Soto Rojas, siempre guerrillero

Se ve que fue decisión de él haber invitado a su designación como presidente de la Asamblea Nacional, a sus más fieles lugartenientes de la guerrilla que dirigió en Comandant6e por las filas de El Bachiller. Se nota también que su discurso muy sui generis, se enmarca dentro de una personalidad macerada por la piedra de la montaña y la calamidad de la selva. Respira humildad el hombre, porque la historia habla. El Comandante Ramírez, como se le conoció en los espinosos caminos de la lucha guerrillera fue, a testimonio de los mejores adalides de la lucha, el mas insigne combatiente que pudo La Sierra venezolana cobijar en su silencio y en su sombra.

En las empinadas filas de El Bachiller compartió con autoridad pero también con respeto con El Ronco Moisés Moleiro, Ortiz Bucarán y el Macho Héctor Pérez Marcano, que aunque alejado hoy, este ultimo de los propósitos revolucionarios, es imposible negar su valerosa actuación de esos días. Siempre comandante, Soto Rojas echaba mano a sus grandes dotes de solidaridad para entenderse con sus comandados y una profunda capacidad para captar combatientes entre el campesinado, era quizás su mejor fortaleza. Sus frecuentes decisiones de elegir humildes campesinos entre sus más cercanos y confiables edecanes es una prueba de ello. Cuentan que entre sus más nobles confidentes estuvieron dos campesinos gemelos que apodaban Los Morochos.

Sin duda que la autoridad y las grandes decisiones de la lucha nunca fueron evadidas por el Comandante Ramírez. Fue por eso que entre quienes desembarcaron en Machurucuto a bordo de una misión internacionalista cubano-venezolana en 1963, estuvo un importante equipo de sus columnas guerrilleras. Relatan inclusive, y esto mide sus grandes conocimientos naturales para gerenciar una lucha en cualquier contexto por duro que sea, que Soto Rojas había desaprobado el alistamiento de Chema Saher en los predios de El Bachiller.

Aducía el comandante que Chema era muy alto, pie plano y exageradamente sentimental. Y esas eran afrentas naturales para un guerrillero. Pero El Chema insistió hasta morir, y al parecer las debilidades que Soto Rojas alegaba en él, fueron determinantes para su captura y asesinato. También la comprensión solidaria con los más débiles eran bondad del Comandante Ramírez. Por eso cuando Machito, que era el nombre clandestino de Daymiro Gómez, el mas joven joven guerrillero de su frente nacido en el la barriada Chinpire de Coro, quedó una noche de tormentas, extraviado en las sombras de El Bachiller, a la llegada del resto de la compañía guerrillera sin Machito, el comandante dio en ipso facto la orden de vuelta a la búsqueda del compañero descaminado en la penumbra de la noche. Pudo entender Soto Rojas que el noviciado en la lucha adversa se paga con compresión para el avance. Esa es la calidad de revolucionario que dirigirá la Asamblea Nacional.

Y si algún orgullo deben disfrutar los socialistas de Falcón es que, al igual que en La Sierra de los mil caminos, Fernando Soto Rojas colmará de honores la dignidad falconiana con una representatividad que es de toda Venezuela.


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