Llamar a las cosas por su nombre

Lenin insistió, y junto a él han insistido miles de lideres socialistas, que la verdad es siempre revolucionaria; el propio Fidel Castro ha aclarado en varias entrevistas que en buena medida el apoyo casi unánime del pueblo cubano a la revolución se debe a que nunca se le ha ocultado información, incluso en los momentos más difíciles.

Una de las debilidades, desde la concepción marxista-leninista de los comunistas, de este proceso radica en la insistencia de llamar socialismo a algo que no lo es, a pesar que en no pocas oportunidades el propio presidente Chávez ha advertido sobre ello.

En Venezuela está en marcha un proceso de reafirmación de la soberanía que evidentemente profundiza la contradicción nación-imperialismo y que ha puesto al servicio del pueblo, y de la subsanación de sus necesidades más sentidas, ingentes recursos provenientes del negocio petrolero que antes se los llevaban las transnacionales o servían solo para engordar las cuentas bancarias de la parasitaria burguesía nacional, este proceso además ha ejecutado un política internacional que viene rindiendo interesantes frutos para la consolidación y defensa de los intereses nacionales frente al imperialismo gringo y europeo en el marco del modelo capitalista mundial (no perder esto de vista), y además el propio hecho de apuntar hacia la participación y protagonismo como mecanismo de construcción colectiva viene permitiendo el avance, aun muy timorato y con serias desviaciones, del Poder Popular.

Lo anterior, como un suscinto resumen de lo que serían las líneas gruesas no solo a favor del proceso sino a favor de la argumentación de la caracterización del mismo como un proceso de liberación nacional y no socialista, son hechos más que suficientes para que las fuerzas políticas y sociales progresistas, antiimperialistas y revolucionarias estén resteadas con Chávez, pero eso sí, llamando a las cosas por su nombre: el proceso bolivariano no es, al menos hasta ahora, un proceso socialista.

El anuncio, la necesidad y la conviccón sobre el socialismo como solución definitiva a los problemas mundiales no es suficiente para construir esta formación socio-económica como transición a una sociedad superior más justa; eso sí, es justo decirlo, lo hecho hasta ahora es bastante para distinguir el proyecto antiimperialista del Presidente Chávez de esa oda al capitalismo, con disfraz de patriotismo, que pretende vender la derecha y su candidato.

Hará mucho bien llamar a las cosas por su nombre, para que así esa conciencia antiimperialista prendida en el pueblo venezolano pueda dar el debate político entre capitalismo y socialismo con mejor base.

Ciudad Bolívar: ¡un desastre!

Para quienes fuera de la capital del estado Bolívar puedan creer en la promesa que sobre el progreso hace la MUD y el candidato del imperialismo, los invitamos a visitar la otrora Angostura del Orinoco donde gobierna un Alcalde de derecha. Esa visita bastará para saber que el programa político y de gestión de la derecha es simplemente una “oferta engañosa”.

El autor es: Militante del PCV

@edgarmelendez79

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