Entrevistando imaginariamente a Marx sobre lo tratado en: El capítulo VIII del Tomo II de “El Capital” (I)

¿Qué características posee la parte del capital constante que tiene que ver con los medios de trabajo?

Veíamos en el libro I, cap.VI [pp. 160 s.] que una parte del capital constante retiene la forma determinada de uso con que entra en el proceso de producción, frente a los productos que contribuye a crear. Efectúa siempre, por tanto, las mismas funciones, durante un período más o menos largo, en procesos de trabajo constantemente repetidos. Tal acontece, por ejemplo, con los edificios en que se trabaja, con la maquinaria, etc., en una palabra, con todo lo que englobamos bajo el nombre de medios de trabajo. Esta parte del capital constante transfiere valor al producto en la misma proporción en que pierde, con su valor de uso, su propio valor de cambio. Esta transferencia de valor de los medios de producción del que hablamos al producto que contribuyen a crear se determina por un cálculo medio: se mide por la duración media de su función desde el momento en que el medio de producción entra en el proceso de ésta hasta el momento en que queda completamente agotado, muerto, teniendo que reponerse o reproducirse mediante un nuevo ejemplar de la misma clase.

Lo que, por tanto, caracteriza a esta parte del capital constante es lo siguiente:

Una parte del capital se desembolsa en forma de capital constante, es decir, de medios de producción, que ahora actúan como factores del proceso de trabajo mientras mantienen la forma independiente de uso con la que entra en él. Los productos terminados, incluyendo también, por tanto, los factores que los forman, siempre y cuando que se transformen en productos, salen del proceso de producción para pasar, como mercancías, de la esfera de producción a la esfera de circulación. En cambio, los medios de trabajo no abandonan nunca la esfera de la producción, una vez que se han incorporado a ella. Su función los vincula a ella de un modo permanente. Una parte del capital desembolsado se fija en esta forma, determinada por la función que el medio de trabajo desempeña en el proceso. Mediante el funcionamiento del medio de trabajo, con su desgaste correspondiente, una parte de su valor pasa al producto y otra permanece adherida al medio de trabajo y, por tanto, al proceso de producción. El valor así adherido va disminuyendo - constantemente hasta que el medio de trabajo queda fuera de uso y su valor se distribuye, por consiguiente, durante un período de tiempo más o menos largo, entre una masa de productos que brotan de una serie de procesos de trabajo constantemente repetidos. Pero, mientras funciona todavía como medio de trabajo, es decir, mientras no es sustituido por un nuevo ejemplar, lleva siempre adherida una parte de capital constante, al paso que otra parte del valor originariamente adherido a él se transfiere al producto y circula, por tanto, como parte integrante del stock de mercancías. Cuanto más dure el medio de trabajo, cuanto más lento sea su desgaste, más tiempo permanece adherido en esta forma útil el valor del capital constante. Pero, cualquiera que sea el grado de su duración, la proporción en que transfiere valor al producto se halla siempre en razón inversa al total de tiempo durante el cual funciona. Si de dos máquinas del mismo valor una se desgasta en cinco años y la otra en diez, la primera transferirá en el mismo tiempo el doble de valor que la segunda.

Esta parte del valor-capital plasmada en medios de trabajo circula lo mismo que cualquier otra. Hemos visto, en términos generales, que todo el valor-capital se halla constantemente en circulación y que, por tanto, en este sentido, todo capital es capital circulante. Pero la circulación de esta parte del capital a que aquí nos referimos presenta un carácter peculiar. En primer lugar, no circula en su forma útil, pues lo que circula es simplemente su valor, y circula, además, gradualmente, fragmentariamente, a medida que se va transfiriendo al producto que circula como mercancías. Durante todo el tiempo que funciona, una parte de su valor permanece fijada en él, con existencia independiente frente a las mercancías que contribuye a producir. Esta característica peculiar da a esta parte del capital constante su forma de capital fijo. Todos los demás elementos materiales integrantes del capital desembolsado en el proceso de producción forman, por oposición a aquél, el capital circulante.


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Nicolás Urdaneta Núñez


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