¿La crítica y autocrítica como tarea o como principio revolucionario?

Nuevamente está  en el tapete el tema de la crítica y autocrítica, una vez más el Presidente hace un llamado a su gabinete y gobiernos regionales a que acepten las discrepancias y le pidió al ministro de comunicación Ernesto Villegas que incorpore en los medios de información del Estado los llamados de atención que haga el pueblo a la fallas que presenta el gobierno actual. Sin embargo, no sabemos cómo va a actuar la burocracia ante este escenario, porque todos sabemos que una cosa es lo que dice Chávez y otra es la realidad, de tal manera, no nos extrañe que el alto funcionariado y la cúpula del PSUV hagan el típico "saludo a la bandera" para cumplir con la petición del Presidente, lo más seguro es que empiecen a realizar mesas de discusión para que el pueblo proponga sus ideas (propuestas que nunca serán canalizadas), convocatorias a foros con intelectuales que hablen de la importancia de aceptar la crítica, discusiones en radio y TV acerca del tema y ¡listo!, se cumplió con la tarea, se pasa la página para dedicarnos al trabajo logístico de las elecciones del 16-D. Si eso ocurre, jamás lograremos avanzar, desgastando al pueblo en actividades sin verdadera voluntad de cambio, echemos la mirada atrás y recordemos el parlamentarismo social de calle y después la propuesta del pueblo legislador, ¿en qué resultaron esas iniciativas? ¡Camaradas no nos engañemos!, y es que mientras siga intacta la estructura burocrática del Estado el pueblo legislador será una utopía y la crítica y autocrítica será vista como contrarrevolucionaria, está bien que tengamos ese instinto de proteger el proceso revolucionario, pero siendo alcahuetas de las cosas malas que perjudican la concreción del proyecto político no lo vamos a lograr, sino sinceramos la situación actual en cuanto al tema de la participación social el Estado nos triturará y no tendremos luego capacidad de respuesta.

La crítica es nuestra

Es natural que los incompetentes actúen de forma reaccionaria a la crítica, por lo tanto, hay que ser bien ingenuos al creer que ellos van a reivindicarla, eso es como pensar que un delincuente luego de asaltar un banco vaya y se entregue a las autoridades, en varias oportunidades hemos escuchado a esa misma burocracia acusarnos de infantiles o contrarrevolucionarios por el simple hecho de no compartir alguna decisión tomada por el gobierno, manipulando el concepto de la disciplina al confundirla con la sumisión, esta sucia campaña ha logrado neutralizar al pueblo en su función contralora, al hacer creer que la denuncia es traidora, situación que ha generado un apoderamiento de la crítica en el sector de la derecha, y en esto es tan responsable la burocracia por su postura inquisidora, pero también nosotros la militancia de base al ser tan dóciles con el poder, por lo tanto, es importante que le hagamos entender a la burocracia que la crítica y autocrítica deben ser practicadas permanentemente, y que ningún proceso electoral puede interrumpir su andar, no podemos desaprovechar la luz verde que se nos presenta pero debemos lograr que esta situación se convierta en algo real y constante, de lo contrario seguiremos lanzando flechas sin blanco preciso.  

 Ministerio de Seguimiento y Control

Para que este ente funcione hay que revolucionar la metodología de trabajo, es difícil que desde la misma burocracia se logre corregir las fallas que presenta la gestión gubernamental, ya que como dice el dicho "entre bomberos no se pisan la manguera", sin embargo, todo depende de cómo la nueva ministra asuma esta importante labor, si logra que el Ministerio de Seguimiento y Control esté en contacto con las organizaciones sociales de base, es decir, que se mantenga en la calle para estar de cerca con la realidad que vivimos, es muy seguro que los resultados serán satisfactorios, pero si opta por el funcionamiento tradicional, al que estamos acostumbrados ver, que se caracteriza por estar encerrados en las oficinas, ajenos a la realidad y dónde prevalecen las estadísticas maravillosas por encima de lo real, tengan por seguro que lo único que se notara es el cambio de nombre de la institución.

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