Venezuela: una revolución en democracia

Las elecciones en Venezuela con una participación del 81% del padrón electoral demostraron ser un ejemplo de democracia y transparencia, que dieron por resultado la reelección de Hugo Chavez con un 54,2% contra un 44,9% de la oposición. Venezuela optó por la continuidad y consolidación de una transformación económica, social y política hacia un modelo de socialismo democrático. No caben las comparaciones con Cuba ni con regímenes dictatoriales con los que se ha querido tildar a Chavez por los voceros de los intereses mezquinos y reaccionarios. No ha habido un proceso más democrático en América Latina, donde se han realizado más de 14 elecciones populares (4 presidenciales, 5 parlamentarias y 5 referendos o consultas directas a la población) en los últimos 14 años. Este último proceso electoral, catalogado por Jimmy Carter como el mejor del mundo, es una lección para los países liberales como Costa Rica o EEUU donde el abstencionismo ronda el 40%.

Para entender y valorar este triunfo del socialismo venezolano es importante entonces reconocer los logros de la revolución bolivariana desde 1998, los cuales constituyen un modelo de transformaciones y mejoras sociales, a diferencia de Europa, Estados Unidos (pre Obama) y otros países latinoamericanos de corte neoliberal, que están sufriendo las consecuencias de las políticas en defensa del capital financiero a costa de las clases trabajadoras. Venezuela por el contrario, entre expropiaciones, presupuestos participativos, emprendimientos cooperativos, programas sociales, grandes obras de infraestructura y transporte y acuerdos internacionales que fomentan la unidad latinoamericana y desafían la hegemonía de las corporaciones transnacionales, se ha transformado profundamente hacia un modelo de mayor justicia social, lo cual no son capaces de entender los Montaneres del periodismo ni los sectores golpistas antidemocráticos imbuidos en sus egoístas intereses.

Con la recuperación del manejo de Pdvsa después del boicot de 2002-3, se pasó a un período de tasas de crecimiento promedio del 15 por ciento anual entre 2004 y 2007 y aún mayor a la fecha con el desarrollo de la faja del Orinoco con la cual se espera duplicar la producción en cinco años a 6 millones de barriles diarios. Si bien Venezuela siempre ha sido una potencia petrolera es hasta ahora que el pueblo participa de su renta, calculada en más de 380,000 millones de dólares en los últimos 12 años. Esta renta petrolera ha financiado a las distintas “misiones bolivarianas” como Barrio Adentro (salud), Mercal (protección alimenticia), Robinson y Rivas (educación), Habitat (acceso a tierra y reordenamiento urbano), Agrovenezuela, Vivienda, Saber y Trabajo (empleo), y muchas otras que han calado en los sectores populares. Se mejoraron así las condiciones de vida de la mayoría de los venezolanos dando acceso a agua potable, reinsertando en el sistema escolar primario a casi 20.000 niños, erradicando el analfabetismo y reduciendo a solo el 5 por ciento de los hogares sin acceso a los servicios básicos. Respecto de los servicios de salud, la misión Barrio Adentro por ejemplo, implicó la instalación en los barrios más humildes del país de 6700 consultorios, 550 centros de diagnóstico, 578 salas de rehabilitación y 33 centros de alta tecnología. Entre 1999 y el 2011, la esperanza de vida se incrementó en 2 años, la mortalidad infantil de los menores de 5 años se redujo del 21 al 16 por mil y la desnutrición bajó del 5,3 al 2,9 por ciento.

El cambio de un modelo que solo favorecía el consumo de una pequeña minoría, hacia uno de consumo de masas, se refleja en la creciente participación del consumo y la inversión en el producto interno. El consumo público y privado crece un 91 por ciento durante la era Chávez, pasando a representar el 88 por ciento del producto interno en 2011 (22 puntos porcentuales más que en 1999, medidos a precios constantes de 1997). La inversión en capital fijo creció un 80 por ciento en el mismo período, alcanzando a representar casi el 30 por ciento del producto interno. La actividad económica creció un 47% entre 1999 y 2011 debido exclusivamente a las actividades no petroleras (la actividad del sector petróleo decreció un 13 por ciento en ese período, medida a precios constantes). O sea, que más de un tercio del crecimiento lo explican las manufacturas, la construcción y las comunicaciones lo cual representa una significativa diversificación productiva.

Las exportaciones de hidrocarburos permitieron que entre 1999 y 2011 que se duplicaran las reservas internacionales, se eliminara la deuda externa, se sostuvieran fuertes préstamos a países de la región, todo ello a pesar de la fuga de capitales de los sectores empresariales y medios que representó la pérdida de unos 9700 millones de dólares anuales promedio, por lo que se optó por fijar y controlar el tipo de cambio como medida preventiva. La inflación se ha venido reduciendo de niveles de más del 80% en el período de Caldera a 18% en el 2011. A pesar de la moderada inflación y restricciones de divisas, el incremento en la actividad económica permitió crear unos tres millones y medio de empleos durante los 14 años de gobierno bolivariano, disminuyendo a 6% la tasa de desempleo en el 2012. El incremento del empleo junto con las políticas públicas redistributivas sacaron de la pobreza y la indigencia a millones de venezolanos. En 1999 el 49% de la población era pobre y el 21% indigente. En 2012, la pobreza se redujo a un 27% y la indigencia al 7%. La distribución del ingreso ha pasado a ser la más equitativa de América Latina; mientras que en 1999 el 20% más rico de la población ganaba 14 veces los ingresos del 20 por ciento más pobre, esa diferencia se había reducido ocho veces en el año 2011. El coeficiente de Gini que mide la desigualdad pasó de .49 a .39 para el mismo período.

Aunque no se han resuelto todos los problemas, estas cifras dan cuenta de la mejoría en las condiciones de vida de los venezolanos más necesitados por lo que se comprende la amplia base de apoyo popular que tuvo el presidente Hugo Chávez. Sin embargo, los sectores más privilegiados, acostumbrados al modelo neoliberal del pasado y a las políticas clientelares favorables a la minorías en el poder, siempre estarán descontentos y desacreditando los logros de Chavez.


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