¿Hasta dónde somos capaces sin Chávez?

La historia somete a prueba a los pueblos y a sus procesos revolucionarios. La encrucijada electoral de este próximo 16 de diciembre -cuando hemos de elegir gobernadores y legisladores regionales- nos corresponde enfrentarla sin el apoyo directo y la estimulante presencia del Comandante Presidente, porque por esas cosas que solo el destino conoce, está ahora recuperando su salud de la enfermedad que lamentamos, teniendo no obstante conciencia de que las adversidades enfrentadas y vencidas fortalecen al pueblo.

Este, el de 2012, es el cuarto proceso de elecciones regionales que se efectúa bajo las normas de la Constitución Bolivariana, producto del voto refrendario de diciembre de 1999. En los tres anteriores, en los de 2000, 2004 y 2008, estuvo directamente presente el Presidente Chávez, impulsando los candidatos de la Revolución, sumando la reciedumbre de su liderazgo, a las potencialidades de nuestros abanderados en cada región.

En esta oportunidad se somete a prueba al PSUV, a sus líderes y candidatos. Por supuesto que bien sabe el pueblo cuáles son los candidatos de Chávez y de la Revolución en marcha. No obstante, también sabemos que el hecho de que Chávez levante la mano de nuestros abanderados, los refuerza en el afecto de la gente. Nos toca demostrar hasta donde somos capaces sin Chávez, sin su presencia directa y el calor que añade a las elecciones.

Esta prueba mide el liderazgo nacional de la Revolución, evalúa los partidos integrantes del Polo Patriótico y particularmente al eje del mismo, a nuestro PSUV. Pone en balanza el peso individual de los candidatos, y se sabrá del acierto o no de su designación como abanderados; coloca el desempeño de los alcaldes al escrutinio público, ya que deben responder en sus Municipios por el triunfo bolivariano en las elecciones regionales. Por último, el Comando Carabobo será evaluado en su real desempeño, sin el refuerzo que significa la presencia activa del Comandante Presidente, líder de la Revolución.

Esta campaña, mejor dicho lo que de ella resta, debe caracterizarse por ser ampliamente inclusiva, sumadora de voluntades. Hemos visto con preocupación revolucionaria que en distintos sectores, el Comando Carabobo pretende jugar cuadro cerrado, permitiendo solo al cogollo participar, impidiéndole el paso al pueblo organizado y a aquellos dirigentes comunales que con modestia y gran capacidad de arrastre quieren sumarse a la campaña, sin encontrar la aceptación requerida.

Los gobiernos regionales y municipales deben estar a la altura del compromiso contraído con el pueblo. Numerosos son los aciertos y los logros de la gestión de nuestros gobernadores y alcaldes. No obstante, como en todo hay errores y deficiencias. Es hora de estar muy pendientes para corregir las fallas, y muy astutos para hacer conocer con claridad los logros y aciertos. Debo reconocer con tristeza que muchos gobiernos locales conducidos por socialista no han respondido cabalmente. Es hora de que aprieten el paso para que su gestión pese a favor de nuestros candidatos a gobernadores, y no sean un peso muerto para el proceso en marcha.

Estamos comprometidos con la Revolución y resteados con esta campaña electoral, que debe estar a la altura de la batalla que se dio el 7 de octubre, que tiene su segundo round el 16 de diciembre y que cierra ciclo el próximo año con los comicios municipales. No nos podemos descuidar, el adversario no ha muerto y sabe jugar recio bajo la inspiración del imperialismo y del dinero de la burguesía.

Es hora de constatar hasta dónde somos capaces sin Chávez.

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