Armas, Divisas y Captahuellas

Para explicar el por qué, siendo los explotados la gran mayoría a lo largo de la historia, estos estaban en desventaja frente a una minoría privilegiada económicamente, se debe recurrir al papel del Estado como administrador del aparataje militar el cual usa como un disuasivo en la lucha de clases.  Veamos una ligera aproximación en nuestro caso Venezuela como se expresan los privilegiados, la gran mayoría y la componenda militar en el proceso de captura de la repartición de las divisas de la renta petrolera.

La minoría burguesa, tiene la gran ventaja de que la trazabilidad en la entrega de las divisas por parte del estado, no cuenta con un carácter oportuno y transparente, pues aún no hay responsable de los más de 20 mil millones de dólares ampliamente denunciados. Sin embargo,  en escala micro, reproducida en los centros de distribución y consumo, la efectiva colocación de los capta huellas juegan el papel controlador que le corresponde, a las mayorías del pueblo venezolano. Es decir, se invierte en tecnologías para controlar las tentaciones del pueblo de convertirse en bachaquero, mientras se pierde la trazabilidad en el seguimiento, control y rendición de cuentas en la entrega de las divisas petroleras. En otras palabras, que mal le ha salido a nuestra dirigencia revolucionaria la creación e implantación de una política de entrega de divisas la cual, en aras de la amplitud y la inclusión han facilitado que engorde las cuentas personales de quienes a lo largo de todos estos años, han intentado de diversas formas acabar con la Revolución Bolivariana.

A diferencia de otras coyunturas políticas, de frontal enfrentamiento con la burguesía venezolana, es en estos momentos cuando pueden verse con menor disimulo los intereses abiertamente en contra de la gran mayoría del pueblo venezolano. En este conflicto, bajo el pretexto ya desmontado de que no se han entregado divisas al sector privado, la burguesía criolla ha puesto su infraestructura de “producción”, transporte, distribución y comercialización a fungir como sus tanquetas y aviones en esta guerra, logrando como insumo extraordinario para la legitimación de sus mezquinos intereses, colocar a sectores populares a jugar de su lado a través  del contrabando de extracción y el bachaqueo.  Aquí vemos como unos opresores son aupados por otros oprimidos, pero adicionalmente, dentro del marco de las elecciones burguesas recientes, estos mezquinos actos, son “refrendados”. La susceptibilidad de la población a identificarse con el capitalismo, no debe sorprender en la construcción del socialismo, siendo responsabilidad de la dirigencia revolucionaria incorporar estos elementos ideológicos como insumos para la construcción y definición de las políticas del gobierno y las acciones del partido.

Adicionalmente para el análisis, se debe considerar que ya hoy el neoliberalismo y la amenaza del fascismo son una realidad y una necesidad para los intereses que apuntan a la apropiación de nuestras riquezas en el marco de una crisis secular del capitalismo. Sin embargo, en contraste a los  momentos del 27F y 4F, pese a la susceptibilidad ideológica, hoy hay mas pueblo consciente a favor del socialismo, pueblo este que no está pensando en irse del país, como si lo están haciendo parte de quienes sienten que su batalla en la alta y media dirigencia en el gobierno está llegando a su fin. La agudización de las contradicciones están a la vuelta, y la estrategia de las 3R es un cartucho mediático agotado; pero en nombre de la “disciplina férrea” se convoca a entender que las conquistas de la burguesía en el gabinete, su presencia en los 11 motores productivos, negociaciones en la Faja Petrolífera y otros sectores estratégicos, son sólo alianzas ”tácticas”. Mientras tanto, la representación de la aparentemente “otra burguesía” que está en la Asamblea Nacional, obedeciendo la lógica del capital, ha manifestado el reclamo de los espacios en los otros  Poderes del Estado, ya que así lo permite nuestro marco jurídico. Se debe entender en este caso, que nuestra constitución si bien es muy avanzada y hasta se pudiera decir que es antineoliberal, sigue siendo una constitución burguesa. 

En tal sentido, el carácter irreconciliable de este conflicto, y el decaimiento de la credibilidad del Gobierno Nacional por falta de respuesta oportuna e inexitosas medidas, pudiera desencadenar retrocesos en el avance de la revolución. La ya mencionada vía constitucional, pacífica, popular, democrática y electoral bajo la cual se resuelven los conflictos en la sociedad capitalista, requiere revisar el respaldo de la componenda militar, la  cual no es actor a despreciar, a menos que se trate de una novatada política, y no comprender el papel del estado en la lucha de clases .

Es allí entonces, donde entra CAMIMPEG, la empresa de servicios mineros, petroleros y de gas adscrita a la Ministerio del Poder Popular para la Defensa. Se trató de exprimir la palabra soberanía con un esfuerzo intelectual regular, para así justificar la adscripción de esta nueva empresa a este ministerio. Se supone que entra en el contexto de éxito o fracaso de 60 días de emergencia económica, y sobre todo de la carta blanca que le dio el último congreso de PSUV, al Camarada  Presidente Nicolás Maduro.  Claro está, esta nueva compañía no fue tan publicitada, como el llamado “sacudón”, o como el esperado  nuevo gabinete de este año 2016 después de la derrota del 6D, tampoco, como el Decreto de Emergencia Económica y menos como los  “nuevos” Motores Productivos.

Las actividades conexas de PDVSA y el papel de la filial de PDVSA Servicios al parecer cambian de jurisdicción. Entonces, se espera desde nuestra institución castrense  dar vida a una infraestructura de este tipo, la cual no debe limitarse a subcontratar, y sobre todo contar con los cuadros para dar la dirección revolucionaria respectiva. Queda el sabor en las recurrentes decisiones  que se han acentuado en los últimos años, que los mas revolucionarios, comprometidos y competentes son las y los militares, a menos que se trate de considerar la importancia de la ya mencionada violencia legítima por parte del estado en los caminos venideros. Habría que hacer el balance de la actuación de la Fuerza Armada, a la cual se le ha incrementado su inversión, en el control ataque al contrabando de extracción, control de nuestras fronteras, así como el accionar de sus cuadros en el sector automotriz y alimentación entre otros. Cuando se quiere autonomía política, se debe contar con autonomía económica, y si le sumamos el papel de las armas en la autonomía política, el impacto cambia significativamente.

En fin, así como no hay capta huellas en la entrega de divisas, tampoco hay capta huellas en el control de las armas con su papel de la violencia legítima por parte del Estado. Puede pasar que la conducción de la revolución esté en manos de dirigentes que vean con obsolescencia la existencia de la lucha de clases, y además se balanceen entre la social democracia y la concepción pequeñoburguesa de hacer la revolución. Sin embargo estas posturas pudieran ser hasta honestas, en el mejor de los casos, empero, se agrava cuando la corrupción y la ineficiencia perforan la credibilidad de la construcción del socialismo, sistema este el cual no quieren que aparezca en la batalla con sus plenas capacidades.


Esta nota ha sido leída aproximadamente 702 veces.



Recomienda la lectura de esta nota a través de las redes sociales



Comparte en las redes sociales


Síguenos en Facebook y Twitter




US Y ab = '0' /ideologia/a223909.htmlC0http://NON-VEca = .