Si tenemos memoria, tenemos una decisión obvia, no podemos vacilar

Hay momentos en nuestra vida que la duda no vale como argumento para decir que estamos pensando como humanos, sino como los egoístas propios formados en una sociedad donde el individualismo pregona en nuestros cerebros para imponernos preguntas: “esto me interesa?”; “obtendré algún beneficio?”, o simplemente como cualquier indiferente, no nos sentimos participantes en un proceso, donde este granito de mundo llamado Venezuela, le saca sus infantiles dientes a la poderosa bestia imperialista que se quiere engullir el mundo, o terminará tragándose ella misma porque ya no tiene a quién o qué tragarse. 

La situación bélica a que nos viene sometiendo el capital transnacional  imperialista para satisfacer sus insaciables apetitos de ganancia, no puede agarrarnos con una posición neutra o pro imperialista, a menos que tengamos algún interés en particular o no tengamos ningún aprecio por la tierra que nos vio nacer o nos dio cobijo por algún motivo cargado de dificultades en las tierras de donde venimos.

Pero no es sólo nuestro pedazo de tierra llamado Venezuela la que está en peligro ante los propósitos imperiales, es todo el planeta, es nuestra especie y las demás especies hermanas. Los propósitos del gran capital cuentan con aliados apátridas en cada país, burguesías parásitas que sólo les importa mantener sus altos niveles de vida. No tienen cabeza para pensar más que en eso, no les importa la conducta imperial orientada a apropiarse de las aguas del mundo, de las fuentes de energía fósiles como el petróleo, a dominar los procesos productivos vitales como los del alimento por la vía de monopolizar la producción de semillas imponiendo la transgenización, la imposición de nuevos patronos de consumo alimentario controlado por las grandes empresas y dirigido para un mercado selecto y con alta capacidad de compra, con lo cual se excluye a millones de habitantes.

Poco le interesa a estas lacayas burguesías, que desde los países potencias donde tienen sus centros de  operación los grandes capitales, se planifiquen políticas de exterminio del medio ambiente que nos sirve  de espacio para la vida, contaminándolo o convirtiéndolo en otra fuente más de sus grandes negocios.

Entre estas burguesías lacayas, está  la burguesía venezolana, con seguridad la más parásita de todas las burguesías de América Latina, porque sus capitales han sido hechos participando en la entrega de nuestro país a las grandes transnacionales, apoyándose en un Estado diseñado para que esto haya sido posible, dirigido por partidos políticos que incansablemente negociaron la venta de nuestras riquezas naturales a cambio de las migajas que el capital internacional dejaba caer en los bolsillos de esta burguesía que nunca mostró un rasgo de amor  por la patria de Bolívar. Es y ha sido una clase sólo interesada en que esas migajas de nuestra economía rentista sean suficientes para llevar los niveles de vida que siempre ha tenido.

Las políticas económicas y sociales de esta lacayuna burguesía, se cocinaban previamente en los centros imperiales: se devaluaba cuando lo solicitaba el imperio, se reducía el gasto social cuando sus amos le solicitaban para armonizar sus políticas a costa de las grandes mayorías que iban siempre por el camino de multiplicar exponencialmente sus miserias materiales y con ellas las espirituales. Lo más elemental, antes de ponerlo en práctica, tenía que pasar por la consulta con el imperio incluyendo áreas vitales que tienen que ver con la educación y la salud. Los modelos expuestos en sus planes venían de afuera metidos en las maletas cerebrales de quienes iban a los Estados Unidos de Norteamérica o Europa, a realizar sus posgrados. “La revolución verde” que acabó con la agricultura campesina, (llamada hoy agroecología) nos vino con los ingenieros agrónomos y veterinarios hechos expertos en la agroindustria, la cual copó todos los espacios de cultivo y de cría posibles. La semestralización y trimestralización de las universidades, fueron copias de los tecnológicos y universidades norteamericanas (leerse Plan Básico para América Latina de los años 60)  orientados con el doble propósito de despolitizar las universidades (focos de la insurgencia contra el capitalismo) e instalar en sitio nacional, las instituciones educativas que sirvieran para armonizar productivamente al país con los planes económicos del imperio.

Estos planes, estaban acompañados  de los respectivos planes represivos cocinados en los centros de adiestramiento del imperio, (Escuela de las Américas) bajo la orientación de la CIA  y el FBI, donde se adiestraban la mayoría de criminales asesinos que plagaron las calles de América Latina con cuerpos de estudiantes, obreros, profesionales, mujeres, dirigentes políticos de izquierda o comunistas, combinados con desapariciones, masacres colectivas y por supuesto las brutales torturas a que eran sometido los prisioneros para que delataran a sus compañeros de lucha. En Venezuela, dejaron una cifra significativa de muertos y desaparecidos y aún sobreviven muchos camaradas que fueron salvajemente torturados. Alberto Lovera, Fabricio Ojeda,Luis Alberto Hernández, Noel Rodríguez, Jorge Rodríguez, Victor Soto Rojas, los Hermanos Pasquier, Felipe Malaver, Cornelio Alvarado, Tito González Heredia, Jesús Márquez Finol, los Hermanos Bottini Marín, Plinio Rodríguez, Caricote Agreda, Félix Faría, Vera Betancourt, Fabricio Aristigueta, Masacre de Cantaura, Masacre de Yumare, Masacre del 27 y 28 de Febrero de 1989, son una muestra de los miles de muertos  y desaparecidos, ocasionados por mantener el dominio de los gringos en nuestro país, encompinchados con esa burguesía apátrida para dilapidar los dólares obtenidos fundamentalmente de la renta petrolera.

En nuestra memoria, están vivas las cifras suministradas por Michel Chossudovsky en su libro “La Miseria en Venezuela”, resultado de una investigación contratada por el primer gobierno de Carlos Andrés Pérez, quien al ver tal cuadro de miseria la quiso ocultar. Recomendamos a los desmemoriados que lo lean en la edición hecha por Vadell  Hermanos y así tengan la posibilidad de cotejar esa realidad con la que hoy tenemos y puedan votar con la objetividad que tanto pregonan.

Podemos decir que en el siglo XX gobernó Juan Vicente Gómez vestido de militar o de civil, sus métodos similares, aunque el “Bagre”, Eleazar López Contreras, Pérez Jiménez con uniforme de Generales, y Rómulo Betancourt, Raúl, Leoni, Rafael Caldera, Carlos Andrés Pérez, Luis Herrera Campíns, Jaime Lusinchi, vestidos de trajes brillantes y muy costosos, fueron personajes serviles de las transnacionales petroleras. Fue un siglo de brutalidad aplicada contra nuestro pueblo y especialmente contra quienes se atrevieron a levantar las distintas formas de lucha contra estos lacayos gobernantes. La socialdemocracia y el socialcristianismo, críticos aparencialmente de los regímenes  militares, continuaron utilizando sus mismas armas y métodos e inclusive mejorándolos con las enseñanzas obtenidas en la Escuela de las Américas desde 1946.

Hoy, estamos en presencia de una peligrosa oportunidad que esto regrese y con mayores bríos como consecuencia de la aguda crisis que vive el capitalismo, lo cual obliga a este, a apretarle el cinturón a  los trabajadores del mundo y a caerle a palos cada vez que intenten quitarse de encima las políticas que cínicamente llaman austeridad económica (políticas anticrisis). El capital no tiene alma bondadosa y toda persona que asuma su defensa, tiene que desprenderse de la suya para poder sobrevivir como capitalista. Ese es el camino que nos ofrece Henrique Capriles Radonski como candidato del capital y por mucho que nos pele los dientes con una sonrisa de “yo no fui”, estos tienen la forma de colmillos que le colocará inevitablemente el capital, sino es excluido como su hijo directo.

El capital tiene una lógica y no puede eludirla: Explotar al trabajo y esta explotación no se reduce a la extracción de plusvalor en los centros de producción donde paga salarios de hambre, sino que termina  apropiándoselo con sus denominadas leyes del mercado que libera los precios, (desvalorización del salario) devalúa la moneda, (desvalorización del salario) desaparece los bienes para subir los precios (especula para desvalorizar el salario). Estas medidas vienen acompañadas de represión y más represión, aunque las voces de la demagogia digan lo contrario.

Los trabajadores de Europa sienten en carne propia, la violencia capitalista que tiene como línea  salir de la crisis a como dé lugar, así sea a costa del sudor y lágrimas de quienes no tenemos más que la fuerza de trabajo para vender por un salario. No ver esto como un fantasma real que está allí encima de nosotros con las ofertas gubernamentales del candidato de la burguesía, no es sólo ser desmemoriado, es desconocer la conducta general del capital que utiliza a seres humanos, llamados burgueses, para que sometan y exploten a otros seres humanos, llamados trabajadores.

El capitalismo sabe que una victoria del Presidente Chávez, le pone más difícil la cosa, no únicamente por la presencia de este venezolano que sabe lo que se juega en esta contienda electoral y ha demostrado que tiene voluntad de hacer algo distinto, sino porque los venezolanos hemos venido despertando, no somos aquellos que nos convencían con unos bloques y una lámina de zing, hemos ido adquiriendo conciencia de lo que nos corresponde hacer. Obviamente, esto no es ejemplo que satisfaga al capital transnacional, y por eso está dispuesto a hacer cualquier cosa por cerrarnos el paso. Cuando el Presidente Chávez, habla de Independencia  económica y política, el capital piensa y diseña la manera de impedirlo. Cuando Hugo Chávez habla de Socialismo y Comunas, los diablos del capital se alborotan y preparan sus mortíferas armas contra este pueblo que ha venido escuchando las palabras del Comandante en el gobierno. Cuando el hijo de Sabaneta, dice que Pdvsa le pertenece a todos los venezolanos y que este es un gobierno obrero, el capital se remueve en sus interiores y lanza su guerra mediática para satanizar a Chávez y moviliza sus Bases Militares pa' allá y pá aca, mostrando los colmillos que anuncian sus zarpasos. Cuando nuestro presidente  blinda las relaciones internacionales y habla de un mundo multipolar para diversificar las posibilidades que tienen los pueblos de relacionarse, el imperio lanza sus gritos de guerra, porque quiere ser único amo del mundo.

Entre tanto la burguesía venezolana y sus operadores políticos callan y en medio de ese silencio está el compromiso que siempre ha tenido con el capital transnacional. Su complicidad es evidente, porque no tiene amor por esta patria, sino por el dinero hecho capital, mal obtenido con la usurpación de nuestras riquezas y en estrecha alianza con el imperialismo.

Las cartas están echadas, Chávez y la posibilidad de profundizar la revolución contra lo viejo que quiere disfrazarse de sonrisa juvenil, representado por Capriles Radonski.

La decisión, no tiene discusión para los revolucionarios y para todos aquellos que creemos en el socialismo. Este 7 de Octubre, el voto tiene que ser para Hugo Rafael Chávez Frías, no debe haber vacilaciones en este día. Los descontentos serán expuestos, luego que la victoria de Chávez sea contundente, cuando le tomaremos la palabra al Presidente de profundizar este proceso con todo lo que esto significa. No podemos usar el pretexto de las diferencias para no votar. Este gobierno nos ha dado la posibilidad de abrir una profunda discusión sobre el rumbo de esta revolución y a partir del 8 de Octubre, día de “El Guerrillero Heroico”, estaremos apuntando las críticas contra la burocracia que lentamente ha venido atornillándose en el gobierno, copiando las mañas de las ideas capitalistas.

No es un problema de quejarnos y quejarnos, salgamos a la palestra y asumamos nuestro compromiso con la revolución. Pero, en este momento, 7 de Octubre, tenemos que garantizar la victoria dura y contundente del Presidente Chávez.

Saludos Revolucionarios. El 7 de Octubre: “Gana Chávez”. Viva el Socialismo

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