Elecciones presidenciales. Reflexiones (II)

La reacción de un grupo de personas del sector opositor, ante los resultados de las elecciones, induce a pensar que no tienen la menor idea de lo que se esta confrontando política y filosóficamente en Venezuela, pues no se trata de la pugna entre CHAVEZ (bembón, militar y de origen humilde) y CAPRILES (blanquito, flaquito, de la “alta sociedad” y chocolatico dulce); sino de dos visiones de país, de dos maneras de pensar la sociedad y dos apreciaciones del futuro de nuestra nación y del resto del mundo.

Primeramente, es bueno aclarar que la tesis personificada en Capriles, se explica sobre la racionalidad CAPITALISTA (defensa a ultranza de la propiedad privada y el libre mercado), mientras que la tesis de Chávez, se entiende desde la racionalidad SOCIALISTA (defensa de la propiedad colectiva, la equidad y la justicia social), que son dos formas antagónicas de explicar el desarrollo de la sociedad, razón por lo cual, quienes defienden una y otra parte nunca podrán conciliar. Sin embargo, en una estructura política DEMOCRATICA, que ambas partes han jurado respetar y defender, se debe acatar la decisión de la mayoría expresada electoralmente. Los gustos o intereses de los derrotados no son argumento suficiente para desconocer la voluntad de esa mayoría votante y tratar de imponer a la fuerza lo que a través del VOTO no les fue posible.

El apoyo mayoritario de la población a la oferta de una sociedad más justa e igualitaria (socialismo), se puede explicar por los avances sociales, económicos, técnicos y científicos, que se ha logrado en el país durante los años de gobierno del presidente Chávez y que sólo la irracionalidad y la ceguera política pueden negarlo, dejando sentado que también se han cometido errores y falta mucho por hacer.

En materia de salud, por ejemplo, mientras el capitalismo privilegia la atención privada (clínicas y seguros), el socialismo ha democratizado el servicio con una estructura de atención popular (Barrio Adentro) y la revitalización de la infraestructura hospitalaria, que ha beneficiado a quienes anteriormente no disponían ni siquiera de una atención pública decente. Ejemplos sobran, pero sólo a manera de muestra valga mencionar el internacionalmente reconocido servicio del Cardiológico Infantil y las Misiones de Salud. Demás esta decir que, quienes por su condición económica puedan pagar el servicio privado de salud, todavía pueden y siguen haciéndolo.

Ni se diga de la atención a la alimentación del venezolano, el capitalismo le otorga la preeminencia del abastecimiento de alimentos al cartel de las empresas productoras de alimentos (v.g. Polar) y a las grandes cadenas privadas de supermercados, quienes especulan y encarecen los productos para maximizar sus ganancias, mientras que la visión socialista es el incentivo al productor nacional, la eliminación de las roscas intermediarias, programas de abastecimiento subsidiados (Mercal, PDVAL) dándole acceso a la población a mayor cantidad de productos de calidad y mejores precios, sin generar riqueza especulativas para nadie y si, beneficio para muchos.

Quizás la vivienda constituya el mejor ejemplo, mientras hasta hace breve tiempo cualquier venezolano que necesitara de una vivienda tenía que someterse a la avaricia y las trampas de los empresarios inmobiliarios, ahora, sin dejar de funcionar la oferta privada (pero regulada por ley), la población mas necesitada, gracias a la lógica de un gobierno revolucionario y socialista va, poco a poco, solventando su situación de hábitat (vivienda y entorno), con planes que, en algunos casos llegan al 100% del subsidio más equipamiento gratuito. La pasantía por los refugios se entiende porque no se puede construir al ritmo de las necesidades de 50 años de pobreza acumulada, aparte de los desastres naturales que han avivado el problema.

Con respecto al empleo, mientras que el capitalismo funciona sobre la base del desempleo, por aquello de que a mayor desempleo, mayor oferta de obra de mano y mas barata y por ende mayor ganancia para el empleador, en la Venezuela socialista se ha reducido notablemente el desempleo, y no le crean sólo a las cifras del INE, la mejor demostración esta en el numero de empresas que ha inaugurado y recuperado el gobierno nacional (alimentos, computadores, teléfonos, y otras), y las otras tantas empresas nacidas de los acuerdos económicas con China, Brasil, Irán, etc. La puesta en marcha de la Faja Petrolífera del Orinoco, la construcción de los diversos tramos del Ferrocarril, de otras estaciones del Metro de Caracas, que abren día a día las puertas a un sin numero de venezolano otrora desempleados y ahora organizados a través de la Misión Saber y Trabajo..

No hay duda que uno de los puntos más resaltantes, desde el punto de vista político, es la concepción de INDEPENDENCIA. El capitalismo en su visión globalizada, nos asigna a estos países tercermundistas la condición de marginados y dependientes (económica, social y tecnológicamente hablando). Hasta hace poco éramos parte del “patrio trasero” de los Estados Unidos, una versión moderna de colonialismo (“neocolonialismo”) pero, a la llegada de la revolución se inician una serie de cambios que sin duda, disgustaron a los antiguos amos y hasta nos colocaron en una lista de enemigos de los Estados Unidos por el sólo hecho de reivindicar nuestra condición soberana y el derecho a regirnos por nuestras propias leyes y nuestros propios intereses como nación. Contrariamente vemos como los representantes de la oposición siguen rindiendo pleitesía al gran capital norteamericano y su gobierno.

En ese mismo orden, en materia de ciencia y tecnología, la visión capitalista es la de rendir culto a lo externo (al imperialismo), de inculcar a la población como hecho natural que unas naciones deben dominar el mundo de la ciencia y la tecnología y otras (nosotros) debemos ser suplidores de materia prima y simple consumidores de sus creaciones con nuestra materia prima. Desde la llegada de la revolución bolivariana se han hecho grandes esfuerzos por revertir esta situación, con el disgusto, por supuesto, de los Estados Unidos al perder un espacio importante de colocación de su mercancía. Cierto que seguimos comprando muchas cosas en el extranjero, alimentos, herramientas, y otros productos, pero la diferencia es que ahora exigimos transferencia de tecnología y somos socios de algunas de esas empresas (empresas para abastecernos a futuro de esos mismos productos, pero producidos en el país, con manos de trabajadores venezolanos y tecnología transferida), Ejemplo: ahora contamos con una base Aeroespacial, con técnicos venezolanos y dos satélites en el espacio.

Con relación al manejo de la divisas también hay posiciones encontradas, pues mientras la oposición plantea el libre mercado de las divisas como en los gobiernos capitalistas de la Cuarta República, esto fue aprovechado por los especuladores de siempre para sacar las divisas del país, disminuyendo, las reservas del Estado, lo que obligó a tomar medidas de control de cambio para preservar la “vida económica” de la nación, aun así, CADIVI, no ha dejado de procesar las solicitudes de exportadores, estudiantes y viajeros; muestra de ello es la cantidad de venezolanos que normalmente o en temporadas siguen disfrutando de viajes al exterior, sin mayor contratiempo que tramitar sus dólares (TDC o efectivo) ante el ente cambiario. A pesar de estos controles, como ustedes bien saben, los especuladores siguieron utilizando a venezolanos “tontos útiles”, para mantener ganancias especulativas con viajes al exterior, lo que obligo a tomar medias mas severas en materia de control cambiario. La aparición de estos controles: ¿es culpa del gobierno o de aquellos que aspiran hacer riqueza fácil e ilícita sin importarles el país?

La inseguridad que nos preocupa a todos, es un viejo vicio capitalista, la inseguridad nace de la desigualdad social, de la rabia de quien no tienen nada ante quien lo tiene todo y lo ostenta, de las mafias de las drogas que pervierten a la juventud, de las mafias que arman a los delincuentes y nada de esto nació con el gobierno de Chávez, aunque este obligado a combatirlas. El mundo capitalista vive una intensa descomposición social (desintegración familiar, perversión, drogas, etc), en la que los grandes medios de comunicación en manos del gran capital, tienen una cuota importante de responsabilidad por promocionar estilos de vida ficticios, artificiales, vacios que desvían a la juventud de los caminos ciertos del desarrollo personal y social. El socialismo, con sus criterios de equidad y justicia social intenta crear un mundo menos desigual para alcanzar la mayor suma de felicidad posible y reducir, por tanto, el conflicto de clases, propio del capitalismo.

Según algunas agencias internacionales, Venezuela es uno de los países menos desigual y mas feliz, no por que nos riamos mucho, sino por que los venezolanos sentimos que ahora somos tomados en cuenta, que se ha reducido notablemente la marginalidad y la pobreza extrema, que se consume mayor cantidad de proteínas, que se tiene un mejor servicio de salud y otras tantas cosas que hacen la vida del venezolano mas agradable y placentera, menos para la minoría que lo niega todo y vive cargada de odio, teniendo el insulto y la descalificación como único argumento para ocultar esa realidad latente.

Hay otras muchas cosas que ameritan explicación, sin embargo creo que en estas reflexiones hay suficiente argumentación para entender que de lo que se trata es de dos maneras distintas de ver al mundo y cada quien se inscribe o escoge en la que mejor se ajuste a su intereses, creencias y formación.


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