Inhumar al Comandante en Jefe en el Panteón Nacional es librarnos de un sacrilegio que podría llevarnos al caos

El pueblo lo dijo y tiene razón, aquí quien manda es Chávez y la revolución. Sabemos que el imperialismo va no sólo contra un hombre sino contra un proyecto y hace todo lo posible y por cualquier vía, para destruirnos.

Nos mataron físicamente a nuestro Líder, inoculándole el mal mediante su sofisticada tecnología de destrucción y, de seguro, como le hicieron al Ché, intentarán borrar del mapa, con sevicia, la sagrada evidencia de su cuerpo; de ahí que se deba oír al pueblo y llevar a nuestro Comandante a donde él pueda estar a resguardo de una profanación que heriría el sentimiento del pueblo, en lo más íntimo.

Como Jack “El destripador”, el enemigo va por partes; ahora se viene con furia contra el proceso revolucionario bolivariano, cree el enemigo vernos separados del Líder, esa es su visión pero, se equivoca, hoy como antes el binomio Líder-Pueblo sigue movilizado en orden de batalla.

Chávez sigue mandando hecho pueblo y es deber nuestro cuidar su legado. Basta oír al pueblo decir:

¡Yo soy Chávez!



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