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“...Al capitalismo hay que trascenderlo por la vía del socialismo, por
esa vía es que hay que trascender el modelo capitalista, el verdadero
socialismo ¡La igualdad, la justicia!". Hugo Chávez – Gigantinho, Foro
Social Mundial de Porto Alegre - Enero 2005.
“O el Capitalismo nos acaba o construimos el otro camino que el mundo
clama, el Socialismo”. Hugo Chávez Frías, programa ‘Aló, Presidente',
15 de mayo de 2005
La expresión “socialismo del siglo XXI”, se ha envuelto de pregunta y
reflexión en estos últimos meses, por haberse constituido su logro y
comprensión para el pueblo, la visión y misión ideológica más alta en
esta etapa del proceso revolucionario.
De allí que sea pertinente, desde las bases en nuestras comunidades, el
reflexionar y observar desde un análisis conceptual, los diversos
matices que han influido en el surgimiento, o la construcción de la
visión del “socialismo del siglo XXI” que nos propone nuestro
presidente Hugo Chávez Frías, comprendiendo que esta expresión -
socialismo- tiene profundas diferencias teóricas, que vienen en
contraposición a lo que fue en décadas anteriores el socialismo real,
que vivieron diversos países que experimentaron el socialismo.
Se percibe ahora remozado, desde una visión eminentemente humanista,
producto del principal fenómeno que ha tenido nuestra época, como es la
lucha entre dos esquemas opuestos: el capitalismo y el socialismo, en
medio del proceso político e ideológico de la revolución bolivariana,
que ya comienza a trascender a Latinoamérica y el Caribe, y empieza a
llamar la atención de forma muy importante en Europa.
En diversos momentos, el presidente ha expresado una visión dialéctica
sobre las implicaciones que tiene esta contraposición de visiones,
especialmente en cuanto a las prácticas que debemos construir en pro de
su articulación, desde la desmitificación de las “bondades” del
capitalismo y su generación de necesidades de consumo superfluas, de
estilos de vida difícilmente alcanzables con los ingresos económicos de
nuestra sociedades, sembrando la desesperanza en los pueblos y creando
un sentimiento colectivo de derrota frente al imperialismo que,
históricamente, se había impuesto en Latinoamérica.
De allí que se considere que el primer objetivo del “socialismo del
siglo XXI”, debe ser la elevación del hombre sobre sus circunstancias,
por medio de la práctica de la autogestión y la participación activa
desde las comunidades, ya que no es posible hablar de tal elevación del
ser, sin considerar nuevas prácticas alrededor del sistema social que
nos rodea.
La construcción de una nueva estructura del hombre con su medio y la
naturaleza, conlleva a profundizar la discusión sobre qué es el
socialismo, cuales son sus directrices teóricas, sus manifestaciones
prácticas y por último, alcanzar el momento de su praxis, construyendo
con ello la redefinición del socialismo, que persigue el “socialismo
del siglo XXI”.
La necesidad de replantear las formas de organización económicas, y por
consiguiente crear una nueva estructura social, queda expresada por
nuestro presidente Hugo Chávez al afirmar que: "…el capitalismo ha
fracasado, viva pues el socialismo, ahora tenemos que inventar el
socialismo del siglo XXI…”. ''Así que, si el capitalismo no funciona,
¿Qué funcionará? No me cabe ninguna duda: el socialismo. Ahora bien,
¿Qué tipo de socialismo? Debemos estar pensando inclusive en tipos que
no han existido. Tenemos que inventar el socialismo del siglo XXI…''
Es decir, se persigue la contraposición a la visión economicista como
última panacea para el logro del bienestar social pleno, y frente a
esta se propone la innovación y creación de explicaciones propias, en
donde desde las comunidades, se comience a auto evaluar las conductas y
prácticas, hasta comenzar a construir día a día, una autoexplicación
al “socialismo del siglo XXI”, por medio de la generación de nuevos
procesos para el logro del bienestar social, no solo desde las salidas
gubernamentales o planes nacionales, sino desde la acción de cada
individuo en los movimientos de base, desde lo endógeno, para lograr
finalmente el desarrollo integral del nación, pues tal nivel de
compromiso, identificación o simplemente amor por lo propio, es el
semillero más fértil para la construcción de un pensamiento ideológico
consciente, militante y especialmente soberano, que tanto necesitan
nuestros países latinoamericanos para lograr una verdadera libertad,
perseguir la igualdad de condiciones y bienestar social para todos, no
como leiv motiv, o filosofía sino como acción a procurar por cada uno
de los individuos que conforman el colectivo social.
Esta nueva visión, desdibuja el concepto de socialismo tradicional que
hemos conocido, ante las creencias y certezas de anteriores procesos
políticos-ideológicos, que sólo dependieron de momentos socio-
económicos e históricos muy particulares. De allí que los viejos
temores y resquemores no vengan al caso, y que diversos autores, entre
ellos, Haiman El Trudi, en su libro El salto adelante, la nueva etapa
de la revolución, busca ofrecer algunas claves para aproximar al
socialismo que se está construyendo en la Venezuela Bolivariana de cara
al siglo XXI, con el fin de trascender al capitalismo, describiendo que
el proceso hacia la construcción del socialismo debe perseguir los
siguientes elementos: “...Se trata de un socialismo de nuevo tipo, que
en nada se parece a los modelos reproducidos en otras latitudes y en
otros tiempos (...) Es originario, pues se está inventando a partir de
la interpretación de la realidad venezolana y sus lazos históricos y
socioculturales con los demás pueblos latinoamericanos y caribeños
(...) Busca reivindicar los aciertos de otras experiencias del mundo,
pero persigue contextualizar sus contenidos.(...) Centra su fuerza y
empuje en nuestras propias raíces libertarias.(...) Es humanista, pleno
de energía espiritual, pues reivindica el amor, la paz, la solidaridad,
la justicia y la libertad.(...) no trasgrede las libertades y derechos
humanos (…) esta enfocado hacia el bien común (...) esta consustanciado
con los tiempos de la historia, que se van escribiendo a ritmos
acelerados (...) esta construido desde el colectivo y alimentado por
diversas vertientes del pensamiento (...) no aplica recetas, ni
fórmulas doctrinarias elaboradas por preclaros intelectuales, sino que
parte del sentir del pueblo...”
Tal como se observa a grandes rasgos, la visión del “socialismo del
siglo XXI”, persigue y se perfila como eminentemente humanista,
colectivo y creativo, por lo cual es comprensible que el presidente
Chávez halla recomendado usar como "insumos históricos" para tal tarea
las "ideas originales de Carlos Marx y Federico Engels, y al obra de
Jesús de Nazaret ".
Es necesario recordar que fue Carlos Marx, quien nos expuso la esencia
del capitalismo, los procesos de explotación y anarquía, que se
expresan de forma materialista, bajo el enfoque histórico, para
comprender los fundamentos materiales o económicos de las diversas
épocas. Marx, consideró a la sociedad, como un todo estructurado en el
que los elementos determinantes estaban totalmente relacionados con la
producción y la lucha de clases, por medio de la cual se generaba la
alineación del hombre por su estructura productiva, y frente a la cual
se propone la dictadura del proletariado, es decir un nuevo orden que
habría de conducir a la sociedad a ser justa, igualitaria y solidaria.
Es interesante resaltar que Marx, y Federico Engels, su compañero en
análisis teórico, evitaron intencionalmente el definir el socialismo,
pues lo observaron como la negación del sistema capitalista, en el que
el proletariado sería sujeto y objeto del cambio revolucionario,
partiendo de la abolición de la propiedad privada de los medios de
producción, no aquellos de uso particular, sino los que sirvieran como
instrumento de explotación al hombre, y no permita el desarrollo
socialista.
Se recuperan las enseñanzas de Jesús de Nazaret, con una parte de la
esencia del socialismo cuando nos dice “amaos unos a los otros” o
cuando indica: “dando según su capacidad y recibiendo según su
necesidad”. La referencia presidencial a Jesús como un "primer
socialista" parte desde la ética de la praxis reformadora del Nazareno,
y de la idea de convivencia social que se describían en las primeras
comunidades cristianas.
Estos insumos históricos nos permite además, comprender que el “deber
ser” del socialismo del siglo XXI, tiene objetivos macro, como son el
enfrentamiento a la hegemonía de las grandes potencias, la lucha por la
participación democrática y directa de los ciudadanos, la búsqueda de
la justicia social, ir en contra toda forma de burocratismo, visión
excluyente, y el impulso de las ideas democráticas, y de libertad de
pensamiento.
El problema que enfrentamos hoy en día en nuestro país, es que es
necesario lograr un socialismo nacional, popular y democrático de tipo
latinoamericano y caribeño, desde el cual se supere al capitalismo, y
sus profundas contradicciones, especialmente desde una posición de país
eminentemente productor de petróleo, de allí que sea
necesario “desempolvar” y recuperar las figuras y las obras de iconos
latinoamericanos como Ernesto “Che” Guevara, Fidel Castro, Salvador
Allende, entre otros, en conjunto con el árbol de las tres raíces:
Simón Rodríguez, Simón Bolívar y Ezequiel Zamora, para reelaborar este
concepto del socialismo del siglo XXI, enriquecido desde el deseo de
soberanía, la vuelta a la tierra y el impulso al uso de las tierras
nacionales, y la educación para todos, que se ha perseguido desde
distintas vertientes a nivel mundial en diversos momentos históricos, y
hoy se recupera desde la ideología del árbol de las tres raíces.
El “socialismo del siglo XXI”, entonces debe caminar al ritmo de la
conciencia del pueblo venezolano, llevando adelante una profunda
batalla ideológica contra el pensamiento capitalista dominante,
continuando las históricas luchas por la unidad, la libertad y la
justicia de los pueblos latinoamericano, confraternizando con todos los
pueblos del mundo, sin perder de vista el objetivo central -la
felicidad del pueblo- el bienestar social de las mayorías, y forjar en
la marcha, al hombre y mujer nuevo que salvará a la humanidad de la
autodestrucción, o su dominación por los imperios hegemónicos, por ello
se felicita a todos los colectivos juveniles que participantes en el 16
Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes, por dar una muestra
de la creciente madurez política e ideológica que debe surgir desde la
población juvenil del mundo, para el logro de las utopías colectivas
que han influenciado nuestros procesos históricos , de sus
descendientes y las nuevas generaciones.
solimar_ojeda@yahoo.es
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