El triunfo del sujeto historico de la revolución Bolivariana

Oculto bajo la maraña de interpretaciones estadísticas, sociológicas, etc, tejidas sobre el 26S, navega un proceso social estratégico que dinamiza el Presidente Chávez: la transformación del sujeto social revolucionario que se denomina chavismo, en un sujeto histórico para la transformación revolucionaria de la sociedad venezolana. Dicho proceso no es fácil, ya que para su triunfo definitivo es necesario promover cambios cualitativos que consoliden la existencia de una conciencia política, de un imaginario o cultura revolucionaria que le de consistencia a esa masa de más de cinco  millones de venezolanos que optan por el socialismo, como alternativa al régimen de injusticia social que representa la forma de capitalismo neocolonial practicada por la burguesía venezolana. Para lograr aquel objetivo es preciso no solamente formar los cuadros de la revolución y del partido PSUV sin también –tarea muy importante- los cuadros revolucionarios que constituyen el poder popular. Es muy importante la formación de cuadros, de hombres y mujeres preparados para facilitar los diversos procesos de transformación que deben partir, ser propuestos a partir de las bases que conforman el poder popular: el poder popular tiene que ser –en nuestra opinión- una red transversal de relaciones sociales de producción que conecte en un todo orgánico a los consejos comunales, las misiones sociales, las empresas de producción social, las cadenas de distribución de bienes de primera necesidad, los servicios públicos, las milicias y la Fuerza Armada Bolivariana, etc. De esta manera, el sujeto histórico de la revolución bolivariana podría, progresivamente, dar paso a un estado de nuevo tipo, un estado comunitario que se constituiría efectivamente en la herramienta para construir el humanismo socialista bolivariano del siglo XXI, una sociedad cuya meta es la realización plena de los hombres y las mujeres. Una vez que los hombres y las mujeres hayan conquistado el poder popular, derrotando al capitalismo burgués y al burocratismo seudo-revolucionario, serán libres para construir democráticamente su futuro socialista. Esto que podría parecer utópico o romántico es una realidad que ya se insinúa de muchas maneras no solo en Venezuela, Cuba, Ecuador y Bolivia sino también en Brasil, en Argentina e incluso en países donde imperan las dictaduras neoliberales como Chile, Perú y Colombia. No podríamos en esta breve nota, extendernos al análisis de las profundas corrientes de rebelión social que sacuden las sociedades europeas, aplastadas bajo la dictadura financiera neoliberal del Fondo Monetario y el Banco Mundial.

Opuesto al proceso de construcción del sujeto histórico de la revolución bolivariana, tenemos el proyecto contrarevolucionario de construir una sociedad de individuos soberanos cuya meta no es cambiar sino conservar el viejo orden social capitalista burgués La llamada MUD, en inglés el Pantano, agrupa o trata de agrupar individuos que defienden sus privilegios, viejos o nuevos, utilizando el partido mediático (Globovisión, Televen, El Nazional, el Universal, Ultimas Noticias, las radios, etc) como vehículo para vocear sus eslogans y las consignas que mueven a la masa de individuos cuyas mentes ya han sido convenientes disociadas, alienadas y alterada para que no puedan percibir,  entender o analizar la realidad social que les circunda y que solo responden a los estímulos pavlovianos inducidos mediáticamente:  fuera Chávez, Muera Chávez.

Una vez asentadas en la Asamblea Nacional las augustas posaderas de los diputad@s de la contrarevolución, est@s tendrán que responder a los intereses de quienes financiaron la campaña de El Pantano: la CIA, la NED, la USIS y el Departamento  de Estado del gobierno de los Estados Unidos, las fundaciones y NGO europeas, los “empresarios” venezolanos agrupados en Fedecámaras y sus compinches internacionales “empresarios” de Colombia, México, Panamá, España, Perú, Chile, Alemania, etc., intereses que no son generalmente compatibles con la masa de individuos que los eligió y muchos menos con los interéses nacionales de Venezuela. Ya volveremos a oír a los pobres explotados exclamar el eslogan masoquista de: con mis empresarios no se metan, ellos me explotan porque me  aman...

Para desconstruir esa masa de individuos alienados y mistificados por la ofensiva ideológica mediática es necesario desmistificarlos construyendo un imaginario cultural revolucionario. Como nos enseña la realidad venezolana, no basta con dar a los ciudadanos una mejoría en sus condiciones materiales de vida, meta que ha logrado y sigue consolidando con gran esfuerzo la Revolución Bolivariana bajo la guía de nuestro líder Hugo Chávez Frías. Esta aparente contradicción nos enseña o debería enseñarnos que es necesario que, al mismo tiempo que se mejoran las condiciones materiales de vida,  diseñar y poner en práctica políticas culturales que apunten hacia la desalienación de esa masa de individuos a los fines de ganarlos para el sujeto histórico de la Revolución Bolivariana. Ya durante más de veinte años hemos expuesto, analizado y detallado en numerosos libros y artículos escritos en coautoría con Iraida Vargas-Arenas, las teorías y las prácticas para llevar a cabo –en nuestra opinión- el diseño y funcionamiento de esa política cultural. Lamentablemente no hemos logrado ser oídos -por ahora- pero seguimos insistiendo y apostando por el triunfo del sujeto histórico de la Revolución venezolana, que es motor que anima nuestras luchas y nuestras vidas.

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Mario Sanoja Obediente


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