No hay ruido señor ministro

"complicado es el camino de los reformistas dentro de la Revolución Bolivariana. El reformismo es cobarde, sólo actúa con fuerza en época favorable para la Revolución. Cuando hay peligro, cuando la derecha ataca, el reformismo se repliega, el reformismo es más peligroso después de los triunfos, cuando las condiciones son favorables para la Revolución." www.debatesocialistadigital.com/

Después de la victoria del pueblo el 7-O, el mandato es claro y el comandante Chàvez lo entiende; hay que profundizar el socialismo bolivariano. Todos estamos convocados en esta tarea, sobre todo, los que tenemos responsabilidad de dirección debemos abandonar la lógica instituida de la representación burguesa del poder-sobre (dominación), para avanzar hacia la lógica del poder popular (colectivo liberador).

Una de las prácticas perversas es aquella de evitar como sea posible que cualquier "problema" pueda perturbar la magnanimidad y tranquilidad de los ministros. Así camaradas, pareciera que estamos ante una nueva manera de desarrollar la gestión, lo peligroso es que al instalarse en el imaginario colectivo estaremos jodidos.

La revolución precisamente tiene que hacer ruido debido a las contradicciones que se desarrollan entre lo nuevo y lo viejo.

El que no haya ruido, es un indicador sospechoso de estancamiento por un lado, de reproducción y/o de encubrimiento por el otro (reformismo). Esta practica de invisibilizar los malestares, sin someter a análisis sus causas y consecuencias, es una manera de asesinar moralmente y desmontar ideológicamente a los sujetos y sujetas de la revolución. Pensar que la construcción del socialismo bolivariano es lineal, es una postura metafísica y por ende contraria a la razón dialéctica de la revolución. La lucha económica, política e ideológica se desarrolla en el marco del enfrentamiento entre el modelo de explotación capitalista y la construcción del socialismo bolivariano.

Esta batalla individual, comunal, social, mundial tiene que hacer ruido y mucho. Las instituciones son escenarios de estas luchas. ¿Quién puede olvidar los ruidos del 27 de Febrero de 1989? ¿Quién puede olvidar los ruidos del 4 de Febrero de 1992? ¿Quién puede olvidar los ruidos del 13 de abril de 2002? ¿Quién puede olvidar los ruidos del 7 de Octubre de 2012? ¿Quién puede negar la voz alzada de dignos compatriotas que todos los días luchan por el socialismo? En definitiva ¿a quien le molesta el ruido victorioso del pueblo rescatando su dignidad?

El revolucionario debe levantar permanentemente las banderas del respeto a la dignidad humana, sea donde sea y quien sea el que se atreva atropellarla. Sí hace ruido y se trata de justificarlo, desestimarlo o ignorarlo le estamos haciendo el trabajo a la contrarrevolución.

¡Independencia y patria socialista¡ ¡Viviremos y venceremos!


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