(Por una nueva geopolítica del conocimiento)

Estrategia geopolítica para la construcción de la nueva dirección político-militar (II)

El “ajedrez esferoidal” y el juego de posiciones, al cual se reduce la globalización como producto del sistema económico dominante (capitalista), impone una dinámica depredadora entre los centros hegemónicos de poder y los países periféricos. En este sentido, los avances de la Revolución Bolivariana, en las escalas (nacional-continental-mundial), reclaman en nuestro proceso de refundar la República, nuevas estrategias de defensa que garanticen la supervivencia del Estado, que constantemente es amenazado no sólo en el plano convencional de una invasión territorial, sino en los alternos teatros de operaciones no convencionales que inducen a la desestabilización y de manera directa e indirecta agreden la soberanía nacional.

Dentro de esta perspectiva, fortalecer los lazos de unidad entre nuestro Pueblo y las FANB, bajo los principios y valores que sostienen nuestro proyecto bolivariano, elevan el campo psicofísico de la Nación, iluminando nuestro presente con las distintas luchas históricas que forjaron nuestra independencia política, de allí, la importancia de los lineamientos estratégicos que le asignan forma y contenido, a la nueva doctrina militar bolivariana para la acción defensiva del territorio nacional, donde la soberanía, el desarrollo y la defensa, extiende el sentido de corresponsabilidad a todos nuestros ciudadanos, realzando las premisa “PUEBLO EN ARMAS”, entendiéndose está en las dimensiones de propagar los nuevos valores, principios y conocimientos, que despierten las pulsiones constructivas, tal cual como señala Bolívar para: “desarrollar nuestras virtudes cardinales y ejercitar nuestras fuerzas morales; fuerzas estás que orientadas con pragmatismo histórico a nivel de la seguridad y defensa nacional son las que permiten, equilibrar la masa física enemiga”

Dentro de este contexto, el capitalismo como sistema dominante, invade todos los ámbitos de la vida nacional, reproduciendo la asimetría de sus leyes en el espacio geográfico, ejerciendo también impacto en las mentes de nuestros ciudadanos, a través del bombardeo cultural al espacio radioeléctrico. Ante estás amenazas, el papel de la dirección político-militar y las dimensiones de acción previstas en la unidad Pueblo-FANB, resultan esenciales para consolidar los objetivos e intereses geoestratégicos que nos permitan seguir transitando hacía la independencia plena. Por tal razón, la dirección político-militar no es producto de la casualidad, sino que es el resultado de todo un proceso que en la avanzada de la revolución funde las fuerzas patriotas en un todo, para así de esta manera profundizar la acción en los ámbitos (político-económico-social-geográfico-cultural-ambiental-militar).

En síntesis, los pilares de soberanía, desarrollo y defensa, sostienen la nueva doctrina de seguridad y defensa de la nación, es por ello, que hoy más que nunca Pueblo y FANB, deben estar alineados a la realidad nacional y por ende a los intereses de consolidación de la Patria Grande, por que cuando en el perverso mundo globalizado, un país se traza el camino para la independencia y la soberanía plena, no existen posturas neutras, intermedias o indiferentes.

*Profesor-Instructor-Soldado de las Ideas.

[email protected]

Esta nota ha sido leída aproximadamente 1226 veces.