Unidad, unidad, unidad esa debe ser nuestra divisa

Cuando más requerimos de una unidad férrea frente a las condiciones que vive nuestro proceso de cambio, es cuando más se observa la diatriba inútil en temas que para mi humilde opinión son totalmente fatuos. No se generan cambios transcendentes si el tiempo lo dedicamos a atacarnos. Es increíble ver la cantidad de líneas que se emplean para atacarnos mutuamente. Hoy el centro de la diatriba es el camarada Miguel Ángel Pérez Pírela y el Maestro José Antonio Abreu.

Tenemos por delante el reto de ir a estadios superiores en el transito al socialismo y el aporte de ideas es fundamental para llevar a la práctica el Plan de la Patria 2013-2019 que nos plantea el Comandante-Presidente y el cual nos invito a enriquecer con nuestras propuestas. Camaradas ya basta de tanta estupidez que si fulano o zutano insulto al presidente, que si lo declaramos persona non grata. Hay un adagio que dice el pez muere por la boca y esos señores escupen para arriba y les cae la saliva en la cara. Dejen que cada quien se cueza en su salsa.

A nosotros nos debe preocupar que nos están minando las bases de nuestra revolución con la política de acaparamiento y especulación que la observamos más en los alimentos pero que afecta por igual a los diferentes sectores (vehículos, electrodomésticos, repuestos, restaurantes, construcción, etc). Debemos cerrar filas contra el contrabando de extracción de gasolina y alimentos. El problema de la inseguridad que no solo es responsabilidad del gobierno sino de todos y cada uno de nosotros. Debemos preocuparnos porque nuestros centros de salud funcionen adecuadamente. Las escuelas de verdad sean centros de formación de ciudadanos con una nueva visión del mundo. En fin son tantas las cosas que debemos cambiar para poder aproximarnos a lo que desea nuestro camarada presidente y que creo es el anhelo de todos nosotros ciudadanos de esta Republica Bolivariana de Venezuela. No basta con gritar consignas que se quedan en el aire, hay que actuar para cambiar el estado de cosas actuales. Finalizo con esta frase del padre Libertador. ¡Dios concede la victoria a la constancia!


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