Pensemos: Errores y aciertos del socialismo

El socialismo del siglo XX, al que llamaron socialismo real, ha brindado un mapa de navegación al socialismo del SXXI; el socialismo del siglo pasado tuvo cuatro rasgos que lo marcaron, a saber: eficiencia, heroísmo, atrocidad, e ingenuidad.

La eficacia tiene que ver con su capacidad para incorporar a una parte considerable de la humanidad a la modernidad: La Rusia feudal, la china imperial, zonas deprimidas de centro, Europa, África, Asia.

La atrocidad tiene relación con la usurpación del poder a nombre de la clase obrera y con el abuso e instauración de un estado policial, que tiene que ver con el Gulag, el muro de Berlín, las purgas, los presos políticos, la eliminación de la disidencia.

Heroísmo: El socialismo del siglo XX también reclama recordar su heroísmo, callado con intención culposa, y que tiene como gesta para la humanidad el haber frenado el avance del nazismo durante la segunda guerra mundial, de los 50 millones de muertos en la contienda 20 millones fueron ciudadanos soviéticos. De igual forma es honesto recordar las diversas muertes, innumerables detenidos privados de libertad, el sometimiento a la tortura en la lucha incesante contra los gobiernos de dictaduras y las falsas democracias.

La ingenuidad de los hombres y mujeres que asumieron la lucha por el socialismo en el siglo pasado, es tema poco tratado, es la ingenuidad entendida como una solución simple aunque bien intencionada a problemas complejos que no se solventan solo con la voluntad de cambiar el análisis sobre la naturaleza humana; esta ingenuidad se puede resumir en cinco razones: por creer que bastaba asaltar el aparato del estado para, desde ahí, cambiar el régimen social; por creer que bastaba con la creación de un partido único regido por el centralismo democrático; por creer que nacionalizando los medios de producción y controlándolos desde el Estado se podrían satisfacer las necesidades sociales manera más eficaz y abundante que en el capitalismo; Por creer que lo que servía para Rusia, China podría trasladarse a otros países, ignorando su historia , su contexto, sus realidades y por ultimo, por creer que un crecimiento ininterrumpido traería un reino de la abundancia que terminaría con todos los problemas humanos y sociales, ignorando la necesidad humana de trascendencia y no entender que el socialismo también es histórico y cambiante y tiene necesidad de adaptarse a las nuevas realidades.( Revista Comuna, pensamiento critico de la Revolución Nº 4, 2011, pág. 115).

El socialismo del siglo XXI (SSXXI), por el contrario debe de activar de manera permanente el poder constituyente, fundado en la corresponsabilidad ciudadana, ser garantes de diversas formas de organización que precie el humanismo por encima de actitudes egóticas, estableciendo nuevas y efectivas relaciones humanas; hoy la humanidad vive una prehistoria que corresponde a la etapa condicionada por el egoísmo y la depredación de si mismo y de el ambiente, de tal manera que al parto glorioso de esa nueva sociedad que estamos asistiendo, el socialismo debe fundamentarse en la superación del individualismo; lo contrario al socialismo son los sistemas fragmentados que incentivan la solución individual a los problemas de la existencia.

Hoy en la Venezuela Bolivariana tiene lugar una profunda transformación que va desde lo político y abarca lo social, lo económico ,lo financiero, es un proceso de cambios inédito que obedece a su especificidad histórica y cultural, esto ultimo que fue negado donde se quiso imponer un modelo sin tomar en cuenta esas realidades del siglo XX; ese abrir brecha, consiste en la búsqueda de la espiritualidad, vernos hacia dentro, buscar nuestras mejores potencialidades buscando los liderazgos colectivos desde abajo, un proceso que viene rompiendo los paradigmas de las revoluciones tradicionales causantes de tanta frustración de comunidades enteras: dictadura del proletariado, pasado cargado de violencia revolucionaria, intenso foco de lucha de clases, rebelión con odio de las fuerzas de producción, persecución política, centralismo democrático, concentración de la riqueza, una sola forma de propiedad, en fin toda una circunstancia en la cual se satanizo al poder popular y a la propiedad privada.

Sobre la propiedad privada a la cual la han satanizado diferentes sectores, es bueno recordar a Marx, cuando planteaba” Os horrorizáis de que queramos abolir la propiedad privada. Pero, en vuestra sociedad actual, la propiedad privada está abolida para las nueve décimas de sus miembros…. Nos reprocháis, pues, el querer abolir una forma de propiedad que no puede existir sino a condición de que la inmensa mayoría de la sociedad sea privada de propiedad”.

El socialismo del SXXI, es el planteamiento de la nueva organización social, fundamentado en la democratización de la propiedad privada, que permita favorecer a los emprendedores, de empoderar al común de la gente con su participación, creando nuevas fuerzas de producción diversificando las formas de propiedad en publica, privada, mixta, estatal, multinacional, empresas de producción social (EPS), cooperativas liberadoras, núcleos zamoranos y Robinsonianos, Núcleos de Desarrollo Endógeno, franquicias, es decir expandir la propiedad privada con la finalidad de lograr altas y eficientes formas de producción social. Ese es el reto del socialismo de SXXI que junto a la democratización del capital, democratización del conocimiento, democratización del poder (leyes del poder popular, ley de las Comunas), protagonismo creciente de productores sociales, presente de creatividad revolucionaria, creciente foco de integración socioeconómica, tolerancia política, democracia participativa y protagónica, harán irreversible la Revolución Bolivariana.

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