Pueblo Legislador

Este fue un lema de los socialistas hacia el 26S. En la Asamblea Nacional, sin embargo, sólo los diputados electos legislarán.

En la tradición democrático-representativa, los diputados representan al pueblo. En la democracia directa que aspiramos, el pueblo se representa a sí mismo. No delega su voluntad. El reto de los socialistas es someterse al control popular.

Hasta ahora los espacios electorales sustituyen los espacios de la lucha social. Así mismo, los debates y rituales parlamentarios están programados para poner distancia con la lucha de clases. No basta con el llamado parlamentarismo de calle, donde el sujeto es el parlamento.

Para que el pueblo sea legislador debe ser creador de otras relaciones sociales como base del socialismo de los consejos, los que harán leyes que favorezcan la extinción del Estado capitalista y el surgimiento de instituciones donde se gobierne obedeciendo.

Unas nuevas relaciones sociales donde el pueblo sea productor de instituciones, de organización social, de sueños, de bienes y servicios orientados hacia el fortalecimiento de los mercados no capitalistas, fundados en relaciones comunales. El pueblo productor resolverá el problema de la escasez, de la inflación, de la especulación mediante redes sociales que darán origen a nuevos patrones de producción, distribución y consumo.

Nuevas fuentes de energía deben ser controladas por el pueblo. En Bangladesh, se han instalado 110.000 sistemas de energía solar administrados por mujeres, en las casas de los pobres. En Venezuela este podría ser un camino para el empoderamiento de la gente a partir del control de sistemas de producción comunal de energía. En lugar de millones invertidos por unas pocas corporaciones, podríamos tener a millones de personas administrando energía.

Energías alternativas son poder alternativo. Esta puede ser una buena noticia para los pueblos, dependiendo de que sepamos utilizarlas combinando geopolítica con sostenibilidad ambiental.

Le toca a la revolución venezolana, superando experiencias del siglo XX, resolver el gran reto de la producción fundada en la organización del pueblo.

Trato de reflexionar con los parlamentarios socialistas. En especial con mis hermanos de siempre: Fernando Soto, Ricaurte Leonett, Guido Ochoa y Diógenes Andrade.


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