Panorama Electoral

Elementos de la Coyuntura Nacional 2do. Semestre 2012


La actual coyuntura política nacional está fuertemente marcada por la dinámica electoral. Esto tiene serios riesgos y oportunidades para las múltiples organizaciones del campo revolucionario.

Es riesgoso que los revolucionarios nos quedemos entrampados en la agenda electoral, pues ello nos conduce a pensar que el dinamismo transformador sea canalizado por las instituciones del Estado. Eso supone una postura reformista, burocrática y conservadora que en nada ayuda a la construcción colectiva de un proyecto histórico alternativo.

Tal visión sostiene que ya se han conquistados los objetivos estratégicos de la emancipación social y solo habría que consolidar lo que se tiene, descargando la construcción del proyecto emancipador en las instituciones del Estado y el presupuesto público.

El actual escenario político-electoral abre la oportunidad para la movilización general y lanzar a debatir una agenda auténticamente revolucionaria. A la vez que nos empeñamos en la organización y planificación para colaborar en la dinamización de las fuerzas populares colocando la construcción colectiva de un poder popular como el eje articulador del proceso revolucionario.

En este actual trance, no podemos confundir lo meramente táctico (lo electoral) con los objetivos estratégicos.

En el documento de “Análisis de Coyuntura enero 2012” apuntábamos, entre otros elementos, que: las venideras elecciones presidenciales no serian una elección más como cualquiera de las anteriores y, además, explicábamos nuestro criterio sobre el uso de las elecciones dentro del sistema capitalista.

Consideramos que ambos elementos tienen plena vigencia, solo deberíamos añadir en esta oportunidad, lo referente a la más clara confrontación sobre dos proyectos, dos visiones de país. Estamos puestos al frente de la posibilidad de la restauración del proyecto burgués y/o la oportunidad de seguir ensayando un proyecto histórico alternativo al capitalismo.

Como era de esperarse lo electoral está polarizado. Los dos bloques en pugna presentan sus cohesiones y contradicciones internas. La tematización del poder viene dada por la disputa a través de las elecciones venideras. Se trata por un lado de lanzarse a la recaptura de la institucionalidad estatal y su fuente de recursos (el petróleo); y por otro, la conservación de las posiciones como hegemonía que actualmente controla el Estado. Además es una oportunidad de doble o nada, es decir. “Quien gane la presidencia es altamente probable que arrastre un número considerable de gobernaciones y alcaldías”. Lo que está en juego no es poca cosa.

Ahora bien, las posibilidades de un voto bastante cruzado entre las elecciones de octubre y las de diciembre son una posibilidad real, la verdad ya no es posible la trasferencia de votos que en el pasado ocurría, cuando Chávez levantaba un brazo se sabía que era casi seguro la elección de dicho candidato independientemente de su mayor o menor relación con el movimiento popular organizado.

La actualidad es otra, dicha trasferencia de votos terminó, es común y cotidiano escuchar que la re-elección de tal alcalde o gobernador está difícil, que importantes sectores del movimiento popular y revolucionario, votarán indiscutiblemente por la victoria del 7 de octubre pero su actitud hacia las elecciones de diciembre será otra dependiendo del candidato y la fórmula de escogencia del mismo.

Lo cierto es que las mismas encuestas que dan la victoria holgada del 7 de octubre al Presidente Chávez, señalan que el posicionamiento electoral de muchos de los precandidatos a las alcaldías y gobernaciones, es bastante bajo.

Los sectores revolucionarios no debemos dejarnos arrastrar por esas aguas pantanosas de las elecciones. El momento exige claridad de las líneas y las tácticas adecuadas para construir colectivamente el logro de la estrategia, que no es otra que la superación alternativa del capitalismo.

De mantenerse la actual tendencia de preferencia de votos, es altamente probable que sea re-elegido el actual Presidente de la República. Obviamente, de ser así, pone en mejores condiciones a los revolucionarios para el desarrollo de las tácticas con miras a la estrategia de emancipación.

La derrota de la candidatura del bloque de la derecha puede abrir escenarios en donde el aventurerismo violento y el sabotaje sea la línea a desarrollar por los sectores más radicalizados y desesperados de ese bloque. Teniendo en cuenta que tienen fuertes vinculaciones con factores de la derecha internacional como operadores de una agenda de desestabilización planeada desde los Estados Unidos.

No se puede perder de vista a que elementos de esa misma derecha juega las cartas de shocks, como parte del desarrollo de una estrategia de desgaste al actual gobierno, que tiene serios problemas en la gestión pública.

En este escenario es de vital importancia la articulación de las fuerzas progresistas y revolucionarias. En ese sentido valoramos altamente toda la labor desarrollada desde la Alianza Popular Revolucionaria (APR) en contraposición al Gran Polo Patriótico (GPP) y consideramos de carácter estratégica a la misma.

La Alianza Popular Revolucionaria (APR) integrada por: La Corriente Bolívar y Zamora y sus distintos frentes de masas; por la Asociación Nacional de Medios Comunitarios Libres y Alternativos (ANMCLA); por el Movimiento de Pobladores y Pobladoras y sus diferentes espacios organizados como el Movimiento de Pioneros; por el Movimiento Faldas en Revolución; por los Socialistas por la Unidad Revolucionaria hacia el Comunismo (SURCO); por Marea Socialista; por Insurgencia Comunista y otras organizaciones populares y revolucionarias.


Si bien la formulación inicial de nuclear las fuerzas progresistas y revolucionarias en un solo frente denominado Gran Polo Patriótico (GPP) era lo correcto para la coyuntura, su desarrollo concreto ha mostrado que los reformistas han asumido ese frente para posicionarse lo más cómodamente posible en parcelas de poder con miras a ampliarlas, afianzados en las estructuras y dineros públicos. Esa burocracia política se coloca a la sombra del liderazgo del Presidente, es anquilosada y poco creativa. Quiere “hacer revolución” con teléfonos corporativos pagados por el Estado, repartiendo gorras y franelitas “movilizando” masas a través de promesas, manipulaciones, amenazas y chantajes, sin atreverse a fomentar el debate de los grandes temas y menos aún estimular la organización y movilización de un Poder Popular Revolucionario. Esto lamentablemente es en lo que ha terminado el GPP.

Desde luego cometeríamos una injusticia sino afirmamos que hay en el GPP una buena cantidad de organizaciones políticas e individualidades que creen profundamente en un espacio para nuclear las fuerzas revolucionarias y progresistas, que se empeñan cada día en trabajar por la construcción. Su honradez y tesón quedan opacados por las apetencias de una burocracia política reformista y oportunista. Por ello afirmamos que la derecha no está en un solo lado.

El esfuerzo unitario desarrollado desde la Alianza Popular Revolucionaria (APR) se encamina a una dinámica distinta a la hasta ahora desarrollada en la relación movimiento popular y estado revolucionario.

Es importante continuar en las acciones unitarias como parte de la táctica de acumular fuerzas, en el afán del apoyo mutuo en el que cada cual aporta para fortalecer los músculos organizativos y políticos. Ellos nos harán falta en un posible escenario de una derecha nuevamente derrotada en las urnas, con alto grado de frustración y desesperación. La derecha arrinconada no se duerme permanece en constante vigilia en espera del momento más propicio para lanzar el zarpazo que la coloque de nuevo en posiciones de privilegio y poder perdido.

El “golpe constitucional” a Fernando Lugo en el Paraguay es el ejemplo más reciente de ello, aun cuando consideramos que dicha fórmula es poco probable que se materialice en Venezuela.

Conocemos la situación actual de las organizaciones revolucionarias y del movimiento popular en cuanto a la fuerza con que se cuenta para direccionar estratégicamente la dinámica de la política nacional hacia la profundización y radicalización del proceso, por ello debemos concentrarnos más en profundizar los esfuerzos unitarios y orgánicos que permitan: superar la fragmentación orgánica, clarificar la estrategia y las tácticas para optimizar los esfuerzos, multiplicar las formas organizativas sólidas en el seno del pueblo, construir formas de dirección colectiva, para no seguir orbitando entorno a figuras personales.

Es absurdo que el movimiento revolucionario y popular esté a la espera siempre de directrices que provienen de la burocracia pública, aún la que dice ser revolucionaria y socialista. Obviamente que los temas logísticos no pueden quedar de lado. Concentrar las fuerzas en lo electoral puede conducirnos al extravío. Lo electoral debe ser una oportunidad para que las fuerzas revolucionarias y populares iniciemos y/o retomemos un desarrollo propio y colectivo de nuestras tareas estratégicas.

El movimiento radical revolucionario debe poner en juego su vocación insurgente. Pensamiento y acción insurgente son necesarios en esta hora para constituirnos en fuerza unitaria que marque la dinámica política direccionada hacia el horizonte estratégico de la emancipación.

Saludos comunistas e insurgentes.

¡Trabajador@s o Explotad@s
No Salvemos al Capitalismo
Destruyámoslo!

Julio 2012

Dirección Política
Insurgencia Comunista
Seccional “Fabricio Ojeda”

Correo Electrónico: [email protected]

Blog: vozinsurgente.wordpress.com

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