En el corazón de Venezuela la esperanza ruge, a más que un pueblo con cerebro sabe la virtud de su fuerza

De la cabeza al corazón apenas hay un pasito; os advierto que mi cabeza no está muy buena pero sí tengo un buen corazón, ese bicho late que late y tan bueno, todavía no se ha parado, tal vez porque es de madera de pueblo.

La esperanza del pueblo ruge como el mar agitado, sabe la gente, además, la virtud de su fuerza, lo que a mi modo de ver es un ir y venir del corazón al cerebro y viceversa.

Dicho de otra forma, la gente cifró sus esperanzas, consecuencialmente, en Chávez; lo palpé en físico, no sin dificultad, pero lo palpé fehacientemente y siento alegría de que así sea.

La gente anda mosca pero chévere, está dispuesta a darnos su espaldarazo, bulle en esperanzas pero demanda solución a sus problemas más sentidos y eso constituye un desafío enorme para nosotros.

El pueblo es una potencia invencible si está organizado; desunido, el pueblo es una vaina a la que “Globovisión” “Venevisión” “Televen” etc televisoras privadas, “El Nacional”, “El Universal”, Luis Vicente Petkoff, Teodoro León y demás sabandijas de la comunicación, le tienen la vista puesta.

El pueblo unido jamás será vencido; mientras, el pueblo desunido siempre será jodido.

¡Cabeza y corazón son indispensables!

A la oposición (AD-COPEI-Primero Justicia y etc relambeñemas) nunca le ha convenido la unidad del pueblo.

¡A buen entendedor pocas palabras!

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