El Vacío en el Discurso de Chávez

Se está promoviendo una vez más la autocrítica. Debo decir, que a veces tengo la impresión que la oferta se nos hace como una manera de drenar las angustias, pero se nota la ausencia de decisiones que permitan enfrentar la situación.

 El Presidente volvió a quejarse. No oí al presidente en su intervención de este sábado (21/10/12) en Consejo de Ministros y los camaradas cercanos que lograron oírlo, quedaron muy contentos por los regaños y comentarios que el comandante presentó ante los ministros. En pocas palabras; el comandante tiro duro y los camaradas que oyeron y me contaron, los noté muy satisfecho, porque parten de la idea que las quejas por parte del Presidente son suficientes para curar las dolencias en la administración pública.

 Hay situaciones en estas autocríticas que no logro entender y menos explicar. Ahora trato de "parapetear" mi falta de entendimiento y busco dar una explicación a estas complicada situación que viene transcurriendo entre anuncios de propuestas generales y falta de decisiones concretas.

 ¿Cuántas veces hemos oído estos regaños? Si somos realmente autocríticos debemos estar conscientes, que estos regaños lo hemos oído en varias ocasiones y siempre nos han anunciados propuestas sin decisiones reales, que una vez drenada las angustias con los discursos; la realidad nos obliga o lleva a oír nuevamente el reclamo. Ayer "mismito", se nos habló de 3R y colocamos la esperanza en esas 3R. Paso el momento, drenamos la frustraciones y luego vino (más cerca que ahí "mismito"), la propuesta genérica de las 3R2 y nos esperanzamos nuevamente. Pensamos  que la revolución se tornaría más bonita y no ha sido así. Ahora, en vez de repetirnos una dosis más alta de 3R; me cuentan que el comandante se notó angustiado con la misma situación problemática, pero esta vez nos cambia el término para hablarnos de la misma angustia de siempre.

Aún conociendo el sentido y significado del termino eficiencia, hago un esfuerzo por entender el reclamo y la queja del comandante y les juro a los lectores de estas líneas, que no encuentro razones para entender la angustia y queja. Sé que el presidente habló de esto en los últimos días de campaña y creo que la preocupación comenzó a dejarse sentir a partir de la entrevista con José Vicente Rangel.

Si el comandante se queja de la falta de eficiencia y sus razones tendrá para quejarse, uno está como obligado a preguntarse: ¿A qué nivel del Poder Público se hace referencia con la falta de eficiencia? ¿Alude al Poder Público Nacional? ¿Alude al Poder Público estadal y Municipal? ¿A todos los niveles? Si el comandante ha referenciado esta falta de eficiencia al Poder Público Nacional, cómo es que sus colaboradores más inmediatos permanezcan en sus puestos  o en el peor o mejor de los casos (según se vea), sólo se producen rotaciones. Los cambios que se han hecho efectivos en los últimos días en lo que respecta al gabinete, responden a que el comandante les ha dado una nueva responsabilidad. No los mueve de los ministerios por otra causa, que no sea la de darle la responsabilidad de competir por una gobernación. ¿Quiénes son los  ineficientes? ¿Dónde están?

Si no hay eficiencia en la administración pública es porque alguien (cuántos) no está haciendo usos de las capacidades y recursos para lograr los efectos que el gobierno desea lograr. Al mencionar el problema (Falta de eficiencia), debe tenerse la referencia que  conduce a calificar y precisar la situación para tomar las decisiones. Si no se observan remoción de ministros o de funcionarios de alto gobierno, cómo entender la falta de eficiencia. No digo que el problema no exista, trato de decir, que si no se ha identificado dónde y quiénes son los que no trabajan con la efectividad que se necesita y requiere, estamos casi conviviendo agradablemente con la situación.

Si no sabemos dónde y quienes son los responsables de esa falta de eficiencia, no se tienen elementos para tomar las decisiones y por más que se queje el Presidente; la situación no va a cambiar. Quejarse o angustiarse no resuelva la falta de eficiencia en la administración pública nacional. Si el asunto incluye también a nuestras gobernaciones, veo por ejemplo, que de 15 gobernaciones afines al proceso que tenemos, ocho gobernadores fueron ratificados y me pregunto: ¿Estos que fueron ratificados se han desempeñados eficientemente y merecieron ser ratificados? ¿Estamos seguros que han sido eficientes? ¿Sería esta una decisión más afectiva que medida en términos de premiar la eficiencia? ¿Se premió la eficiencia? ¿Alguien pude darnos luces?

Es necesario y obligatorio saber dónde esta la ineficiencia y quiénes son los ineficiente y tomar las decisiones que haya que tomar. "reconocer" la situación o decir que existe, si saber dónde ni quienes, es una mala manera de reconocer la enfermedad y ello conduce a un vació en el discurso.

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