Gracias Chávez

Tarde o temprano se termina dando cuenta todo aquel, que de cuando en cuando gusta de ejercitar su mente, que siempre es posible ser sorprendido. Eso es en términos generales una suerte, aunque en ocasiones de un poco de pena ajena, y digo ajena, ya que con la mayor humildad, podemos afirmar que en Venezuela la vaina a veces es para coger palco, pero no se tome usted esto como una recomendación literal, si algo no hay que hacer en este momento histórico es coger palco, eso se lo dejamos mejor a los necios, que es lo mismo decir, a aquellos que dan pena.

Si pena, aunque eso es solo un decir, porque a esos la pena les queda grande, dada su histórica (y/o histérica) costumbre de ser encarnación de las más increíbles contradicciones.

La pregunta que yo Venezolano, de este domicilio, trabajador de este rincón del mundo me hago, es la siguiente: ¿quieren que se vaya Chávez o que se quede?, no entiendo, o más bien si entiendo, aunque puede que no maneje los términos y las maneras de expresarlo con mayor claridad, como sí afortunadamente lo pueden hacer muchos de los que nos dan sus mejores y necesarias letras. Gracias a Un grano de Maiz, al Prof. Acosta, a Malaver, a Maduro, a todo aquel que escribe y publica, pero como la lista es larga, me permito resumir dándole las gracias a quien en el momento que vivimos es y seguirá siendo núcleo del proceso histórico que estamos moral, ética y patrióticamente obligados a defender; Gracias Chávez.

No podemos fallar, la historia nos obliga de derrotar de nuevo a la oligarquía de acá y de allá, siendo que la diferencia en lo esencial no existe entre una y otra.

Ahora sí son defensores de la República Bolivariana - eso dicen, ahora sí existen los pobres - eso dicen, ahora sí existen las diferencias, ahora sí estamos divididos, ahora sí pasamos hambre, ahora sí existimos.

Qué bueno, al menos ahora existimos, pero como en realidad, solo es retórica (y de la mala) seguirán intentando sorprendernos. Afortunadamente hemos tenido que ejercitar esa capacidad y tendrán pues, que echarle un camión de bolas, pa que nos encuentren de nuevo fuera de la almohadilla.

Pero como el enemigo no es poca cosa, debemos más que nunca estar atentos y prestos para la defensa de lo que tanto ha costado a un pueblo, cuya lista de mártires nunca más podrá ser escondida ni olvidada.

Por suerte, el enemigo de nuestro enemigo, es también fuerte, lo ha sido y lo seguirá siendo, somos nosotros, son nuestros pueblos y sus hijos e hijas Quijotes de estas tierras. Tenemos una piel que de verdad huele a libertad, a mar, a tierra y a cielo, somos los nacidos en estas tierras Americanas. Los ejemplos no son pocos, las luchas son aun más, la fuerza del amor revolucionario que nos alimenta, es infinita.

Éramos ya, antes de la llegada del enemigo, ahora cargados con esa fuerza que da ser herederos de una lucha de más de cinco siglos, somos más y tenemos más fuerza.

No olvidemos que también hemos perdido batallas, pero no es momento de perder.

Los Venezolanos ya hemos sido llamados para lo grande, para lo hermoso, para dar incluso la vida por aquellos que, oprimidos por la miseria del espíritu de nuestros enemigos, por la ignorancia, por la maldad, han tenido que pasar por estas tierras simplemente para alimentar la codicia y la vanidad de quienes hoy, sin duda, no tienen mejor carta que la muerte.

Que pena por ellos.

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