La Victoria que debemos perfeccionar

No basta con ganar, cada triunfo debe ser perfeccionado con mejores acciones, con mejores estrategias, con mejores disposiciones logísticas, con herramientas que permitan solidificar los cimientos del poder.

El resultado electoral del pasado domingo 7 de octubre ha sido una demostración de poder movilizador en función de preservar un liderazgo, el cual viene desarrollándose desde 1998.

Esta elección representaba el episodio más relevante después de superar el Golpe de Estado del 2002. La reelección del Presidente Chávez significaba la perfecta combinación para romper las intenciones de socavar las bases de un Estado que apenas se empieza a formar, perder ese evento comicial constituía un retroceso de dimensiones incalculables; además, estaba en juego la permanencia de políticas públicas que han fomentado la inclusión de los más necesitados en los asuntos que tienen que ver con la elevación del ciudadano a niveles de considerarse útiles a la sociedad.

Para nadie es un secreto, que, el poder en manos de gente inescrupulosas genera trastornos de conducta en el correcto desempeño de la función pública, y se corre el riesgo de convertir a los funcionarios en instrumentos de tentaciones de todo tipo, más aun, cuando se tiene años en el poder. La diferencia de Hugo Chávez con otros mandatarios que hemos tenido en Venezuela, es su solvencia moral, sin compromisos económicos con grupos nacionales o extranjeros, y caracterizado por un desprendimiento jamás visto en un mandatario. Se requiere esa cualidad para poder desarrollar a una sociedad que venía de estar sumida en el más profundo abismo del conformismo político, convirtiendo al ciudadano en cómplice de las actuaciones de sus gobernantes, y dejando a un segundo plano la imperiosa necesidad de ayudar a levantar a toda una nación que venía siendo mancillada, y apartada de cualquier participación.

Tener 14 años en el poder por la voluntad del pueblo, es exactamente lo mismo que ocurre en el Vaticano, con la pequeña diferencia de que a la alta jerarquía de la iglesia mundial, no es el pueblo quien los elige, sino un cenáculo que establece a quien le corresponde. En Venezuela, y tal como está establecido en la Constitución Nacional, un presidente de la República puede ser reelegido, siempre y cuando el pueblo lo permita a través del sufragio. No basta con querer ser presidente, se requiere que la mayoría de los votantes inscritos lo elijan para el período establecido según la ley. Hago referencia a esta variable, ya que los opositores a Hugo Chávez, de manera recurrente utilizan ese argumento para justificar un voto en contra de él, sin importarle el más mínimo análisis de las políticas públicas que están en proceso, y que también los benefician a ellos. Es decir, estamos en presencia de un fenómeno llamado Hugo Chávez, que quieran o no, ha significado un aliento político para todos los que representan a la oposición, sólo basta con poner ejemplos: Antonio Ledezma, Ramos Allup, Alfonzo Marquina, Edgar Zambrano, Omar Barboza, Alfredo Ramos, y un sinnúmero de dirigentes que prácticamente estaban en el ocaso de su carrera, pero, al emerger el proceso revolucionario han levantado vuelo buscando donde depositar sus defecaciones virulentas y dañinas, las cuales fueron inoculadas en combinación con los medios de comunicación a gran parte de los ciudadanos que no comulgan con la idea de un Estado socialista. Ningún antichavista puede justificar su odio hacia el presidente, se limitan a decir que es un dictador, que es un asesino, que representa el mal, que ha dividido el país con sus expresiones, que odia a la clase media, que propicia la delincuencia, que genera el éxodo de nacionales hacia el extranjero, produce malestar en el mundo financiero, crea zozobra en los empresarios que quieren invertir, no permite la libre competencia, realiza expropiaciones sin ningún sentido, no quiere a los médicos, así como, fomenta la división de clases sociales. Al analizar todo lo anteriormente escrito, nos encontramos con un ciudadano que posee un síndrome de negación permanente, lo cual lo convierte en un opositor a ultranza.

Quizás Hugo Chávez no sea del agrado de la clase social alta, o clase media, pero, lo que no tiene explicación, es la forma como personas de las barriadas populares sigue apoyando a dirigentes que convirtieron su condición humana en un verdadero calvario. Abandono, desnutrición, exclusión social, ausencia de propuestas educativas coherentes, fueron alguno de los aspectos más importantes de la conducción del Estado venezolano durante las décadas de los años 60, 70,80 y 90.

Hasta los momentos, la gestión del presidente Chávez ha demostrado una coherencia en su discurso, en su forma de manejar el escenario ante los más necesitados, nunca ha defraudado a sus seguidores, nunca ha vilipendiado a sus adversarios, nunca se ha visto involucrado en hechos de corrupción, no tiene complejos ante las adversidades que la vida le ha hecho enfrentar, se da el lujo de ocupar un espacio diario en la mente de sus opositores, los cuales, para bien o para mal, siempre hablan de él.

Dicho esto, debo confesar que el Presidente Chávez requiere refrescar algunos actores de su gabinete, los cuales tendrán la misión de profundizar políticas que rompan de una vez por todas, las debilidades del proceso revolucionario. Para ello, quiero expresar algunas inquietudes relacionadas con algunos ministros que deben ser revisados en su comportamiento ante las necesidades de los ciudadanos.

El primer aspecto de carácter obligatorio es el referente al Ministro de Transporte. No dudo de su capacidad gerencial, solo que, los colaboradores más cercanos no están haciendo el trabajo de manera eficiente. Voy a poner algunos ejemplos, y ojalá, le lleguen estos comentarios al Ministro para que se apliquen los correctivos necesarios.

La vida de los ciudadanos siempre está en peligro cuando transitamos por las carreteras o autopistas del país. Es inconcebible encontrar autopistas con huecos, juntas de dilatación en mal estado, defensas rotas, vías sin señalización, poca iluminación, avisos tapados, poca vigilancia vial, sin servicio de grúa, pavimentación inconclusa, y derrumbes que no han sido resueltos. Cada uno de esos puntos, o frentes que requieren atención, han sido descuidados por los diversos ministros que han ocupado la cartera. Nuestro país es productor de petróleo, pero, los hacedores del asfalto, no han entendido que más que un negocio, es una cuestión de solidaridad con los usuarios de las vías, y con el gobierno que es quien les paga.

Muchos votos se pierden en las elecciones por estas razones. Transitar por el Oriente del país, y el estado Miranda, es un claro ejemplo de la desidia de sus gobernantes. El estado Anzoátegui, ocupa una extensión muy grande de territorio que debemos utilizar para llegar a escenarios naturales de mucha afluencia de turistas, pues bien, la vialidad se encuentra muy precaria, con la incertidumbre de no saber a quién le compete la ejecución de esas obras. El trayecto de Boca de Uchire a Puerto Píritu es una odisea, sobre todo la zona de Clarines. Miles de toneladas de asfalto se han colocado para recuperar esa vía, sin embargo, su efectividad ha sido nula. Una vez superado el pueblo de Puerto Píritu, se evidencia una gran contradicción. Transitamos por una autopista hacia Barcelona con mucha deficiencia, siendo lo más insólito, tener que pasar al frente del Complejo Criogénico de Jose, lo que demuestra la gran ausencia, o poca preocupación gerencial por el mantenimiento adecuado de ese eje carretero, más aun cuando en sus entrañas se procesa grandes cantidades de petróleo.

Sabemos la entereza del Presidente por su pueblo, pareciera entonces, que algunos miembros del gobierno no están en sintonía con la profundización de la revolución. Una gerencia efectiva para el desarrollo de un Estado, independientemente de cuál sea la tendencia política, siempre debe ir acompañada de un toque de visión futurista, el hecho de ser socialista, no es sinónimo de atraso, desidia, abandono, y querer priorizar solo lo marginal. He visto con asombro el tratamiento que se le viene dando a las zonas de personas de clase media, en gobernaciones o alcaldías, donde el funcionario es chavista. Calles llenas de hueco, no se recoge la basura, suciedad manifiesta en las aceras, parques abandonados, grafitis en cantidad industrial, maleza, etc. Un ejemplo claro de lo que digo, es lo que ocurre en las Zonas Industriales de Paracotos y Guarenas-Guatire. Estoy seguro que los impuestos municipales son pagados, sólo que, los servicios no se prestan adecuadamente. No existe diligencia para solventar los problemas de pavimentación, iluminación, vigilancia, recolección de desechos sólidos, así mismo, se debe evaluar el comportamiento de los alcaldes, ya que esos empresarios representan una masa importante para el desarrollo del país, producen empleo, generan productos para el consumo de la población, y establecen con su rechazo hacia las políticas públicas el descontento justificado hacia el gobierno central.

La Revolución Bolivariana es el “ojo del Huracán”, por lo tanto, cualquier error que se cometa en esos sectores que pudieran ser ganados a revertir la tendencia negativa hacia el chavismo, por el contrario, entregamos argumentos que se transforman en voces agoreras en el seno de las organizaciones gremiales empresariales, y por ende, en seno de las familias de esas personas. La efectividad del revolucionario constituye un reto, sea alcalde, gobernador, ministro, o simplemente un funcionario de bajo rango. Todos, sin excepción, deben empujar hacia adelante, sin importar a quien estamos favoreciendo, demostrando virtudes, y cambiar la percepción existente.

Ya pasó el 7-O, ahora nos proponemos a corregir los errores, no caigamos de nuevo en el craso error de subestimar al adversario, no permitamos que se abran fisuras en el seno de la revolución, y en aquellos sitios donde la gestión municipal haya sido ineficiente, comenzar de una vez a proyectar nuevos liderazgos que observen una conducta de gerenciar distinta, realzando la administración de manera sustancial en procura de mejores resultados, dejar de un lado la creencia; sin complejos, que todos tienen derecho a suscribirse vengan de donde vengan. Empresarios, comerciantes, profesionales, fabricantes, cultores, campesinos, empleados privados y públicos, forman parte de la sociedad, y una victoria electoral como la del domingo; no puede verse manchada por inadecuadas conductas de algunos funcionarios que fueron elegidos por el voto chavista.

Con la anterior reflexión, sólo pretendo atraer la atención de lo importante que representa para un gobernante, que quienes lo siguen, demuestren en sus actuaciones de dirección, un comportamiento intachable para no poner en riesgo los objetivos logrados.

La polarización que vivimos para la elección presidencial, más la injerencia extranjera con la utilización de recursos informáticos jamás vistos en Venezuela, debe llamar la atención de todo dirigente que no está cumpliendo con sus obligaciones. La oposición no viene sólo a ganar adeptos, viene a realizar un exterminio del chavismo, y en la medida que los votantes se alejen del proyecto de Hugo Chávez, estaremos enfrentando a nuestro candidato ocasionando una erosión.

¿Cómo perfeccionamos nuestro triunfo? Lo primero que debemos poner en práctica, es la perfección del manejo de los asuntos públicos, la culturización de la población en pro de un sentimiento nacionalista que tenga un profundo sentido de pertenencia para lograr el resguardo de nuestros espacios públicos. Ya está bueno de improvisación por parte de las autoridades municipales y regionales. Es hora de acometer un plan masivo de campaña de concientización con la visión de constituir un mejor ciudadano, un ciudadano que aprenda a respetar el derecho de los demás, un ciudadano que tenga la suficiente educación para comprender sus deberes, un ciudadano que se deslinde de prácticas nocivas en contra de sus vecinos, un ciudadano crítico de las políticas del Estado, un ciudadano que se oriente en función a crear una conciencia de resguardo y protección de la soberanía nacional, y no permitir más atropello por parte de extranjeros, o por venezolanos que se encargan de preparar el terreno en los medios de comunicación social.

Estamos ante un triunfo contundente, más no aplastante, la idea era darle un golpe certero a esa corriente derechista y apátrida, que se sostiene por los aportes económicos que vienen de los grandes sectores del capitalismo mundial. Basta con escuchar lo que comenta el mariposelo peruano Jaime Bayly en sus programas. Cada palabra, cada expresión, cada análisis, son estructurados con una intención malévola en contra de nuestro país. ¿Quién paga esa campaña?, ¿Quién está dictando el guión?, ¿Quién suministra la información con tanta precisión al ambiguo peruano?, ¿Quiénes apuestan a destruir el Estado venezolano con personas como ésta?

Nuestro triunfo constituye un avance, sólo que, es imperante madurar la idea de preparar el país no chavista con obras que no permitan críticas, por el contrario, construir plataformas de consolidación social, y eso se logra con mejoramiento sostenido del mantenimiento de toda la infraestructura de las grandes ciudades, pueblos, caseríos, calles, avenidas, plazas, parques, colegios, universidades, puertos, aeropuertos, urbanizaciones, medios de comunicaciones acordes con el momento que vivimos. No estamos en condiciones de abrir más espacio para la desidia de los gobernantes. Hugo Chávez no es un súper hombre, requiere de respaldo gerencial, adecuar o profesionalizar a sus colaboradores para lograr el máximo rendimiento posible, así mismo, se hace necesario el seguimiento de cada contratación, y no dejar en manos de funcionarios ineficientes la rendición de cuentas, sino, darle al pueblo la real oportunidad de calificar la gestión, igualmente, proponer la creación de un ente contralor que se estructure con el concurso de todos los sectores de la vida nacional. Cada proyecto u obra, necesita el resguardo preciso de las comunidades, siendo éstas, garantes de la conducta de las autoridades, y los contratistas encargados de la ejecución de los contratos.

Pensamiento: “Nunca dejes que la emoción del triunfo, te haga desconocer a aquellos que no se sientan satisfecho por su derrota”.


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