Trinchera Bolivariana

El socialismo es el camino

Una vez consolidado el triunfo de nuestro Comandante Presidente Hugo Chávez, en la elección presidencial de este 7 de octubre, son muchas las opiniones que los analistas sesudos y no tanto, expresan a través de los diversos medios de comunicación del país.

Me uno a este concierto de opiniones, no sin antes hacer la salvedad de que no me considero uno de esos sesudos analistas. Soy uno más de los opinadores. Soy uno más de los “rabo e´cabuyas” que escriben eventualmente en la prensa para decir una que otra verdad y una que otra sandez.

Arranco diciendo que el eslogan que utilizaron los opositores en la campaña electoral “Hay un camino”, nos viene ahora al dedo a nosotros los revolucionarios. Este camino es largo y escabroso. Un sendero lleno de dificultades y retos, pero afortunadamente allá al final, a lo lejos, se ve un gran resplandor. Pese a la distancia, esa luz se presiente intensa y radiante, a medida que avanzamos.

Ese resplandor al final del camino es el socialismo anhelado por el pueblo venezolano y pregonado a través de la revolución bolivariana que lidera nuestro Comandante Presidente Hugo Chávez. Hacia allá vamos caminando y construyendo. El trayecto es difícil pero lograremos avanzar y llegar a la meta…

Pero una cosa sí les digo: El socialismo ha de ser para todos, sin exclusión. Y la manera en que debe llegar a todos es por convicción. De aquí en adelante sólo nos queda perfeccionar la revolución con eficacia y eficiencia, construyendo patria para atender también a esos más de 6 millones de hermanos que adversan (hasta con odio) a nuestro proyecto socialista. Vamos por ellos y convenzámoslos.

Son ideas que me llegan (al reflexionar mientras que pequeñas volutas de vapor se elevan desde mi taza de café caliente revoloteando en el aire). Son visiones que simbolizan en verdad que nuestro proceso revolucionario atraviesa por una etapa crucial, con dificultades, sí, pero con un prometedor futuro.

Esta etapa crucial depende, no sólo de la eficiencia y eficacia que pueda aplicar nuestra revolución en la atención sin exclusión, a todas y todos los compatriotas. También obedece a la mejoría de cada uno de nosotros como ciudadanos en forma individual y colectiva. Como pueblo, debemos perfeccionarnos en función del rescate de nuestros valores y nuestra moral, para que cada uno haga su aporte en la construcción del socialismo.

Como lo decía Ernesto “Che” Guevara: "El camino es largo y desconocido en parte; conocemos nuestras limitaciones. Haremos el hombre del siglo XXI; nosotros mismos”

Entre reflexiones, visiones y análisis, dirijo mi vista hacia arriba y observo algunos nubarrones y pájaros de mal agüero sobrevolando la patria; pero en tierra firme, afortunadamente, afloran sonrisas, alegrías y algunas lágrimas de felicidad, de personas cuyos rostros me son familiares.

Se trata de mis camaradas más necesitados, que han sido atendidos por vez primera por un gobierno humanista y socialista, luego de años y años de negligencia gubernamental: Betancourt, Leoni, Caldera, Pérez, Lusinchi, otra vez Pérez, Velásquez y otra vez Caldera. Fueron más de 40 años de desidia, de asesinatos, de desapariciones, de hambre, represión, exclusión y paren ustedes de contar…

“Todos los días hay que luchar por que ese amor a la humanidad viviente se transforme en hechos concretos, en actos que sirvan de ejemplo, de movilización”, continúo recordando al Comandante Che.

Los nubarrones y las aves funestas representan a la derecha nacional e internacional, que acecha al proceso revolucionario socialista bolivariano. La alegría pertenece a mis conciudadanos, que sienten que el gobierno revolucionario, de la mano del Comandante Chávez, les presta la atención requerida luego de más de 40 años de negligencia e ignominia.

Lamentablemente, para ese sector ultraderechista, somos la chusma, los pobres malolientes, los ignorantes y desdentados… Lo dijo Zapata, el caricaturista, en uno de sus garabatos, al ilustrar desde su punto de vista lo que fue el reencuentro del pueblo con su Comandante. En sus trazos, el dibujante expresó, palabras más, palabras menos: “Arriba, el balcón del pueblo; abajo, la galería de la chusma…”. ¿Qué tal…? Pero no importa, pese a todas las dificultades, ellos no volverán y nosotros viviremos y triunfaremos.

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