¡Paradojas de un ser inferior!

Hoy desperté recordando al joven de una barriada popular de mi ciudad que superando sus terribles carencias económicas luchó hasta obtener su grado universitario. El cuento es que el humilde muchacho se encuentra en un país europeo haciendo postgrado y adivinen qué denigrando de la revolución bolivariana. Despertar de esta manera no es nada bonito pero al menos me motivó a escribir algo sobre aquel sector de la juventud venezolana que sueña con hacerse anglosajón.

Muchísimo más que preocuparme por los que se quieren "ir demasiado" - con toda su carga genética pitiyanky que ya conocíamos antes de que abrieran sus bocotas llenas de vacuidades, y oseas - me angustia la educación en valores que están recibiendo los hijos de la familia clase media y  obrero trabajadora en nuestras universidades. Con más fuerza se me agita el corazón de pensar que los hijos de la clase obrera venezolana, que gracias a las políticas de inclusión de nuestro proceso revolucionario se han incorporado a las aulas universitarias, terminen siendo una suerte de "niníes", arrastrados por la vorágine del nuevoriquismo, estar "IN" y de allí a un paso de deshonrar sus raíces.

Es sabido que la educación universitaria no camina al paso de la revolución, En muchas de estas instituciones, incluidas las nuevas, aún se escucha expresiones como "AQUÍ NO SE HABLA DE POLÍTICA" o "COMPETIR PARA EL ÉXITO." Todas estas instituciones, incluidos los liceos y escuelas siguen moviéndose sobre el paradigma y los modelos que han inoculado por años el cine y la televisión - 90% de las películas que se exhiben en Venezuela son norteamericanas, la gran mayoría de ellas de corte violento y de morbosa sexualidad - En fin, en muchas de estas universidades, por cierto, no se habla ni por asomo de las Misiones.

En tales circunstancias no es de extrañar que un joven universitario asuma como suyos los sueños que le han vendido por lo que sigue imaginándose como su mayor meta el vivir el sueño americano y tome como superiores la cultura de los blancos del norte. Lo terrible del alienado es que no está consciente de ello y sueña que alguna vez alcanzará las "alturas" de quienes le miran "desde arriba". Lo que ignora es que estos "encaramados" se han burlado siempre de él y de todo aquello que representa patria, raíces, negritud o mestizaje.

Toda esta historia me ha llevado a hacerme estas preguntas: ¿Cuál será la etapa superior de nuestro proceso revolucionario? ¿Será que en cuanto se acabe con la pobreza se termina la revolución? Me aterra pensar que las universidades, especialmente las conocidas como autónomas continúen egresando prospectos de nuevos ricos totalmente divorciados de la realidad nacional con la dolorosa ausencia de discusiones en torno a este tema.

Es hora entonces de profundizar. Por fortuna no todo está perdido. Hoy observamos con inmensa alegría las manifestaciones de jóvenes que marchan por calles y veredas construyendo patria. Todos ellos, la generación bicentenaria está haciendo praxis revolucionaria con inmensa alegría y en ella se evidencia el parto de una nueva generación que no se ha dejado encandilar con las luces de bengala del consumismo. Una generación que fundamenta sus `principios de vida en el servicio a los demás y saben amar su patria desde las mismas entrañas de sus comunidades más humildes que tienen su punto de partida en el estudio y la reflexión crítica de la historia. Esta nueva juventud se está forjando desde sus centros de trabajo y estudio en la vivencia de la construcción de una nueva sociedad  desde el renacer y  convivir con las entrañas mismas de las comunidades más humildes. Esa generación, para fortuna de los venezolanos y me atrevo a decir, de la humanidad, ya está inmunizada y ya se lanzó a la batalla.

En síntesis, debemos estar alertas y recordarlo a diario, sin una educación fundamentada en la historia patria y los valores del compromiso socialistas, estamos perdidos. De no seguir el sendero señalado por nuestros brigadistas, seguiremos viendo muchos jóvenes volando o soñando ser el anglosajón con orejas de ratón que sabe lanzar misiles con cabezas de fosforo o uranio empobrecido contra pueblos indefensos. No importa ni me preocupa los idos demasiado y sus cerebros de cotufa, en cambio sí debemos estar atentos a los verdaderos hijos de la patria hoy en formación.

Conozco de algunos casos en los que se repite esta triste historia. Uno de ellos. Un profesional universitario perteneciente a una numerosa familia de algún lugar de estas hermosas tierras venezolanas. En buena tertulia me contaba de sus orígenes, entre otras cosas, cómo compartía con uno de sus hermanitos el único par de alpargatas que poseían para ir a la escuela que distaba de su casa como a 3 kms. Por encima de las penurias de esta numerosa familia de 12 hermanos, todos se hicieron con el tiempo destacados profesionales universitarios. La camada dio para todo un directorio profesional. Tres abogados, dos ingenieros, dos médicos, un cura, un farmacéutico, ahora no recuerdo de los otros pero en todo caso ningún poeta o profesional de las letras. Lo paradójico del cuento es que todos ellos asumen muy bien el papel de personas distinguidas de la sociedad y no quieren ni que le mencionen la palabra socialismo, no quiere que le mencionen las misiones o cualquier otra palabra que les recuerde lo que hoy sucede en el país,  quizás como evasión a los recuerdos una niñez cargada de dolores que trabajan sin descanso hasta lograr la cobertura de este "target", -como ellos denominan a los diversos sectores que componen sus audiencias.

Ahora voy al grano. Es una gran desgracia descubrir que unos cuantos de los que fueron desposeídos, en cuanto alcanzan un supuesto estatus social económico superior se convierten en detractores de sus orígenes, de su gente, de sus raíces, en fin, de su historia. Alguna vez lo escribí,

Conversando alguna vez con quien fuera Rector de la Universidad de la Habana, le hacía la pregunta de si no temían que la industria del mercado dirigida a la juventud podía dar al traste con la revolución cubana. La respuesta no se hizo esperar: Donde hay conciencia revolucionaria no entra el engaño capitalista y así ha quedado demostrado por la Historia. 

La siguiente pregunta sería ¿Qué hace que debamos estar alertas?  Los símbolos de una plataforma cultural sustentada en el libre mercado y el consumismo sigue batiendo su cola de cascabel y  gozando de buena salud. Se trata de espacios en los que la educación, el amor a la patria, la solidaridad, reflexión y conciencia crítica no tienen cabida. Se trata entonces del escenario ideal para desbaratar cualquier revolución, aderezado con el veneno consumista que inyectan a diario y cada minuto sus medios de comunicación.

Para nadie es un secreto que profesores y estudiantes que pululan predican y practican el evangelio del libre mercado, salen de  sus aulas corriendo a los grandes centros comerciales donde se sienten como el o la mejor modelo de la insulsa farándula de la TV ¿a comprar?, no qué va! a hacer vida social.  En muchas de estas universidades, incluidas las nuevas, aún se escucha expresiones como "AQUÍ NO SE HABLA DE POLÍTICA" o "CALIDAD y COMPETENCIA SON EL NORTE DEL ÉXITO." Todas estas instituciones, incluidos los liceos y escuelas siguen moviéndose sobre el paradigma que han inoculado los medios de comunicación como la TV y ahora el internet. (concepto de por sí redundante) aquella que transforma a la mujer y al hombre a través de la duda científica, la de Simón Rodríguez, Voltaire o Einstein, la de la construcción del conocimiento, la del pensamiento libre y libertario. Estas universidades en cambio, parecieran retornar al dogma medieval mágico religioso que ahora se disfraza de modernidad para enseñarles a los universitarios que la mujer viene de una costilla de Adán a tal punto que en ellas se han introducido las falanges del catolicismo y han logrado lo increíble, borrar del mapa el concepto de universidad laica.

Estas instituciones simplemente se han venido transformado en  los reductos más reaccionarios del pensamiento político contemporáneo que le despoja de lo más valioso, su identidad cultural. Por cierto, la palabra Quimera que proviene del griego Khimaira, hace referencia a un monstruo terriblemente feo y dañino que se mueve con gran astucia, con cuerpo de cabra, cuartos traseros de dragón y tres cabezas: una de cabra, otra de león, y la tercera de dragón; estas escupían fuego como también lo hacía su trasero.

Lo que no imaginan los que así piensan es que sus sueños son solo sueños generalmente convertidos en una gran Quimera o pesadilla.


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Rubén Rivas


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