La historia y los niños

Este 2 de diciembre conmemoramos como siempre desde hace ya 10 años el aniversario del paro petrolero golpista que nos dejó sin navidad y casi nos deja sin revolución. Superado este episodio, fortalecidas las bases y las instituciones, hoy sabemos que un escenario como el de 2002 sería impensable. Todos los años la consigna es “prohibido olvidar”. En este sentido felicito y admiro el enorme esfuerzo de producir, compilar y transmitir esa gran cantidad de material audiovisual en forma de documentales, micros, programas, etcétera.


Sin embargo, a 10 años de los terribles hechos cabe pensar: todos los niños y niñas de Venezuela que hoy tienen entre 12 y 15 años tenían entre 2 y 5 años cuando el paro, eran demasiado jóvenes para recordar de forma consciente lo que pasaba en esos días. Todo lo que hoy saben es lo que reciben de manera informal e indirecta por parte de personas cercanas a ellos como padres, tíos, abuelos, vecinos, etcétera. Reciben un mensaje de segunda mano, incompleto, cargado de subjetividades o no reciben mensaje alguno. Estos niños tendrán entre 18 y 21 años en 2019 y las bases ideológicas con las que tomarán decisiones políticas entonces están siendo formadas en este momento. Ellos no recuerdan la 4ta república, solo han oído hablar de ella y puede que algunos tengan una vaga idea del “Caracazo”.

Mientras tanto aquí estamos los revolucionarios regocijándonos en lo buenos que nos quedan los documentales y programas que hacemos para convencernos a nosotros mismos que ya estamos convencidos y en un formato que creemos que le resulta tan interesante a todo mundo como a nosotros. Trate usted señor o señora de hacer que su hijo o hija de 14 años vea completo un documental de 2 horas del paro petrolero y si lo logra luego dígale a su hijo(a) que invite a todos sus amiguitos y amiguitas a verlo con él o ella. La cara con la que su hijo(a) le va a mirar va a decir más que cualquier cantidad de líneas que yo pueda escribir. Si usted es docente y tiene los recursos intente obligar al curso entero a mirar estos documentales en el aula, lleve almohadas.

Podría dejar estas líneas así pero ¿Qué es la crítica sin propuesta? Quienes hoy están haciendo un esfuerzo por contar estas historias, y quienes producen los insípidos programas infantiles (buena animación y diálogos sosos hasta para un niño) que se transmiten en TVES y VIVE podrían sostener una reunión a ver si se ayudan mutuamente a conquistar este difícil público adolescente. He visto técnicas muy sencillas de animación basadas en un marcador y una pizarra que funcionan muy bien para explicar ciertas cosas en un nivel ameno, atrayente y sencillo siempre y cuando el guión sea atractivo y no demasiado extenso. Y para no ser más extenso me despido dejando la puerta de este tema abierta para seguir desarrollando estas y más ideas.

En 2019 cosecharemos lo que sembremos hoy.


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