Por qué Maduro sería irremisiblemente revocado

La Revolución está sorteando sus peores momentos. La economía anda al traste y la corrupción la desprestigia desaforadamente. El invento de los 14 motores con muy pocas excepciones, se desvencija prematuramente y el Decreto de Emergencia queda intrépido tan sólo en los escritorios del TSJ. Solo basta mencionar la decrépita intención de impulsar conucos en los balcones de Caracas en un país donde existe una hectárea de terreno sembrable por habitante.

Un escalofriante fantasma parido desde las entrañas de la ineptitud el 6D, ronda inclemente sobre la conciencia de la revolución. Y la ha esclerotizado. Un envión hacia las avenidas del progreso en tan sólo pocos meses parece una vana ilusión. Es que se ahoga la revolución en el remanso de quienes en su sombra han medrado. Ministros y grandes cacaos tan sólo han disfrutado de ella y la esencia de su supervivencia que es el pueblo, de ella ha sido desconectado. Y lo peor es que quienes dirigen el poder, tras cada error que se comete, su mentor será recompensado con algún otro carguito donde pueda matar el stres de sus desavenencias.

Y si no vean a un Ramirez que desmembró la petrolera, se hizo el loco ante la problemática eléctrica, minera e hídrica y fue a parar a un organismo internacional donde ni se oye ni se ve pero si se cobra bien. O al inefable Jesse, que fue premiado en una lucrativa embajada después de aquellos "cien días para arreglar la problemática eléctrica". O a La sifrinita de las "sabrosas colas", quien después de poner tortas sucesivas en Hidrocapital, Ministerio Ambiente, jefa de Caracas, y de haber recibido una paliza electoral en Caracas, ha sido promovida a una telefónica donde antes también una sobre-torta puso. Son los peores resultados de un gobierno que con eso, bofetea el rostro de la inteligencia popular. Pero es también, producto de un amiguismo desmesurado que se refleja también en las regiones donde los gobiernos locales y liderazgo pesuvista están visiblemente desprestigiados en prepotencia, nepotismo e ineptitud. Pero las revoluciones sobreviven a sus propias hecatombes.

Los responsables de ello no. Y si un Referéndum Revocatorio Presidencial merodea los entornos de la revolución, bienvenido sea aunque en la conciencia democrática de Venezuela tengamos que expiar las culpas. Y sobre la melancolía de una revolución desprestigiada se levantará para siempre el decoro de una nueva lucha, como corona triunfal de una revolución inmarcesible.

@nlacruzv


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