(Atención al pueblo bolivariano y chavista)

Carta a Eduardo Samán

Estimado Camarada

No tengo la intención con este nota que me permito enviarle, solidarizarme tardíamente con usted. Creo que lo hice en dos oportunidades y en consecuencia, estas líneas no tienen esa finalidad. En esta ocasión, simple y llanamente deseo comunicarle mi duda en relación con ese par de notas que publiqué en Aporrea cuando usted cayó en desgracia ante el alto gobierno. En esa oportunidad estaba totalmente seguro que la solidaridad con su trabajo y el esfuerzo que había realizado era lo mínimo que podía hacerse porque la destitución era irreversible.

¿Qué situaciones justifican  esta duda?

Efectivamente, es una pregunta muy pertinente. Entiendo que  ya ha pasado mucho tiempo desde su destitución o renuncia forzada (ya ni me acuerdo que pasó) y no parece tener mucho sentido ahora plantearse una duda (casi existencial) sobre un tema irrelevante, justo en el momento cuando el proyecto bolivariano comienza a sentirse amenazado. A pesar del tiempo, la duda creo que tiene sentido y  debe conocerla completamente.

 Así como usted sintió la solidaridad del pueblo bolivariano y chavista con su destitución, en honor a la verdad, usted no fue capaz de sentir la profundidad de esa inconformidad  y  no supo además, corresponder con ese sentimiento que le mostraba un pueblo, que A veces lo observamos comportándose como sujeto histórico y frecuentemente, suele vérsele quieto, pasivo y resignado cuando debería ser muy activo en el reclamo de una gestión que responda a lo que está escrito en el Proyecto Nacional Simón Bolívar. La contraloría social se esfumo y las 3-R también. Muy pocas veces vemos a ese pueblo sacando y mostrando fuerza porque regularmente, solemos verlo metido de pies y cabeza “gozándose” una forma de clientelismo que lo hace dispersarse. Así estaban las cosas ante de su destitución y así van ahora. Ese pueblo lo “movilizan” en autobús para marchas y eventos, pero aún no tiene PODER y espera casi pasivamente por el milagro de un gobierno eficaz y eficiente. Me cuesta decirlo, porque no es fácil: hay un pueblo de utilería para eventos

Estimado camarada Samán, no creo que la derrota o victoria pírrica del 26-S (según se entienda y analice), no lo asuma como uno de los  culpables  o responsables de los resultados del evento electoral y de la amenaza que ahora se cierne sobre el proyecto bolivariano. Aunque se encuentra de bajo perfil y no tiene (aparentemente) las manos metidas en esto, no se escapa de una R al cuadrado. Para evitar malas interpretaciones, creo entender que esa amenaza no viene precisamente por el empuje social del proyecto de la oposición, más que una amenaza de ese tipo y con ese origen; la situación crítica  proviene justamente por las actuaciones  y omisiones del gobierno revolucionario. En su caso particular, creo ahora que  su silencio, su supuesta lealtad y falta de solidaridad con el pueblo bolivariano y su proyecto, explica o sirve para explicarnos la derrota o victoria pírrica del 26-S.

Decía que ahora me abrigaba una duda sobre esa solidaridad que le manifesté a través de una nota escrita en Aporrea, porque no sé si usted fue muy efectista en su gestión y se dedico únicamente a ponerle fin a la especulación y acaparamiento, dejando el problema de la seguridad alimentaria en los puertos, en manos de PDVAL y de una parte de nuestra nueva y poderosa burguesía socialista, que también tiene que ver con la derrota o victoria pírrica según se vea y entienda. Por  ahí  nos dimos un autogol, que fue aprovechado muy bien por los dueños de los medios de producción ideológica, que son dueño además de los partidos políticos de la oposición.

Pero no es mi intención ponerlo o calificarlo de efectista en esta pequeña nota que me permito escribirle. Voy a un asunto de mayor sentido y significación. Creo haber leído una “explicación” que ofreció para justificar su destitución, en la cual  planteaba que no diría muchas cosas y se mantenía leal al comandante y al proceso. Justo cuando siento los perros cerca por nuestras acciones y omisiones, me viene el entendimiento y me digo: Claro, el poeta Eduardo Samán es de alguna manera responsable con la derrota por no haber podido corresponder realmente con ese sentimiento de solidaridad que le mostro el pueblo bolivariano.

Camarada Samán, este pueblo bolivariano y chavista nunca supo las razones de su destitución, pero su silencio para ser leal al proceso y al comandante, fue muy en el fondo un acto desleal con el pueblo y con el proceso. Echándole mano a la imaginación, puede llegarse a suponer que su salida del cargo, un tanto misteriosa y confusa, se explica por las intrigas internas y luchas de grupos. No haber planteado en su momento las razones de su despido, pudo advertirnos de lo que ya sabíamos, pero necesitábamos tener mayor nivel de consciencia. Nos falló y utilizó para fallarnos esa excusa de la lealtad y con ese “argumento” le abrió campo a las intrigas, a los fraccionalismos, a la prevalencia de los pequeños grupos por sobre los intereses  del proyecto. Sin proponérselo o por ingenuidad nos falló y  por ahí también tomó mayor fuerza el burocratismo, el clientelismo y otros ismos mas, que evidentemente están colocándole serias limitaciones y amenazas al proyecto. El silencio leal de usted fue prácticamente un acto de alcahuetería contra la no aplicación de las 3 erres, que ahora vienen al cuadrado según lo indicado por el comandante recientemente.

Haberse callado y no haber dicho las razones de su despido nos privó de una gestión efectista, que no es mucha cosa pero en algo ayudaba. Puedo ahora asegurar que detrás de su destitución estaban las intrigas, las luchas internas, las  zancadillas y en esas condiciones es muy difícil avanzar porque la distancia entre el discurso y la realidad se hace más larga e inexplicable. Haberse callado es una responsabilidad suya que pudo hacernos daño, pero también nuestra conformidad con su silencio leal y nuestro propio silencio, ante las malas prácticas administrativas se conectan y juntos hemos generado una bola de nieve de grandes dimensiones. La física nos advierte del peligro.

Creo que no me guardo o me queda más nada.

[email protected]

Esta nota ha sido leída aproximadamente 4011 veces.

Comparte en las redes sociales