Rusia y China vetan una resolución del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas para derrocar al régimen del presidente Bashar Al Assad. Quién es quién en esta puja y cómo juegan las grandes potencias.

EE.UU. no tiene que intervenir en Siria


Pongamos en claro qué está sucediendo y qué no en Siria. Alineados en apoyo al cambio de régimen en Damasco están los principales poderes sunnitas de Oriente Medio, liderados por Arabia Saudita y Turquía. También en apoyo del cambio de régimen, aunque menos públicamente, se encuentra la red internacional conocida como Hermandad Musulmana, un centro sunnita que está asistiendo a muchas -si no la a mayoría- de las fuerzas militarizadas de la oposición siria, especialmente en fortalezas sunnitas como Homs. Y, apoyando a las fuerzas regionales lideradas por los sunnitas, están la OTAN, Estados Unidos y sus aliados, indignados, profundamente indignados porque Rusia y China se atrevieron a vetar una resolución del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, cuidadosamente elaborada, cuyo objetivo era el presidente Bashar Al Assad.

La oposición siria, al menos exteriormente, es oscura en el mejor de los casos. Como escribió recientemente Aisling Byrne en Asia Times: “Lo que estamos viendo en Siria es una campaña deliberada y calculada para derrocar al régimen de Assad y reemplazarlo con un régimen más compatible con los intereses norteamericanos en la región. “Varios comités de expertos neoconservadores del Instituto Norteamericano de la Empresa (AEI, según sus siglas en inglés) y del Instituto de Washington sobre la Política del Cercano Oriente, varios derechistas pro Israel y la mayoría de los candidatos republicanos para presidente están exigiendo una acción más enérgica de parte de la administración Obama y, algunos de ellos, quieren la intervención militar declarada, embargos de armas, asistencia directa para los insurgentes y su grupo paramilitar, y otro tipo de apoyos. “Para Arabia Saudita, los Estados árabes del Golfo Pérsico y Turquía, se trata de construir una coalición sunnita antichiíta contra Irán. Irak, cuyo régimen chiíta depende cada vez más de Irán, se inclina por Assad, que está recibiendo un fuerte apoyo de Irán. (Aunque, últimamente, Irán parece estar tomando precauciones, ya que ha entablado diálogos con la oposición siria en caso de que el régimen de Assad colapse) Entonces, con el fervor por aislar a Irán, Estados Unidos está al borde de entrar en la guerra civil siria.

Eso no es nada bueno.” Los asesinatos en Siria son terribles, pero no cabe duda de que están exagerados. Casi toda la información sobre la violencia en Siria proviene de un puñado de grupos de la oposición siria en el exilio, apoyados por Arabia Saudita, Qatar y varios poderes occidentales. ¿Murieron realmente 200 personas en Homs el último fin de semana, justo en la víspera del debate del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas? La única fuente de esa información incierta, aunque citada por doquier en The New York Times, en agencias de noticias y en muchos medios más son los grupos sospechosos de la oposición siria, que tienen herramientas en abundancia para seguir machacando. Como informa Byrne escépticamente: “Las tres principales fuentes de todos los datos sobre el número de manifestantes muertos y sobre el número de personas que asistieron a las manifestaciones -los pilares de la cuestión- pertenecen a la alianza por el cambio de régimen”.

El Observatorio Sirio para los Derechos Humanos, en particular, recibe financiamiento mediante un fondo de dinero con base en Dubai (y por lo tanto negable) de la Western-Gulf. Mientras aparenta ser una organización insignificante con base en Gran Bretaña, el Observatorio ha sido fundamental en sostener la idea del asesinato masivo de miles de manifestantes pacíficos usando cifras infladas, “hechos” y, a veces, un uso desmedido de la palabra “masacre”; e incluso, recientemente, de la palabra “genocidio”. Byrne señala que la oposición siria está recibiendo un fuerte apoyo y propaganda de Al Jazeera, la red de noticias de Qatar que es una rama de la familia real qatarí. Permítaseme agregar que estoy ciento por ciento de acuerdo con Sergei Lavrov, ministro de Asuntos Exteriores de Rusia: “Algunos, en Occidente, evaluaron el voto sobre Siria en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas de una manera que sonaba indecente, al borde de la histeria. Los que se enojan rara vez tienen la razón.” Lavrov, junto con el jefe de la inteligencia rusa, planea encontrarse con Assad el martes 14 en Damasco para buscar algún tipo de acuerdo. Vitaly Churkin, el embajador ruso ante las Naciones Unidas, dijo sencillamente: “El Consejo de Seguridad no es la única herramienta diplomática del planeta”.

Tanto Rusia como China vetaron una resolución de las Naciones Unidas sobre Siria, lo cual disparó la indignación de Estados Unidos. The Washington Post señala: “Georgy Mirsky, un investigador senior del Instituto de Economía Mundial y de Relaciones Internacionales, informó al diario Nezavisimaya Gazeta que el bloqueo de la resolución de las Naciones Unidas por parte de Rusia es poco probable que disuada a Arabia Saudita. Arabia Saudita, Qatar y Turquía no van a quedarse a un costado: enviarán instructores militares, asesores y armas a Siria sin necesidad de una resolución del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. El movimiento de la Hermandad Musulmana puede llegar al poder en Siria y ocupar el lugar de Assad”. “Todo puede dar como resultado una masacre sangrienta de alauitas y una confrontación entre sunitas y chiítas en Oriente Medio”, sentenció Mirsky. Verdad pura.

Traducción:Ignacio Mackinze

http://www.revistadebate.com.ar//2012/02/13/5045.php


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