El Partido

No pretendo indagar en el concepto superficial del término Partido, pues sería seguir tomando a la mano intelectualismos fatuos que en nada nos permitiría avanzar, en los objetivos que nos hemos trazados  como actores revolucionarios. Para nosotros existen dos tipos de partidos: de masas y de cuadros. Ahora ¿Puede funcionar un partido híbrido? No. definitivamente no.

La Venezuela actual transita por una turbulencia de emociones ideológicas, emociones que se originan en dos generaciones convergentes en un proceso que pretende ser socialista, pero que aún no comienza a actuar con las exigencia de quienes escribieron este conjunto de doctrinas; pero más allá de estas dos generaciones de lo antiguo y lo nuevo, convergen las posiciones ideológicas propias de cada una de estas generaciones, la postura utópica de quienes se atrevieron en un momento pero no terminaron y los que nacieron o se formaron en los últimos catorce años.

Esta contrariedad, es propia del materialismo dialectico que hace vida, en muchos casos sin ser descubierta, en los partidos, inclusos en los partidos social demócratas. Este movimiento de posiciones subjetivas y objetivas de los contrarios, es el filtro para el nacimiento del  partido del proletariado, si este movimiento no se permite por una errónea practica de dirección o si esta dirección no tiene la capacidad de darle la debida lectura y obtener de ella las enseñanzas para una efectiva decisión, el partido fracasa. Esto es lo que diferencia un partido de vanguardia revolucionaria de uno social demócrata, que más que masas, mueven intereses conflictivos internamente por un cargo electoral.

Un partido que pretenda ser de cuadros y a la vez mover masas con propósitos electorales, no será nunca un partido de la vanguardia Revolucionaria como lo pretendía el comandante Che Guevara, el mismo Vladimir Lenin o Mao Ze Dong; caería sin pensarlo tal vez, en ser parte parasitaria de un sistema dominador, sería una herramienta más de la burguesía capitalista. Los partidos que pretenden ser híbridos por una ligera percepción de la realidad, jugando a las estrategias de no parecerse a nadie y por consiguiente  inventar caminos ilusorios pretendiendo una hegemonía de criterios y una súper estructura de intelectuales orgánicos; han cometido un error garrafal que de continuar, la historia no le perdonara, han visto a las masas como un caudal de votos para lograr objetivos mercantilistas con la equivocada razón de ganar espacios de poder pacíficamente por la vía electoral, prometiendo luego desde allí iniciar las transformaciones estructurales del Estado. ¿Acaso se olvidan, si pretender caer en derrotismos,  que existe un partido de masas electorero llamado PSUV, que aun atrae más de la mitad de los electores venezolanos y que cuenta con el apoyo financiero del gobierno, y que esta mitad de electores creen ciegamente en las propuestas de este partido?. Es decir nos sumergimos en un juego donde ellos dominan el resultado final a su favor y hemos olvidado, hemos dado la espalda a las masas en lo que realmente necesita y reclama de un partido de vanguardia revolucionario.

Es cierto, todo partido pasa por periodos de transición y de evolución continua, pero el estancamiento en las intercepciones no se pueden permitir, la realidad política es cambiante a todo momento y si nos estancamos, no podremos ser el partido que necesita las masas, el partido de vanguardia revolucionaria que inspira y se inserta en la lucha de clases, en la guerra prolongada del proletariado contra la burguesía y su sistema de dominación.

¿CUAL ES EL PARTIDO ENTONCES? 

El partido debe ser una organización bajo los estipulados Marxistas.Leninistas, pero no basta con la aparición de estos nombres a principios de los estatutos, seria letra muerta; uno de los principios Maoístas es que la teoría se basa en la práctica y viceversa, si no practicamos no sabremos nunca si la teoría es cierta, y sobre ella la perfección a nuestra realidad (teoría-practica-teoría-practica; crear-errar-crear).El Marxismo nos dice que el partido es el guía de las masas (proletariado), donde se forman los cuadros que orientaran y crearan conciencia de clases en el pueblo, y le enseñaran las herramientas de cómo llegar al poder. Es decir el partido es la vanguardia revolucionaria del proletariado, pues sus cuadros tienen una mayor preparación política e ideológica, y que estos a su vez enseñaran a los obreros, a los campesinos, a los estudiantes, a los más necesitados, a los explotados, al proletariado, como hacer la revolución para su liberación integral.

El Che, gran estudioso de Mars y Lenin, nos dejaba una máxima que hoy, seudos intelectuales de la izquierda reaccionaria han logrado mancillar y descalificar: Y ya en América, al menos, es prácticamente imposible hablar de movimientos de liberación dirigidos por la burguesía. Se pierde totalmente la posibilidad de que en esta parte del mundo se produzca un tránsito pacifico al socialismo Toda Revolución debe ser violenta. En este sentido, el partido así como conlleva un orden programático, formativo y organizativo, lleva también un orden militar; es decir, consolidar la vanguardia política de la revolución simultáneamente con la estructuración de un ejército popular. ¿Ejército para enfrentar a las Fuerzas armadas de Chávez? No, nuestro enemigo no es el gobierno de Chávez ni su ejército, nuestro enemigo es la burguesía y el sistema capitalista; que el gobierno de Chávez aún se encuentre en un capitalismo de Estado y que no se hayan iniciado las transformaciones en esa estructura, es cuestión de esperar un término en el tiempo y espacio en que no tendrá otra salida que, impulsar la verdadera revolución desde los espacios de poder que el pueblo le ha otorgado, o tristemente será arrollado por este pueblo que no espera seguir viviendo en un sistema que lo sigue explotando con engaños de medidas paliativas. Chávez no puede aguantar más la avalancha de la revolución, que el mismo creyó iniciar pero que no ha sido suficiente.

En tal sentido, el partido como lo decía El Che, es considerado un modelo histórico, de vanguardia, selectivo, ligado a las masas, comprometido en las luchas y educación del pueblo, cuadros ejemplares comunistas, con espíritu de sacrificio y abnegación. Este partido no construirá el socialismo ahora, después lo hará, pero en estos momentos sirve como un programa adecuado y una estructura militar, por supuesto con un centralismo democrático y evitando las corrientes de opinión dentro del mismo que son focos de división; no es lo mismo tener diversidad de criterios, que poseer corrientes de posición adversas. La Dialéctica nos permite  dentro del partido disipar estas diversidades de criterios, las corrientes no, porque se asumen como la verdad absoluta.  Muchos errores se cometen en la parte administrativa del gobierno y de su estructura de dirección de gobierno (primer contralor) y en aquellos actores dependientes en la nómina  del Estado, costosos errores políticos por la carencia de una calidad de cuadros que sucumbieron ante el burocratismo; utilizaron estos puestos como trampolín de ascensos, pero se olvidaron de las masas; igual sucede con los partidos que siguen esta línea ante una falsa alianza.

El Che nos dice en su prólogo: el partido Marxista-Leninista son personas fundidas por una comunidad de ideas que se agrupan para dar vida a las concepciones Marxistas, es decir para llevar a cabo la misión histórica de la clase obrera Nuestro partido no puede vivir aislado de las masas, debe ejercer, la crítica y autocrítica y a la vez ser muy severos con sus errores. En los momentos de tribulación social o de presunta tranquilidad, debe ver los toros desde la barrera, dar un paso atrás si es necesario, para luego tomar la ofensiva y avanzar más allá de esos momentos, que debe ser el momento de arrebatar el poder.

No olvidarse de las masas, no significa buscarlas para el momento de las elecciones; significa como nos enseña Mao Ze Dong, vivir en ellas, traer de ellas las preocupaciones al partido y que este luego cree las directivas para el trabajo de nuestros cuadros en las masas de esas preocupaciones. En este aspecto el partido a través de los cuadros, deben saber manejar las prioridades de las masas para introducir una educación digerible. Es un error llevar un discurso de formación ideológica a un barrio, cuando en ese barrio el problema que agobia, por ejemplo, es el agua para el consumo; la labor del partido es tomar para si el problema y junto con los habitantes del barrio buscar la solución o exigir la solución ante las dependencias pertinentes mediantes los medios que fuesen necesarios; el barrio vera en el partido a un aliado que se preocupó y sufrió con él el problema, posteriormente con la educación ideológica y política, el barrio vera el partido como la organización de vanguardia revolucionaria que lo llevara a la toma del poder, de esa manera el partido se convierte en el guía de las masas, de lo contrario se sepultara en el rechazo popular o peor en el olvido histórico. Nuestros cuadros deben ser los primeros en todo, primeros en estudio, primeros en trabajo, primeros en entusiasmo revolucionario, primeros en sacrificio. El Che lo decía en un discurso para el verdadero revolucionario debe ser un sacrificio el no sacrificarse

Por otro lado un partido que se maneje como un club privado, como cofradía, por temor de sus militantes a ser rechazados por sus fundadores, resulta una asquerosidad y una pérdida de tiempo. Ni siquiera Marx y Engels al crear el manifiesto comunista y el Marxismo como doctrina, si vivieran, pudieran decir que son dueños absolutos de sus argumento y por lo tanto no aceptarían nuevos  silogismos de valor. Quienes piensan ser dueños de partidos, simplemente utilizan a su militancia para lograr fines burgueses; es igual para quienes se encuentran en dirección de un partido, tomen decisiones trascendentales sin tomar en cuenta a sus cuadros en las regiones y a su militancia en general, sobre todo en temas que repercutirán en la credibilidad y aceptación del partido, por mantener una estrategia equivocada en un marco equivocado. Es decir,  seguir pretendiendo que la vía electoral es el camino de la revolución y creer que la participación en ella es lo que llevara al partido a su consolidación como partido de vanguardia revolucionaria, es la más fatal postura y por consiguiente  es de merecer en lo interno de ese partido, un debate nacional en favor del respeto de la doctrina marxista. El principio que debe reinar en estos debates es de la masas, a las masas Que no es otra cosa que recoger las ideas (dispersas y no sistemáticas) de las masas y sintetizarlas (transformarlas mediante el estudio en ideas) para luego llevarlas de vuelta a las masas, difundirlas y explicarlas, para que las masas las hagan suyas, perseveren en ellas y las traduzcan en acción, y el partido luego comprobara en la acción de las masas la justeza de estas ideas. Así lo explicaba Mao en una lucha dispareja por la correlación de fuerzas, ante el impero japonés.

Si asumimos ser marxistas como el Che y Mao, debemos ser el mejor, pero sobre todas las cosas, un ser humano; el militante del partido de la vanguardia revolucionaria debe coexistir y agitarse en unión con las masas, entregar su tiempo de descanso, su tranquilidad, su vida; pero nunca alejarse del calor de las masas. Eso es altruismo, eso debe ser el cuadro, eso debe ser el Partido.

[email protected] 

 


Esta nota ha sido leída aproximadamente 728 veces.