Referendum en el estado Sucre

Este ha sido uno de los temas del que más se ha hablado en los meses posteriores a los resultados obtenidos, en las elecciones a la Asamblea Nacional, celebradas el pasado 26 de septiembre. Fueron muchos los globos que se desinflaron y los liderazgos efímeros que quedaron en evidencia en todo el país, en el sector revolucionario.

Además quedaron demostradas, profundas diferencias existentes en algunos sectores del Chavismo. Diferencias, que muchas veces trascienden los objetivos estratégicos del Partido Socialista Unido de Venezuela.  

Estas disputas planteadas desde hace varios años y algunos errores cometidos en la conducción del gobierno en el estado, han despertado llamados a referéndum, condimentado de forma especial, por los resultados de las parlamentarias en el estado.

El Presidente, envió vicepresidentes del partido, a las regiones, con la idea de encausar a los militantes. Supongo que el trabajo de éstos, consistía en garantizar la unidad de la militancia y la definición de objetivos únicos. Pero en el estado ocurrió todo lo contrario. Con la estructura del partido, se hizo lo que se quiso. Después de un proceso electoral que nombró a un grupo de militantes en la dirección, se procedió a incorporar y a desincorporar, sin ningún tipo de meditación. Entrando a la estructura del partido, personajes cuestionados por la militancia. Y desincorporándose a otros considerados desalineados. 

Todo aquel que hiciese señalamientos, sobre los reclamos que hace el pueblo, ya es enemigo y hay que buscar la forma de desaparecerlo del escenario político. Se da el caso que hasta los familiares del militante, es sacado de su trabajo en represalia por los comentarios emitidos. Las mismas practicas del ramonsismo en ejecución. También se da el caso de Directores Nacionales, que no se prestan a favorecer a las tendencias hegemónicas, los mismos son chantajeados y se les busca desalojar de la responsabilidad que detentan con éxitos, mediante deformación y mentiras. Es el caso de Rubén Aparicio, en Ambiente, Jean Ramos, en Fondas, Alexander Falfán, en Comunas, Carlos Martínez en Inces, entre otros. Camaradas militantes, comprometidos hasta los huesos con el partido y con el pueblo, éticos hasta en lo mas mínimo, auditables en cada uno de sus pasos. Y su profesionalismo y técnica en el desarrollo del trabajo, es reconocido por el pueblo. Pero simplemente por no estar ubicados en la “única corriente que debe existir”, se les cuestiona públicamente y se les busca apartar con falsedades. Lo mismo ocurre con jóvenes comunitarios y lideres municipales, como Héctor Frontado. Hay individuos a lo interno, que se oponen a que mentes jóvenes, deslastradas del Capitalismos y de los vicios, jueguen el papel que le corresponde jugar, en nuestro Proceso Revolucionario.

La lección dada por el pueblo, en las últimas elecciones, en el estado sucre, y las molestias que sienten algunos camaradas por como se les ha tratado, ha despertado los llamados a referéndum. Hay muchísima gente dispuesta a asumir un intento de revocatoria, porque en realidad el gobierno se presenta deficiente en muchos espacios. Pero, ¿solucionará esta jornada la problemática que vive el partido en la región? ¿Saldremos fortalecidos, luego de esta contienda? En lo particular pienso que una batalla de este tipo, nos destrozaría. El perdedor por su puesto que seria el gobernador, pero el gran ganador, seria la oposición. Al final perdería la revolución.

¿Por qué razón, la oposición no asume este llamado a referéndum? En primer lugar, porque sabe que son más de xxx votos los que hay que sacar, para poder revocar y además porque le conviene la lucha fraticida que se ha abierto a lo interno. Mientras mayores sean las heridas, más tiempo llevará su cicatrización. Simplemente les conviene ser quienes den la estocada final y llevarse el premio, cuando quedemos extremadamente fracturados y desmoralizados.

Desde mi humilde punto de vista, la solución no pasa por un plesbicito. Se hace necesario la participación determinante y responsable de la Dirección del Partido, en la recomposición de las relaciones de las distintas tendencias. Que se creen espacios de encuentro con respeto y humildad, entre todos los militantes y no esa gallera que termina zanjando más las heridas. Desarrollar una metodología para el encuentro, que permita avances significativos. Sancionar a los que desvíen el proceso. Ya basta que los errores, la ignorancia y la prepotencia continúen empoderando a los sectores adversos al proceso. La línea de nuestra revolución está clara, simplemente corresponde medir quiénes la han asumido y quiénes no. Muchas de esas diferencias internas obedecen a elementos ideológicos y conceptuales. Urge definir y enrumbar.

(*) Lcdo.

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