Yo "me autocritico a mi misma" todos los días: esa es la única forma de ser revolucionario

Hay unas cuantas proposiciones que son de indiscutible certeza: 1. El número de personas que votamos por Chávez fue mayor esta vez. 2. Por tanto, en números reales el chavismo creció. 3. El gobierno de Chávez es el período histórico en que se ha dado beneficios reales a más personas pobres. 4. En este período la infraestructura del país ha tenido un crecimiento sin antecedentes. 5. El “gasto social” ha sido enorme en este período. 6. Mucha gente en este período ha pasado de la pobreza crítica a la clase media. Es indiscutible también que todos esos logros nos llenan de orgullo.
 
Ahora bien, si la respuesta a la pregunta: ¿esto es una revolución? es no, entonces debemos parar y hacer una reflexión. Y para esa tarea podemos empezar por la última afirmación.
 
6. Mientras los chavistas sigan creyendo que salir de la pobreza significa que “hay que salir de abajo”, es porque piensan que hay un abajo y un arriba (lo que me recuerda una serie inglesa sobre sus castas) y que abajo es peor y arriba es mejor. Salir de abajo además implica que habrá algunos que están abajo y se quedarán allí cuando yo salga, por lo tanto yo estaré por encima de los de abajo y seré mejor que ellos. Así, “salir de abajo” reconfigura todo para que todo quede como estaba. Resulta que pareciera que muchos pobres que en Venezuela han salido de la pobreza crítica debido a las gestiones de este gobierno y ahora ya no quieren “juntarse con esa chusma”, tal como lo expresaba aquel famoso pobre que alardeaba de clase media. Y es así como se ven jóvenes que están estudiando en la UNEFA o en la BOLIVARIANA, porque esas universidades fueron creadas para que todos los bachilleres pudieran tener estudios universitarios, queriendo diferenciarse del Canciller, “porque no está lo suficientemente preparado”.
 
5. Ya en este gobierno procuramos no hablar de “gasto social” sino de “inversión social”, como si cambiando una categoría capitalista por otra categoría igualmente capitalista, cambiamos algo. Inversión es un término que se refiere a la posibilidad de recibir plusvalía a cambio del trabajo de otros; por ejemplo, si se invierte en la bolsa, el trabajo de los obreros de las empresas en que invierta aportarán mis “ganancias”, lo cual hará más difícil ver que se trata de plusvalía; si se invierte en una empresa la plusvalía la quitaré directamente de las personas a las que yo les pago, que trabajarán por una parte (cada vez menor) de lo que yo cobro por su trabajo. Es por eso que cuando se habla de inversión social, aunque parezca que suena más humano, no estamos haciendo cambio alguno, porque parece que el dinero perteneciera al gobierno o a los gobernantes, que están haciendo el favor de gastar o invertir en la educación o en la salud de la gente común. Así, los beneficiados por algún programa de este gobierno salen en las entrevistas diciendo: “Gracias a mi presidente” o “gracias al señor ministro tal”. Y me quedaré con una deuda porque ellos invirtieron en mi.
 
4. La infraestructura de una nación es importantísima. Debemos tener dónde vivir, por dónde trasladarnos de un sitio a otro, cómo recibir los bienes que importamos o mandar los que exportamos. Es indispensable que la gente tenga hospitales a los cuales acudir cuando tienen una apendicitis o un infarto o un cáncer; es importantísimo que los niños tengan lugares a los cuales acudir a aprender las herramientas fundamentales que le ayudarán a elaborar razonamientos y adquirir conocimientos técnicos. Es deseable que las personas tengan acceso a momentos libres en que puedan disfrutar de solaz en instalaciones limpias, bonitas, ordenadas. Pero también habría que comprender que la infraestructura, tal como todo lo que hay en el planeta, tiene necesidad de mantenimiento; y mientras más “espectacular” sea un edificio más tendrá necesidad de reparaciones. Entonces sería bueno hacerle caso a algunos arquitectos que han estado toda su vida pensando la manera de hacer edificaciones que se adapten a nuestros climas, a nuestras realidades culturales y a nuestras posibilidades económicas, para que sean sustentables y sostenibles en el tiempo.
 
3. Normalmente cuando se habla de beneficios reales se refiere a DINERO. Hay becas para estudios, hay pensiones y jubilaciones para viejos y no tanto, hay subvenciones a la comida y hasta a los televisores led, hay ayudas para hacer viajes de turismo al exterior, hay computadoras y libros regalados. Hay “beneficios” como nunca se había visto. Solo que sigue pareciendo que el dueño de ese dinero nos los está dando graciosamente porque es demasiado bueno. Es así como se ve personas en televisión exigiendo al gobierno que les de una casa o que les termine de construir la que está incompleta a causa de una estafa. Y peor aún, se ve grupos de muchachos siendo ayudados por el Ministerio de la Juventud, con la donación de un secador de pelo o una moto, porque ellos quieren montar una peluquería o ser mototaxistas. Y mucho peor aún, en los grandes hospitales se están haciendo cirugías plásticas de mamas, porque esos postgrados son los más buscados y los quirófanos que deberían estar siendo usados para cirugías necesarias están siendo usados para convertir a las mujeres pobres en mejores putas. Nuestra finalidad no es dar o recibir beneficios sino tener vidas que nos hagan crecer como personas y que nos permitan subsistir.
 
2. El chavismo creció, efectivamente, creció lo mínimo que podía crecer. Y creció porque Chávez es un monstruo comunicacional, como nunca se había visto en la historia de la política de este continente. Pero el chavismo creció tan poco que decreció. Porque la campaña de la oposición pudo convencer a los nuevos votantes que “no se junten con esa chusma”. Lo triste es que no hubo dos millones más de jóvenes de clase media alta; hubo probablemente unos dos millones más de pobres que ahora se creen clase media porque salieron de abajo secándole el pelo a los vecinos con los secadores que les regaló este gobierno. Es que claro, no hay duda que visto desde el punto de vista de una peluquera, Capriles es mucho más atractivo que Chávez, eso lo dicen todas las revistas de moda; es indiscutible. Por eso, si lo que tenemos en la cabeza es un problema estético, no necesitamos una revolución, necesitamos un cirujano de los que en el Pérez Carreño hacen tetas.
 
1. El problema no es que Chávez estuvo enfermo para la campaña y no pudo hacerla completa. El problema es que no hemos logrado hacer entender a la gran mayoría de la gente que el problema no es Chávez o la oposición, comoquiera que ella se llame, sino que el problema es EL CAPITALISMO y lo oprobioso, lo rastrero, lo cobarde, lo infame, lo desesperanzador, lo humillante, lo catastrófico que es. El capitalismo está acabando con el planeta y con las especies que hay en él, incluyendo la humana, porque puede, tal como el alacrán picó al sapo que lo trasportaba a riesgo de ahogarse: esa es su naturaleza. Mientras no logremos que los pobres entiendan que tenemos que organizarnos en contra del CAPITALISMO, para acabar con él y construir una forma de vida y no un modo de producción, el chavista se convertirá en el mejor gobierno de que tengan memoria los venezolanos. O no, porque puede ser que esa memoria sea borrada por los aparatos ideológicos del estado burgués, que están para eso.
 
Y somos los chavistas los que debemos comenzar a hacer el trabajo con nosotros mismos, porque no hay nada más terrible que ver un funcionario que se dice chavista teniendo actitudes continuistas. Porque por mucho que hablemos de socialismo, de revolución, de cambios, si no cambiamos nosotros no lograremos convencer a nadie que hay un cambio. Altas funcionarias que viven pendientes de la peluquería o llenan consultorios de cirujanos plásticos o altos funcionarios cuyos asistentes son sus familiares sin compromiso alguno con este proceso o nombramientos a dedo porque no hay confianza en que el pueblo ya está empoderado o se puede empoderar son el tipo de cosas que no deben pasar. El trabajo político pasa por la formación ideológica, tanto de los funcionarios de alto nivel como de todos los niveles del partido, en función de preparar al soberano para detentar el poder desde el poder comunal.
 
Una vez un diputado barloventeño revolucionario dijo al entrevistador: yo soy venezolano y como tal, me criaron endoracista, pero todos los días trato de cambiar uno de los paradigmas con que crecí y estoy haciendo mi trabajo; y me duele todos los días, pero ya casi me creo que “Black is beautiful”. En cambio ayer un gobernador que dice que es revolucionario dijo: aquí estamos inaugurando esta comuna, porque no solo son edificios, sino que tiene su panadería socialista y su escuela y su fábrica de puertas socialistas (no entendí si las puertas eran las socialistas); supongo que él cree que "la comuna" es un nombre que sustituye a "la urbanización".
 
La autocrítica constante es la única forma de ser revolucionario.

Siempre ... Venceremos!!!

http://lacuentistadelabarcelona.blogspot.com 

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