¿Tenemos moral para seguir gobernando?

La verdad muchas veces duele y puede doler mucho. Pero para un revolucionario decir la verdad es un deber en sí mismo. Los marxistas siempre hemos dicho la verdad desde el principio del proceso revolucionario porque no hay mayor interés para un marxista que el interés de la revolución socialista.

El gobierno bolivariano nacional tiene pocos elementos a su favor para seguir gobernando. ¿Por qué decimos esto? Son variopintas las razones del por qué, que se desprenden todas ellas de una estrategia política equivocada, no desde ahorita, sino de siempre, desde que Chávez asumió la tarea de convertir la revolución en socialista por el año 2005.
Sí, señores, así como lo digo. Esta afirmación sorprenderá a muchos que están a la izquierda del proceso -ni qué decir del poder constituido bolivariano- y que hacen un buen trabajo de crítica constructiva al gobierno de Maduro pero que muy pocas veces les he escuchado hacerlas al propio Chávez, el cual está sacralizado a izquierda y derecha dentro del proceso, haciendo con ello un flaco favor a una revolución socialista. El culto a la personalidad es el primer elemento de degeneración de una revolución.
En este sentido, he visto como el Toby Valderrama, al cual admiro por su perseverancia crítica casi siempre correcta, o a los compañeros de Marea Socialista, casi todos muy buenos, serios y también acertados en el análisis de la actual crisis política, económica y social, tratan de vincularse con el legado de Chávez como si no viniera de allí la semilla del fracaso actual.

Como dije antes, las razones por las cuales el gobierno nacional no tiene muchos elementos que justifiquen seguir gobernando son variadas, a saber: hiperinflación, pulverización del salario que lleva al bachaquerismo nacional siendo éste consecuencia y no causa, desabastecimiento crónico, entrega de los recursos mineros al capital extranjero, crecimiento exponencial de la delincuencia, degeneración de los servicios públicos por falta de insumos e inversión, nula capacidad productiva...

Todas ellas parten de una estrategia equivocada chavista, a saber: construir un socialismo "bolivariano" del siglo XXI regido por una economía mixta cuya base está en el respeto y la cohabitación de los diferentes tipos de propiedad incluida la privada y capitalista.
De aquí parte todo. Todo el fracaso actual. La caída de los precios del petróleo solo es el accidente que detonó la crisis que ya estaba asegurada. Chávez era un hombre honesto. No dudo un miligramo de ello. Era un humanista, un filántropo, un hombre abierto que buscaba orientación en libros e intelectuales. Fue evolucionando hacia el marxismo sin llegar completamente a él, pasando por la tercera vía de Anthony Giddens, el revisionismo de izquierda de Tony Negri y el reformismo neokeynesiano de Ignacio Ramonet. Pero hay que decirlo, no le dio tiempo llegar a la conclusión de que todas esas tendencias nuevas postmodernistas no eran más que la renegación del socialismo y una adaptación izquierdista dentro del sistema único de la globalización capitalista.

Parece ser que estaba evolucionando hacia el marxismo –con el Plan de la Patria y el Golpe de Timón- pero siempre nos quedará la duda porque le faltó tiempo. La realidad es que Chávez estuvo más influenciado por hombres como Ignacio Ramonet que por Alan Woods por ejemplo. A pesar de las simpatías que tuvo también hacia el teórico marxista Galés y de citarlo varias veces en televisión. Pero esta es la verdad. Esta evolución contradictoria sirve muy bien para que cualquiera de nuestros dirigentes se pueda vincular al legado de Chávez para justificar cualquier política. ¿O quién puede negar que Chávez también abogó por la economía mixta en varios momentos de su vida política? Inclusive la coexistencia de los diferentes tipos de propiedad también aparece en el Plan de la Patria en su segundo objetivo histórico, a saber: el socialismo bolivariano del siglo XXI.

La inmensa mayoría de los asesores que tuvo Chávez y más aún los que tiene el Presidente Maduro proceden del campo reformista en su más variada gama. Desde Juan Carlos Monedero, y todo el Centro Internacional Miranda, al grupo de franceses que encabeza Ramonet, hasta venezolanos “ilustres” como Tamir Porras todos provienen del reformista de nuevo cuño, reformistas de la postmodernidad. Son los que abogan por la economía mixta y el respeto a la propiedad privada y al capitalismo. Para ellos, en realidad el socialismo bolivariano no es más que la regulación venezolana del capitalismo.

Otros son más honestos como el ex-ministro Víctor Álvarez que no oculta su vocación capitalista pero con menos controles que en la actualidad para no mermar a la ley del valor y constreñir así a la economía del país hasta su bancarrota.
Otros, en cambio, son reformistas mucho más sutiles como el actual ministro Jesús Farías.

Para Farías, la transición al socialismo debe llevar necesariamente el sello de la coexistencia con el capital privado nacional e internacional. No importa cuántas veces intenten golpes de estado, no, eso no importa, como un dogma estalinista bien aprendido en la escuela del bloque soviético-alemán, estamos obligados a seguir pactando porque sin ellos no podemos desarrollar las fuerzas productivas, no podemos saltarnos la etapa de hierro del capitalismo nacional, nos dice el ex militante del partido comunista.

Y es así como llegamos a Pérez Abad, el vicepresidente para el área económica del país, un empresario. Giordani, también quiere echarle toda la culpa a Maduro y a sus ministros de planificación y de economía. Como si el error de estrategia empezara con Maduro y no con él y el mismo presidente Chávez. Puro oportunismo de diferentes reformistas que se echan la culpa unos a otros cuando en realidad lo que denotan es resentimiento personal de no seguir en un cargo.

A propósito de esto en Mérida, acaba de salir el ex-gobernador Florencio Porras y sus afines pidiendo la renuncia de Maduro culpándole del fracaso actual. Pero qué proponen estos señores para el avance inmediato hacia el socialismo? Nada, absolutamente nada. Siempre se han declarado bolivarianos y antisocialistas. Recuerdo muy bien la trifulca teórica que tuvimos personalmente con don Florencio en el año 2006 donde ya arremetía contra los marxistas.

Como Baduel y su asesor Dieterich, son constitucionalistas, demócratas y bolivarianos que nunca les gustó que Chávez planteara el “socialismo”, ni siquiera el del siglo XXI que respeta la propiedad privada. Igual que Giordani, sienten que ya son demasiados años en la periferia del poder y que deben gobernar porque son los más arrechos, los imprescindibles. La cuestión que nos está llevando al fracaso de la revolución es muy diferente a todo esto.

El tema es que hemos errado rotundamente en el intento de llevar a cabo una revolución socialista sin expropiar a toda la burguesía, incluyendo a la "bolivariana". Es decir, ha fracasado la estrategia permanente electoral y reformista que inició Chávez y profundizó exponencialmente Maduro que nos está llevando a la peor crisis social de los últimos 25 o 30 años.

El gobierno argumenta que la crisis es producto de la guerra económica y la baja drástica en los precios del petróleo y que por tanto no es responsabilidad del gobierno. Pues déjeme decirle señor Presidente que si eso es así hemos perdido la guerra y nos han ganado. La crisis social y económica es absoluta y usted no ha cambiado el rumbo de la estrategia equivocada ni un centrímetro.

Usted, ha puesto a un empresario como ministro económico cuando es la burguesía la que ha dirigido la guerra económica y la sigue dirigiendo. Al menos el Presidente Chávez giró a la izquierda en el 2012 acercándose a posturas marxistas pero usted cogió a la derecha señor Presidente, se equivocó de camino.

¿Con qué moral podemos seguir gobernando? ¿No es mejor que aceptemos la derrota y que dejemos a la burguesía toda que gobierne de una vez por todas de forma visible y no, como lo está haciendo de forma velada? ¿Por qué seguimos empecinados en mantener el poder para seguir alargando las penurias de las masas con una crisis que es cada vez más insoportable cuando en realidad lo que hacemos es pactar con la burguesía para no transitar a ningún socialismo?

Los teóricos más críticos de este proceso ya estamos muy cansados de callar y ser cómplices esperando un golpe de timón radicalmente a la izquierda que acabe con el capitalismo de Estado bolivariano que nunca llega. Estamos cansados de las elecciones burguesas que ya nos tienen hipotecados. Queremos socialismo ya y no lo vemos por ningún lado. La revolución tiene los días contados.

Pero no fracasaría el socialismo. Fracasaría el reformismo que la dirigió, el oportunismo, y la demagogia populista. Como está la situación actual no dudo en decir que prefiero que la oposición gobierne para que la cara de Macri enseñe a las masas las soluciones neoliberales y poder prepararnos para una nueva ofensiva revolucionaria, sin reformistas, burócratas ni oportunistas.

Prefiero mil veces que las masas se levanten contra Leopoldo o Mendoza que contra la revolución en el poder. Ahora bien, si usted señor Presidente tuviera un golpe de luz y girara ese timón radicalmente a la izquierda nacionalizando toda la banca, el comercio exterior y la gran empresa industrial y comercializadora comenzando por la Polar, entonces moriría con usted si fuera necesario defendiendo esta vaina. Así sí tendríamos la moral para seguir gobernando y peleando hasta el final.

El socialismo es la solución a la crisis del país. El socialismo es la dictadura del trabajo a través de la economía central y democráticamente planificada por las masas organizadas a través de sus consejos. El socialismo es en sí mismo la transición hacia otro modo de producción nuevo, no hay que buscar más transiciones oportunistas para justificar lo injustificable.

El socialismo a través de su economía planificada es capaz de desarrollar las fuerzas productivas exponencialmente sin capitalistas parásitos en menos de 10 años. La Unión Soviética lo demostró a pesar de la dictadura burocrática que a largo plazo la hizo caer, pero no cayó por la economía planificada sino por la burocracia, ese cáncer que corroe a toda revolución incluyendo la nuestra. Aquí tenemos el mal, el burocratismo, pero no la solución para el desarrollo de las fuerzas productivas, a saber: la economía planificada. El mundo al revés.

No existen capitalistas productivos en el siglo XXI bajo la era de la oligarquía mundial financiera. Toda burguesía nacional periférica está supeditada a los oligopolios globales que controlan el mercado mundial. No hay salida para el desarrollo nacional bajo la lógica desigual capitalista mundial.

El proceso de valorización del capital se dirige globalmente por estos oligopolios y ni China ni Rusia pueden hacer mucho por Venezuela en este sentido, ya que la lógica de acumulación capitalista es lo que los mueve también a ellos para tener relaciones desiguales con Venezuela. Nuestros dirigentes no han comprendido o no han querido comprender esto y nos están llevando al fracaso ineluctable de la revolución.

El Toby apuesta por Diosdado Cabello animándolo a que rompa con Maduro y capitalice el descontento chavista enarbolando la bandera de Chávez y su legado socialista. No descarto que la presión social chavista, en algún momento de esta crisis económica pueda hacer que Diosdado asuma el rol que le pide el Toby en sus escritos, aunque si este fuera el caso, no tenemos muchos motivos para pensar que lo haría por convencimiento propio en pro del socialismo, sino más bien por intereses de poder de grupo. Por lo momentos se mantiene leal al Presidente a pesar del golpe de estado thermidoriano sufrido en la dirección del Partido a manos del Presidente.

No obstante, si Diosdado rompiera con Maduro enarbolando la bandera del Chávez más radical, del Chávez socialista, le daríamos el beneficio de la duda porque ello le daría un nuevo impulso a la revolución que abriría algunas posibilidades de triunfo. En estos momentos estamos fracasados. ¿Qué sería lo ideal? Que el Presidente Maduro tomara ese camino y no tengamos que buscar reorganizar una nueva vanguardia en medio de una lucha contra la oposición que va in crescendo a favor de ésta y en detrimento definitivo de la revolución. Hay que reaccionar ya. No hay tiempo. Si usted señor Presidente no gira a la izquierda, no gira hacia el socialismo, déjeme decirle que será sobrepasado por los acontecimientos.

!Que Viva el socialismo sin apellidos¡

*Historiador y analista político Marxista


edurojo7@hotmail.com

Esta nota ha sido leída aproximadamente 1841 veces.



Recomienda la lectura de esta nota a través de las redes sociales


Otras notas de interés:



Comparte en las redes sociales


Síguenos en Facebook y Twitter




US Y ab = '0' /ideologia/a224794.htmlC0http://NON-VE