Las elecciones venezolanas

Las elecciones presidenciales del 7 de octubre en Venezuela tienen gran importancia, más allá de las fronteras de ese país. Su resultado concierne a todo el continente, al Movimiento de Países No Alineados y a los movimientos populares.

Un triunfo de Hugo Chávez impulsará y profundizará la lucha en favor de un modelo de desarrollo posneoliberal y socialista. Por el contrario, una victoria de la oposición representará un duro golpe para los países que buscan dejar atrás el consenso de Washington o crear un nuevo orden mundial más allá de la hegemonía de Estados Unidos, y para los movimientos que luchan por hacer posible otro mundo.

Desde la llegada al poder de Hugo Chávez, Caracas ha tenido una diplomacia activa a contracorriente de Washington. Los venezolanos han desempeñado un papel fundamental en establecer mejores condiciones de comercialización para el petróleo, elevando su precio en el mercado internacional. Han logrado provocar el descarrilamiento de los acuerdos de libre comercio en América Latina. Han promovido la formación de bloques regionales autónomos de Estados Unidos y trasladado recursos e inversiones a naciones pobres con gobiernos progresistas. Han forjado alianzas con Rusia, Irán y China. Su gobierno goza de buena reputación e influencia entre muchos países no alineados. Todo esto estaría en entredicho en caso de que el chavismo fuera derrotado en los comicios.

Venezuela ha sido fundamental para que Cuba sortee el bloqueo estadunidense. Los programas de cooperación económica y política son fundamentales para la isla que, a cambio de petróleo, proporciona a Venezuela servicios sanitarios y experiencia educativa. De ganar los comicios Henrique Capriles se suspendería el abasto de oro negro a La Habana y miles de médicos y maestros serían repatriados.

Venezuela ha construido una estrechísima relación con China. La relación comercial entre ambos países alcanzó 10 mil 272 millones de dólares, 42 por ciento más que en el año precedente. Según la ministra de Comercio venezolana, Edmée Betancourt, la relación con China es la principal alianza estratégica desarrollada por la política exterior bolivariana con su objetivo de promocionar un mundo pluripolar y vincularnos cada vez más con el continente asiático.

La importancia de esta relación para China salió a relucir en documentos difundidos por Wikileaks, en los que el gobierno del dragón asiático expresó su preocupación por la salud del presidente Hugo Chávez y por el resultado de las elecciones del 7 de octubre. Pekín ha invertido en Venezuela varios miles de millones de dólares en activos rígidos y préstamos, y ha tenido acceso privilegiado a los recursos petroleros y a otras materias primas.

Según documentos de inteligencia corporativa Stratfor y cables del Departamento de Estado, China corre el riesgo de perder mucho dinero si Venezuela se desestabiliza, y pierde la actual relación preferencial que tiene con Caracas si el gobierno cambia y Venezuela comienza a mirar a otros lugares.

Pocos personajes de la política contemporánea han sido más difamados y ridiculizados por los medios de comunicación en el mundo que Chávez. El retrato que se ha hecho de él es más una caricatura que una fotografía. A pesar de ello, muchos de sus adversarios más poderosos han caído en desgracia, mientras él es cada día más popular.

El rey Juan Carlos de España, que mandó a callar al venezolano en una reunión iberoamericana, es hoy objeto de escarnio público por sus aventuras matando elefantes. El ex mandatario de Colombia Álvaro Uribe ha sido rebasado por la derecha por el presidente Santos, quien ha entablado una relación razonablemente buena y provechosa con Venezuela. George W. Bush, a quien Chávez bautizó como Míster Danger, ha pasado a la historia como uno de los peores presidentes de su país. Vicente Fox es hoy el hazmerreír de su partido.

El programa electoral de Hugo Chávez tiene cinco objetivos básicos: mantener la independencia nacional; profundizar el socialismo en el país, convertir a Venezuela en potencia en lo económico, lo político y lo social, acabar con la unipolaridad del imperio y contribuir a la salvación del planeta.

El chavismo se propone acelerar y profundizar la transición hacia el socialismo, un ideal que es compartido por poco más de la mitad de la población, de acuerdo con diversos estudios sobre la cultura política. Para ello busca radicalizar la democracia participativa y protagónica, y redireccionar al país hacia una radical supresión de la lógica del capital que debe irse cumpliendo paso a paso, pero sin aminorar el ritmo de avance al socialismo.

Su proyecto convoca a pulverizar completamente la forma de Estado burgués y su sustitución por la comuna, en una ruta que lleve a traspasar la barrera del no retorno.

En el terreno internacional el programa sostiene la necesidad de profundizar las alianzas estratégicas bilaterales existentes entre Venezuela y los países de la región, con especial énfasis en la cooperación con Brasil, Argentina y Uruguay.

Propone fortalecer la Alianza Bolivariana para los pueblos de nuestra América (Alba), como el espacio vital del relanzamiento político de la revolución bolivariana y utilizarlo como vanguardia para el proceso de cambios latinoamericano y caribeño, dinamizando la Unasur y la Celac.

Asimismo, busca profundizar las alianzas políticas y económicas con aquellos países con posicionamiento geoestratégico favorable y cuyos intereses converjan con los de nuestra nación.

Cara o cruz, en los comicios del próximo 7 de octubre está en juego una disyuntiva dramática: o la radicalización de la revolución bolivariana y la profundización de la apuesta por un nuevo orden internacional, o la restauración del capitalismo neoliberal. Su desenlace tendrá consecuencias mucho más allá del territorio venezolano.

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