El Socialismo, el ser humano y la Naturaleza

No importa para nada el uso que hagamos y la teoría que aceptemos acerca del origen del universo, el globo terráqueo y de la vida; cuando nos referimos al equilibrio originario según el cual se desató la convivencia entre los seres humanos y la naturaleza incluyendo por supuesto la vida animal. Casi desde el mismo momento inicial se comenzó a torcer ese equilibrio que el ser humano en los albores del siglo XXI está obligado a encontrar y enfrentar.

El feudalismo para no irnos tan atrás rompió no solo la relación hombre-naturaleza sino que sirvió para que el ser humano comenzara a no encontrarse con él mismo, de tal manera que prácticamente el planeta llamado tierra ha vivido en constante desequilibrio. La revolución industrial en el siglo XVIII agregó un aporte importante para ese desarraigo que ha marcado a la humanidad en un proceso de aparente no retorno, lo primigenio del capitalismo llevaba en su seno hasta por inercia el rompimiento del ser humano con la naturaleza y peor aún la separación odiosa y más evidente entre los seres humanos, no es que esta no haya existido con anterioridad sino que se hizo palpable y tangible con la aparición de la división del trabajo de manera organizada.

La relación capitalista y trabajador, explotador y explotado trajo consigo la creación de una nueva sociedad dividida y a su vez inconforme, es el capitalismo, su concepto y aplicación en si mismo el que ha llevado a la raza humana a otro tipo de guerras, no solo por apetencias territoriales o causas religiosas sino por el dominio de la economía a escala distinta a la de los países individuales. Si al principio de la era cristiana era el imperio romano quien imponía el dominio sobre otras naciones con la subsecuente sumisión de países y pueblos; hoy día la situación guardando las distancias es bien parecida.

El ser humano desde la aparición del capitalismo como sistema global ha sufrido los embates y divisiones que el sistema trae consigo, es imposible visualizar el capitalismo fuera del contexto de dominación, es su esencia; ahora bien, hay una gran diferencia con cualquier otro sistema de dominación históricamente hablando; por una parte son cada vez menos los países que acompasan en este caso al imperio cuya casa matriz está en EEUU y que se extiende con arraigo hacia Europa y Asia, no es solo una actitud, es una manera de actuar y pensar, es una ideología cuya filosofía es la dominación y la sumisión a políticas imperiales cuyo dominio último es la economía.

“Ningún tiempo pasado fue mejor desde que comenzó la historia de la desigualdad” , reza un afiche del Ministerio de Salud y es allí precisamente que la historia unilineal como la ven los “occidentales capitalistas”, ha evolucionado en función de la explotación de una manera a veces subliminal y otras irreverentemente, de tal manera que es su esencia, su justificación con los resultados que todos conocemos en los países que ellos mismos han calificado como del “tercer mundo”. La pregunta entonces que debemos hacernos y reflexionar sobre ella, está relacionada íntimamente con el devenir de hombres y mujeres, de pueblos y países en el transcurso del desarrollo y evolución de la raza humana; es posible modificar estos desequilibrios bajo el yugo capitalista, puede el capitalismo existir sin la formación imperial o es el imperio consecuencia de los desaciertos y fundamentos capitalistas. Creemos firmemente que ninguna de las preguntas o reflexiones anteriores pueden ser subsanadas por el mismo sistema que las creó y más aún, cuando el soporte del sistema depende de la formación y actuación de un solo país los EEUU, el director de la orquesta, como eje del mal del imperio en su totalidad.

Al respecto del punto tratado en el párrafo anterior podemos afirmar de igual manera que seguir señalando sólo a EEUU como el Imperio, a estas alturas suena disonante, conociendo que los entramados conducen a señalar que buena parte de Europa y Asia, componen la trilogía imperial, el enemigo es universal y por ello la batalla tiene que ser global, la insurgencia global, no hay otro camino para combatir al imperio.

El imperio en su loca carrera de dominación no goza del más mínimo sentido de la ética, por tanto el primer elemento de insurgencia es el apoderamiento de ésta, para que a partir de ella, la humanidad pueda comprender la veracidad de la lucha. No puede ser ético quien destruye a la naturaleza en función de intereses mezquinos, no puede ser ético quien creó la división internacional del trabajo, vista esta como la más clara génesis de las desigualdades sociales y políticas, dicho de otra manera sin la existencia de la división del trabajo no podría seguir vigente el pensamiento capitalista, no puede ser ético quien ha colocado a la raza humana al borde de su propia destrucción, no puede ser ético quien rechaza el amor entre la gente como elemento de acercamiento y convivencia humana, no puede ser ético quien alienta la vileza humana a través del negocio de las drogas y quien asesina para asegurar el negocio.

Rosa Luxemburgo predijo de cierta manera el desenlace al sentenciar “ Socialismo o Barbarie”, cuando homologamos la barbarie con lo que le ha sucedido a la humanidad en la historia de siempre y decimos nosotros que esa historia si tiene su fin, estamos abrazando un destino distinto a la explotación, al subyugamiento, a las desigualdades, al horror de las guerras, a la división internacional del trabajo y la única manera es recorrer el camino hacia el socialismo creador y universal, democrático y humano, donde impere la justicia social y la forma de lograrlo en sus argumentos y cantos de libertad, ya comenzó y es indetenible, porque no se trata de cambiar gobiernos, es necesario estremecer la estructura capitalista imperial o la barbarie no nos dejará legado para contarlo.

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