consecuentes con la idea central del ensayo sobre El problema del Indio de Mariategui, los socialistas proponemos de manera explícita la fusión consciente de la vida de los trabajadores criollos con la vida indígena comunal en su esencia económica, en el reconocimiento de sus condiciones de producción comunal originaria, quebrantadas por el colonialismo español, pero no definitivamente destruidas. Ellas son un referente clave para avanzar de generación en generación hacia la sociedad sin clases.

14. Tomamos aquí distancia de aquella prédica del viejo y nuevo revolucionarismo burgués, que propone completar el desarrollo capitalista en lugar de transformar la revolución democrática en revolución socialista. De ninguna manera deberían los pueblos indígenas, por ejemplo de Bolivia, Ecuador y Perú, ser insertados en revoluciones burguesas, como condición de que se doten de fuerzas productivas modernas, para que luego emprendan la revolución socialista. Coincidimos por tanto con Lenin[7] y el Che Guevara[8] respecto a que el socialismo puede advenir en países en que el desarrollo capitalista no se ha completado. Para ello, hay que crear una economía socialista, que permita desarrollar las fuerzas productivas y concebir la construcción del socialismo, como un proceso orientado por la conciencia revolucionaria, como ley fundamental de orden moral, que traducida en planificación, logre superar la concepción dogmática según la cual sería obligatoria la sucesión lineal en los modos de producción.

III. ACERCA DE LAS CARACTERÍSTICAS DE LA SOCIEDAD SOCIALISTA Y LAS HERRAMIENTAS DE SU CONSTRUCCIÓN

15. De acuerdo con Lenin[9], la sociedad sin clases, la comunista, no se ha desarrollado sobre su propia base, sino sobre una que acaba de salir de la sociedad capitalista (o con un desarrollo capitalista incompleto, como las nuestras) y que por tanto, presenta todavía en los aspectos económico, moral e intelectual, el sello de la vieja sociedad de cuya entraña procede. Esta sociedad recién parida se corresponde con la fase inferior de la sociedad comunista[10], cuya construcción conciente debe concebirse como un largo proceso de transformaciones y no como un acto único. Como bien lo señalaron Marx y Engels en el Manifiesto de 1848[11], los trabajadores se valdrán de las herramientas del Poder, organizado como clase gobernante, para ir despojando paulatinamente a la burguesía de todo el capital.

16. Este largo proceso no es de ninguna forma un camino en línea recta; así lo demostraron las revoluciones socialistas europeas derrotadas (después de un largo período de construcción) y la revolución nicaragüense, interrumpida diez años después de iniciada. Procesos estos reversibles hacia el capitalismo, sistema que habían tenido ante sus ojos y del cual provenían. Al respecto Fidel Castro advirtió en su discurso del 17 de noviembre de 2005, de la posibilidad de reversibilidad de la revolución cubana, de no mediar en su seno la reproducción acertada de la gestión y la conciencia socialistas.

17. La primera fase del comunismo, de acuerdo con Lenin[12], no puede aún proporcionar en plenitud justicia ni igualdad; estas aspiraciones seguirán siendo todavía "un derecho burgués", que como todo derecho presupone la desigualdad. Subsistirán las diferencias de riqueza, pero no será posible ya la explotación del hombre por el hombre, puesto que no será posible apoderarse, a título de propiedad privada, de los medios de producción, de las fábricas, las máquinas, la tierra, etc. La igualdad y la justicia se logran para todos en la sociedad sin clases y sólo habrá libertad para todos, cuando hayan desaparecido las clases, es decir, cuando no haya diferencias entre los miembros de la sociedad por su relación hacia los medios sociales de producción y cuando haya desaparecido el Estado.

18. Para ello, es vital que la fusión gradual de un partido revolucionario y los trabajadores, construyan el nuevo Estado, mientras que su conjunto (y no una fracción de ellos) se convierta, al decir de Lenin, en clase dominante[13]. Esto implica que los trabajadores ejerzan la hegemonía (propuestas ejecutables y ejecutadas con conciencia), al decir de Gramsci, en todos los ámbitos de las relaciones sociales: las de producción, las comunicativas, las escolares, las del saber y las éticas.

19. La constitución de los trabajadores en clase dominante, demanda el desarrollo de su conciencia (claridad en la comprensión de su misión y de cómo llevarla a cabo) y al mismo tiempo, la creación de una base material eficaz (desarrollo de fuerzas productivas con desarrollo científico tecnológico y relaciones de producción de tipo socialistas) bajo su gestión directa. Dada la naturaleza de la confrontación con el capitalismo imperialista y criollo, el desarrollo de la conciencia y de los niveles de organización de los trabajadores deberá ser muy elevado.

20. Recordemos con Einstein[14] que el socialismo es un fin socio-ético elaborado por personalidades con elevados ideales éticos, pero que es compartido por mayorías semiconscientes si llegan a considerarlo vital.

IV. ACERCA DEL PARTIDO DE LA REVOLUCIÓN SOCIALISTA EN CONSTRUCCIÓN

21. En Venezuela no existe un verdadero partido de la revolución socialista, pero existen núcleos de partido o polos socialistas fragmentados y desarticulados, dispuestos a la unidad programática, que proponemos comenzar a unir desde el pleno de los socialistas.

22. Con base en lo dicho por el Presidente Chávez, líder del proceso bolivariano venezolano, existe un núcleo de organización revolucionaria orientado por él, cuyo plan estratégico camina hacia el logro de una nueva institucionalidad del Estado, bajo la forma de República Bolivariana de Venezuela, esto es, un Estado Social de Derecho y de Justicia[15]. De acuerdo con Engels[16], podemos sostener que este núcleo todavía no ha tendido a constituirse en un auténtico partido proletario de masas, es decir, no ha apuntado a que el conjunto de la clase trabajadora se convierta en partido, consciente de su misión histórica, tal como Marx la definió en Miseria de la Filosofía: sustituir la antigua sociedad burguesa por una asociación que excluya a las clases y su antagonismo.

23. El presidente Chávez ha llamado a la construcción del partido único de la revolución, para la profundización socialista de la Revolución Bolivariana, agregando que debe ser de izquierda no reformista. En ello, converge con los socialistas y con Dieterich, quienes consideran que aún no existe el partido de la revolución socialista. Sin embargo, no se ha hecho explícito el carácter de clase y la misión de dicho partido.

24. Ahora bien, ni Dieterich, ni el núcleo de partido del presidente Chávez, ni el socialismo revolucionario de Lanz, ni la propuesta bolivariana socialista de Valderrama y Mena[17], expresan la necesidad de convertir a los trabajadores en clase dominante durante la fase de construcción socialista, por el contrario, la última considera que se puede pensar en una revolución dirigida por una fracción de clase, distinta de la clase obrera, en la que ha encarnado la ideología proletaria. Queda pues en evidencia es que en el seno de la izquierda no existe una sola concepción de lo que el partido de la revolución socialista debe ser.

25. Los socialistas, conscientes de la ausencia de esa visión de partido proletario en la sociedad venezolana, apostamos por su construcción para que ejerza, no sólo el dominio político democrático a través de la República Bolivariana, sino la hegemonía cultural y moral. El partido será el resultado de la unidad de los núcleos principales existentes, incluido parte del núcleo de partido de gobierno, siempre y cuando esta unidad suceda en la práctica social y apunte, como lo apunta el socialista, a propiciar que los trabajadores se constituyan en partido de masas, en clase dominante, es decir, a la transformación de la Revolución Bolivariana en Revolución Socialista.

26. Porque entendemos que no puede haber dos estados mayores en una revolución, y a su vez, que debemos evitar que la fundación del partido único se transforme en un nuevo "Pacto de Punto Fijo" del oportunismo y la derecha dentro del Chavismo, indicamos la visión que defendemos sobre el Partido Unido de la Revolución Socialista, como contribución a ese debate.

V. ACERCA DE CÓMO CONSTRUIR EL SOCIALISMO

27. Para preparar la realización de semejante tarea histórica, es de suma importancia reiterar y resaltar, que los trabajadores venezolanos y latino-americanos tienen a su disposición un legado cultural con el cual fusionarse: la sociedad milenaria indígena originaria comunal que aún sobrevive. Esto no lo ven Dieterich, ni Lanz ni Valderrama y Mena. La sociedad europea de Marx y Lenin no contó con ese legado. Para desarrollar esta síntesis obrero-indígena, contamos con la teoría del desarrollo de Marx y las elaboraciones del grupo de Bremen, con las cuales podríamos mostrar, sujetos a cualquier sometimiento a prueba social de largo aliento, que no sólo es necesario, sino posible, construir sociedades socialistas como fase de tránsito hacia la sociedad sin clases y sin Estado.

28. Esta prueba social es sin duda obra de sucesivas generaciones de trabajadores conscientes; la primera de ellas, la de la Revolución Bolivariana, tiene la necesidad de empezar a crear pacientemente las bases económicas de la extinción del Estado, o sea, eliminar las relaciones de producción capitalistas predominantes y sustituirlas por relaciones de producción socialistas.

29. Hay señales que nos indican, aunque no exista aún el partido proletario de masas, que poseemos un clima transformador propicio y una incipiente base material económica, que puede orientarse (bajo un acuerdo revolucionario histórico) hacia la constitución progresiva de unidades socialistas de producción, en el área de la economía socialista de la sociedad venezolana confrontada con la sobreviviente economía capitalista. Este desarrollo, fusionado con la vida indígena de nuestros países, es lo que podría convertirse, no sólo en sociedad socialista, sino también en cultura, en una manera de vivir mejor que la del capitalismo. Alrededor de esta materialización del programa de la humanidad, se debe plantear la unidad de las organizaciones revolucionarias fragmentadas.

30. La confrontación con el capitalismo en el marco nacional y regional (bolivariano) nos obliga a todos los revolucionarios bolivarianos socialistas o comunistas a un doble esfuerzo simultáneo: unirnos en la constitución del proletariado en clase dominante, en partido de masas, al mismo tiempo que él (y no ninguna élite que lo sustituya) se convierta en gestor directo de la economía socialista. Esta es la construcción socialista por la que apostamos y podemos ayudar a construirla también desde este Estado naciente: la República Bolivariana de Venezuela. Con esto no descartamos una forma de lucha, que en palabras del Che Guevara[18], la constituye el hacer uso consciente del fenómeno de la interrelación entre la estructura y la superestructura, con tal de garantizar que efectivamente se construya la estructura socialista.

31. Y ello sólo será viable si desde ya, las cooperativas tomadas como unidades o en redes, las empresas del Estado y las empresas de producción social, se convierten en unidades de la economía socialista. Para lo cual, el camino es que todos los trabajadores de estas unidades de producción socialistas y del Estado, se fusionen como sujetos sociales que se desarrollen colectiva y organizadamente en conciencia socialista, en propulsores de la base material y del desarrollo científico tecnológico pertinentes y en gestores directos de las mismas.

32. Estas unidades deben constituirse en centros de trabajo y estudio (que de acuerdo con el manifiesto de 1848[19], establezcan un régimen combinado de la educación con la producción material) donde simultánea y gradualmente se cree el partido proletario de masas y empiece a darse la superación de la división social entre trabajo material e intelectual y la preparación de la extinción de la sociedad de clases y el Estado. A eso apuntan las propuestas en desarrollo de la Universidad Bolivariana de los Trabajadores "Jesús Rivero"[20], de las Escuelas Bolivarianas y Socialistas de barrio y centros de estudio y la formación sociopolítica de los cooperativistas de la Misión Vuelvan Caras.

33. Así mismo, la construcción del socialismo requiere altos niveles de planificación de la economía, lo cual se debe realizar con la participación de todos los trabajadores del país, por lo que tendremos que crear espacios locales, articulados a nivel regional y nacional, como centros de planificación económica.

34. Estos espacios, a su vez, pueden ser centros de intercambio de los productos y servicios de las unidades productivas socialistas, en donde se valore el producto con arreglo al tiempo de trabajo socialmente necesario para producirlo. Al conjugar la planificación económica con el proceso de intercambio de los productos, lo cual involucra a los productores y consumidores, se crea un espacio de reproducción sociocultural de la economía socialista.

35. A su vez, la edificación de esta nueva base económica nos exigirá una nueva superestructura que la proteja y la fomente, o lo que hemos denominado el poder popular (Dictado democrático de los trabajadores). El poder popular lo entendemos como un conjunto articulado, sistemático, permanente y coherente de conceptos, valores, normas de conducta práctica, relaciones, leyes, códigos e instituciones creadas por el Pueblo para reproducir y proteger el nuevo orden económico, político e ideológico socialista. El poder popular es entonces la nueva superestructura de la sociedad socialista.

36. En este sentido, los consejos comunales se transforman en otra de las estrategias de construcción del poder popular, en la medida que éstos vayan constituyendo una red, articulada como Municipios Bolivarianos, que garanticen la centralidad de las políticas de la Revolución y vayan asumiendo la funciones del viejo Estado. Para lograr esto, los consejos comunales deberán tener vocación de poder, pero no para reprimir a la mayoría en beneficio de la minoría, sino para imponerle a la minoría las decisiones que asuman democráticamente las mayorías.

VI. ACERCA DE LA DEFENSA DE LA CONSTRUCCIÓN SOCIALISTA

37. La defensa de la construcción socialista debe ser una obra cotidiana y consciente de los trabajadores, quienes la consideran necesaria y para ello se constituyen en clase dominante y en partido de masas. Esta defensa se da en cuatro planos:

• El de la formación de la conciencia revolucionaria, que se traduce en claridad de objetivos y organización para lograrlos.
• El de la construcción de la base material con apoyo científico tecnológico y desarrollo de relaciones de producción de tipo socialista.
• El desarrollo permanente de la gestión directa de los trabajadores en las empresas y el Estado
• El de la defensa militar de la revolución.

38. La construcción del socialismo en nuestros países sucederá en el marco de una confrontación con el imperialismo norteamericano, aliado con imperialistas europeos, y con sus oligarquías criollas. Por ello, su defensa adquiere también las características de defensa político-militar, bajo la forma de guerra de todo el pueblo, guerra que comienza ya a prepararse.

39. La Guerra de todo el pueblo es, según Giap, una guerra a la vez militar, económica y política; es la continuación, justificada por el pueblo, de la lucha política por otros medios y en ella cada trabajador, cada compañero cumple una tarea.

40. La guerra de todo el pueblo, así como la construcción del socialismo, se hará en toda la Patria Grande y como tal necesitará de un Estado Mayor Conjunto que la dirija. Para que semejante tarea sea posible de cumplir, nos proponemos desde ya reconstruir la Gran Colombia y en esa dirección hemos empezado a realizar los encuentros hacia el Congreso Constitutivo de la Nueva Gran Colombia.

VII. CONCLUSIÓN

Por todo lo expuesto, lograr que los trabajadores se constituyan en partido proletario de masas, en clase dominante para hacer viable e irreversible el tránsito hacia la sociedad sin clases, la sociedad de justicia, libertad, igualdad e integración de los pueblos en paz, es obra de los trabajadores mismos y nadie puede sustituirlos. Pero además, es una tarea que hay que desarrollar con urgencia revolucionaria.

Esta tarea no se realizó en los países del llamado socialismo real y dadas las lecciones que hemos extraído de esa epopeya, consideramos que la misma exige, en las condiciones de Latinoamérica y el Caribe, que los socialistas, comunistas, nos abramos a la creatividad, al estudio y la acción organizada consciente, expresada en unidad orgánica, que implica el compromiso de fusionarnos con grandeza en la vida de los trabajadores y la aplicación, a diario, del proyecto político de la Revolución Socialista.

Será una tarea ardua y no lineal que nos obliga a recordar con Marx que la lucha de clases se libra en tres terrenos, el político, el económico y el ideológico. La burguesía nacional e internacional tiene un proyecto político (democracia representativa y represión), un proyecto económico (el neoliberalismo) y un proyecto ideológico (el postmodernismo y la cretinización del Pueblo a través de los medios de comunicación y los centros de estudio) para la región que vienen aplicando desde hace varios años.

Igualmente, los revolucionarios fusionados a gran escala con los trabajadores, debemos tener un proyecto político (democracia participativa y protagónica, poder popular y pueblo en armas), un proyecto económico (socialismo a través de la economía de equivalencia) y un proyecto de ideas y valores (la nueva cultura revolucionaria y la ética del interés por el otro).

Nuestra conciencia y unidad crecientes serán las que garantizarán que hoy sentemos las bases de la sociedad sin clases, por la cual luchamos.

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1. Márquez, Iván. Prólogo al libro "En el siglo XXI, cuál democracia, cuál socialismo" de Narciso Isa Conde; Editado por El Tapial, Caracas, 2006. Dieterich, Heinz: Pág. 52. En: Hugo Chávez y el socialismo del siglo XXI.
2. Dieterich, Heinz. Ibid
3. Lenin. El Estado y la Revolución. Pág. 101-102, Edición UBV, Caracas, junio de 2006.
4. Liga Socialista: materiales de la Séptima Asamblea de 2006; PCV: materiales recientes aparecidos en Tribuna Popular; materiales recopilados Utopía; Tesis del Socialismo Revolucionario, página 04-05. 3ª edición corregida de abril de 2006; Movimiento Comuneros, materiales de prensa.
5. "El nuevo mapa estratégico" Intervención presidente Chávez en el teatro de la academia militar el día 12 de diciembre de 2004.
6. Partimos de las relaciones sociales de producción de los pueblos indígenas originarios comunales
7. Lenin. El Estado y la Revolución. Pág. 102. Edición UBV, Caracas, junio de 2006.
8. Guevara, Ernesto. Apuntes críticos a la Economía Política. Editorial de Ciencias Sociales, la Habana, 2006.
9. Ibid
10. Ibid.
11. Carlos Marx, Federico E. Manifiesto Comunista. Pág. 81. Editorial Cenit. Madrid, 1932
12. Ibid.
13. Ibid. Pág. 99.
14. Einstein, Albert. ¿Por qué socialismo? Primeras ideas. Suplemento especial. Caracas, enero 2006.
15. Chávez, Hugo. Intervenciones del Presidente el día 12 de noviembre del 2004 en el teatro de la academia militar. Fotocopiado. Pág.25.
16. Engels, 1894, un año y medio antes de la muerte. Citado por Lenin en El Estado y la Revolución. Pág. 91. Edición de la UBV, Caracas, junio de 2006.
17. Valderrama Toby y Mena Alejandro. Rumbo al socialismo. Pág. 83. Fundación Fondo editorial Fabricio Ojeda.
18. Ibid, pág. 27.
19. Manifiesto comunista. Pág. 82. Editorial Cenit. Madrid, 1932
20.Ver materiales constitutivos de la Universidad Bolivariana de Trabajadores "Jesús Rivero".

*Papel de trabajo elaborado por:

Jaime Corena
Gabriel Gil
Miguel Linares
Natalia Medrano
Pablo Perdomo
Sergio Sánchez
Rafael Yoll

Material de debate para la preparación del Pleno Nacional de Organización de los socialistas venezolanos los días 3, 4 y 5 de noviembre de 2006

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