Letra Desatada

El 4F, Pedro y yo

Hace 21 años para esta fecha vivía parte de la familia Chacín Díaz en la avenida Fuerzas Armadas en Caracas, de Socorro a Plaza España. El 4 de febrero de 1992 nos llegó la noticia por teléfono. Pedro saltó de la cama cuando sonó el teléfono, en la madrugada. “Hay un golpe de Estado”. Vimos los tanques desde el balcón. Algo lográbamos ver desde la avenida Fuerzas Armadas, hacia la avenida Urdaneta, pues nuestra morada quedaba a la altura del elevado. Desde ese mismo día Pedro y yo empezamos a tener diferencias con respecto a la valoración del 4F. Eran tiempos en los que los militares de aquí y de más allá destacaban no precisamente por su solidaridad, rasgo distintivo, comprobaría después, de la personalidad de Hugo Chávez.

Esa es gente buena, me decía, arriesgaron su vida y su carrera para luchar por sus ideales. Y cuando Pedro decía eso, yo sólo me acordaba de Pinochet. No parecen los militares “gente buena” y menos si dan un golpe, pensaba yo desde mis 27 añitos (mis disculpas, Hindu Anderi: una simple suma, y se van a enterar de mi edad). ¿Y cómo sabes tú que son gente buena?, ¿Cuáles son sus ideales? preguntaba a Pedro. No era una pregunta fácil de contestar. Callaba hasta que volvíamos a retomar la discusión cualquier día por cualquier motivo. Pedro murió, un año y pico después, sin contarme qué era lo que sabía él y yo no de los militares alzados el 4 de febrero de 1992. Este año se cumplen 21 años del 4F y 20 de la muerte de Pedro. Fecha histórica y fecha triste.

Y es que tres años antes los militares venezolanos habían escrito una página trágica en nuestra historia, cuando dominaron a sangre y fuego “El Caracazo”. El 27 de febrero de 1989 una implosión social hizo que el mundo dejara de vernos como el país de la mises y el petróleo. Una fastuosa toma de posesión con un paquete de medidas neoliberales incluido, luego recordada como “la coronación de CAP” cuya principal atracción fue la asistencia de Fidel Castro, fueron las aguas que humedecieron el empolvado camino hacia la insurrección militar encabezada por Hugo Chávez.

“Mueran los golpistas”, dijo David Morales Bello en el Congreso de la República de la época en sesión convocada para analizar aquella intentona, mostrando una miopía política que sí vio clarito Rafael Caldera cuando dijo: “El pueblo no puede inmolarse por la libertad si pasa hambre”. Esperaban los políticos de la IV que el pueblo saliera a protestar la intentona. No fue así.

Pocos días después la gente disfrazó a sus hijos con un uniforme militar camuflado y una boina roja. Fueron las primeras manifestaciones de admiración y amor entre buena parte del pueblo venezolano y Hugo Chávez. El célebre “por ahora” de aquella brevísima declaración nació de un líder que ya nunca más ha estado solo. 21 años después sabemos de sus ideales, de su afán de justicia y de su solidaridad. 21 años después celebramos el 4F y recordamos a Pedro. Sigamos…


[email protected] / @mercedeschacin

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