No podemos deformar el legado de Chávez

La Ideología como un factor contrarrevolucionario en Venezuela

En los últimos catorce años, en Venezuela, se ha producido un cambio significativo en el ámbito político y social. El Estado, sus instituciones, las estrategias gubernamentales, los planes para la nación, los antiguos partidos políticos que lideraban al país y hasta la antigua Carta Magna, entre otros tantos elementos, han sido modificados. En primer lugar, por la propuesta realizada por el Presidente Hugo Chávez de transformar las políticas económicas y sociales del país, cambiando a fondo la estructura desgastada de los partidos políticos que mostraban, en sí, un gran colapso entre ellos mismos; y a su vez, modificar el sistema económico neo-liberal que existía a mediados de los años noventa en el territorio nacional para sustituirlo por un sistema económico y político más justo, equitativo y solidario para los venezolanos, que permitiese la construcción de una mejor sociedad, una que estuviese enmarcada en el ideario bolivariano.

Ahora bien, el resultado político que vive Venezuela nace como una respuesta necesaria, implorada por los grandes sectores excluidos, marginados y reprimidos por el antiguo régimen político. De esta manera se podría decir que, política y socialmente, la transición revolucionaria que vive el país hoy en día, era un proceso inevitable, necesario y urgente. Algo muy similar a lo ocurrido en países como Bolivia, Ecuador, Nicaragua, Argentina y la reciente (violentada) Honduras, donde el escenario político y social de su pasado no deja de ser muy parecido.

Hoy en día, se puede percatar que la propuesta socialista iniciada y liderada por el presidente Chávez y en la actualidad por el Presidente Maduro representa una alternativa muy positiva al sistema explotador capitalista que predominaba en Venezuela. La lucha contra la explotación del hombre, la batalla contra la discriminación racial, cultural, económica y política, el respeto a la naturaleza y al medio ambiente, la creación de centros alternativos de salud, educación y alimentación, entre otras tantas características del sistema socialista, han contrarrestado firmemente el crecimiento desenfrenado de los mercados, sus ganancias y la explotación tanto del hombre como de la naturaleza.

De esta forma, una vez consumado el triunfo del Presidente Chávez en el año 1998 y su re-elección en el 2006 y 2012, donde claramente manifiestó su postura y tendencia ‘socialista’ como proyecto de gobierno; en casi la totalidad de sus alocuciones y discursos presidenciales se encuentra el término ‘ideología’, concepto fundamental en el desarrollo del presente artículo. Por supuesto, no solamente esta expresión es escuchada por parte del Presidente, sino que en constantes oportunidades se observa algo similar entre los Gobernadores y Alcaldes Bolivarianos, Ministros, Vice-ministros, autoridades y militantes del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), entre otros tantos, que utilizan libremente este vocablo. Sin embargo, muy probablemente, ninguno de ellos conozca de manera acertada este concepto que dista considerablemente de formar parte de cualquier proyecto o sistema socialista revolucionario. Tal vez, el término ‘ideología’ utilizado por primera vez por Francis Bacon y décadas más tarde por Destutt de Tracy, posteriormente por Marx, Engels, Lenin, Mao y en nuestros días por nuestro Comandante Eterno Chávez y su hijo Maduro, entre otros líderes y pensadores de izquierda, siga siendo entendido al igual que lo definieran los eruditos e intelectuales burgueses posteriores a Marx, que buscaban tergiversar la esencia del pensamiento marxista, como una interpretación dogmática, revolucionaria y socialista, elementos que se contradicen entre sí. Por lo tanto, creer que con la ideología los trabajadores, campesinos y obreros se podrán desprender del yugo opresor de la clase dominante, es un total error.

A pesar de situarnos en dos ubicaciones geográficas y dos contextos históricos bien diferentes, la deformación del socialismo científico ha causado graves daños en nuestro país al igual que en la extinta Unión Soviética, hecho que ha sido utilizado por algunos marxistas burgueses para transformar una teoría científica en una interpretación falsa y dogmática. Específicamente en Venezuela han existido grandes confusiones y tergiversaciones del objetivo revolucionario socialista. Principalmente porque quienes conducen al país no tienen bien definido la lucha emancipadora necesaria en Venezuela, en Latinoamérica y el mundo. Y en segundo lugar, porque muchos de los que alcanzan el poder defienden claramente la acumulación del capital, prefiriendo así preservar la herramienta ideológica dominante y que ésta controle cada vez más a la sociedad.

Desde las primeras décadas del siglo XX hasta nuestros días, el sistema capitalista ha empleado una serie de medios tecnológicos de comunicación para adueñarse de la mente y sucesivamente del comportamiento de los seres humanos; para ello se les ha depositado un sistema de representaciones, valores y creencias, en otras palabras, una ideología. Pero, una ideología capitalista que le es suministrada por la famosa “industria cultural”, así como lo definiera Max Horkheimer, que no es otra cosa que una industria ideológica. No obstante, para superar esta realidad los explotados no pueden combatir a la ideología con ideología, sino con conciencia. En este sentido, los revolucionarios no pueden combatir a la ideología con más ideología, es decir con (consignas, bailes, artistas de TV, himnos, franelas de colores llamativos con dibujitos y demás mecanismos alienantes), por el contrario lo deben hacer con una teoría revolucionaria. Por tal razón considero que la ideología en la última década en Venezuela ha sido y es un elemento contrarrevolucionario, debido a que no ha permitido el desarrollo de una conciencia de clases y de una conciencia revolucionaria emancipadora, por el contrario sigue alienando a los venezolanos, adormeciendo su mente para que no sean nada críticos y sigan esperando cambios desde la divinidad, desde el cielo, en lugar de realizarlos ellos mismos aquí en la tierra.

Necesitamos apegarnos a una teoría revolucionaria para así tener un comportamiento socialista.


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