"Esto
lo sabemos: la tierra no pertenece a los seres humanos, sino que estos
pertenecen a la tierra. Ellos no han tejido la red de la vida: son
sólo una hebra de ella. Todo lo que hagan a la red se lo harán a sí
mismo. Lo que ocurra a la tierra ocurrirá
a los hijos de la tierra. Lo sabemos. Todas las cosas están relacionadas
como la sangre que une a una familia".
Cuando
llegué a la ciudad de Mérida a final de los ochenta, se podía observar
cómo las nieves perpetuas de los picos Bolívar, Humboldt y La Concha,
engalanaban la Sierra Nevada. Este último desapareció por completo,
en un periodo no mayor a seis años; lo cual demuestra el grave deterioro
que sufre el ambiente por el “Calentamiento Global”, fenómeno este,
del cual viene alertando la comunidad científica desde hace décadas,
pero del cual solo pocos y reducidos movimientos ecologistas del mundo
prestan su atención.
La
destrucción de la capa de ozono, fenómenos como: El Niño, La Niña
(grandes sequías e inundaciones en el planeta) ponen de relieve, un
mundo cada vez más descontrolado por el inmenso afán desarrollista,
llámese “capitalista” o “socialista”, sin tomar medidas ecológicas
que nos permitan vivir en armonía con nuestra madre tierra.
Mérida,
para quienes tenemos la fortuna de vivir en ella, y disfrutamos lo
espectacular
de sus paisajes, clima y exuberante naturaleza; hemos observado, como
paulatinamente el crecimiento demográfico y la limitaciones de espacio
que posee la meseta donde se inserta la ciudad, han contribuido a la
desaparición de áreas verdes y la desglaciación, cada vez mayor de
nuestro Pico Bolívar; por el aumento de la contaminación, como
consecuencia
del desmesurado crecimiento vehicular de los últimos cinco años.
A
los merideños, se nos vendió el “innovador” sistema de transporte
TROLEBUS, que funcionaria con una fuente energética limpia: la
electricidad;
para contrarrestar los efectos nocivos y contaminantes del CO2,
producido
por los vehículos. Desde mi punto de vista, dicha solución además
de no solventar el problema vehicular, el mismo se ve obligado a
utilizar
como segunda fuente de movilidad, la energía del GASOIL. ¿Donde queda
entonces, lo de “no contaminante”?
Recientemente,
como una solución “revolucionaria y socialista” se inauguró la
termoeléctrica “Yuban Ortega”, en el municipio Campo Elías y
próximamente
se inaugurará la “José Jorghino Carrillo” en el municipio Libertador,
donde funcionaría el parque público “Giandomenico Puliti”. La
improvisación a falta de planificación, le robó a este espacio de
recreación, su principal atractivo: el área de esparcimiento. Toda
esta imprevisión viene dada, porque el desabastecimiento eléctrico
que vive el país, se le atribuye exclusivamente al fenómeno de “El
Niño”, según las fuentes oficiales; pero, el gobierno nunca asumirá
su parte del problema: su ineficacia en la previsión e inversión a
tiempo, para haber minimizado el impacto de una situación previamente
anunciada. ¡Claro!, más fácil es, culpar a la naturaleza de nuestros
errores. Pero, mas temprano que tarde, ella se defenderá contra las
heridas que le hemos infligido. No es casual entonces, ver tan repetidos
fenómenos como: terremotos, tsunamis, inundaciones y sequías prolongadas
en todo el planeta.
Me
pregunto entonces lo siguiente: Si la intensión del trolebús era
minimizar
el impacto ecológico en la desaparición de nuestros glaciares de la
sierra merideña, ¿Por qué se instalaron estas plantas eléctricas,
generadoras de: RUIDO, CALOR y CO2?
Estoy
seguro que algunos de los que leerán estas líneas dirán que soy un
profeta del desastre, y que ante la realidad que estamos viviendo, esa
era la solución más viable para solventar la crisis eléctrica. Entonces
les pregunto: ¿Quién piensa en el daño que le estamos haciendo a
nuestro ecosistema? ¿Evaluaron el impacto ambiental que esta “solución”
vendría a representar? ¿Por cuánto tiempo estarán funcionando estas
plantas eléctricas? ¿Cuál será la solución alternativa y ecológica
que se dará como respuesta a la crisis eléctrica? entre otra muchas
interrogantes.
Yo
solo creo, que esta crisis que debería llamarnos a la reflexión, y
a fomentar soluciones originales que ayuden a salvar al planeta y por
ende a la humanidad; tal y como lo hizo en su tiempo, el ingenioso:
Luis Zambrano, quien expresó lo siguiente: “Yo trabajé
con la electricidad. Yo alumbré muchos pueblos, me relacionaba con
arreglar los generadores, no solo hacer las turbinas para el movimiento
de fuerza. Sino el generador, la instalación. Alumbré
algunos pueblos mucho antes de que llegara CADAFE. Eso fue como en 1925.
Puse la luz aquí, no había luz en ninguna parte. (…) En los años
50 alumbre Canaguá, que hoy es Distrito, alumbré
a Mucuchíes. Alumbré a San José de Acequias, alumbré Río Negro
y alumbré a San Antonio de Estanques, en estos días le volví a arreglar
la turbina, la dejaron dañar mucho porque no le pusieron grasa. La
tuve que reconstruir, se dañó por descuido. Pero ya tienen luz para
25 años más”.(1)
Bien lo decía Simón Rodríguez: “inventamos o erramos”.
Tenemos
una universidad con gran talento dentro ella, y estoy seguro que se
encontraran alternativas tecnológicas que impulsen un desarrollo
energético
con características ecológicas. Es el caso del tren electromagnético,
(TELMAG) surgido de sus entrañas; idea que fue desestimada y desechada,
para construirnos el TROLEBUS, (que al parecer, nunca terminará por
concluirse). Y no alternativas, que son producto del mas vulgar negocio
capitalista, del que tanto se critica, desde esta “revolución
socialista”
con la adquisición de tecnología foránea, que enriquece a otros países,
con la compra de generadores de energía contaminante.
El
futuro no luce nada esperanzador, si tomamos en cuenta que a partir
del año 2010, el petrolero alcanzará su pico máximo de producción
y empezará su declive mundial.(2) Ello, nos ha de
llevar a la
búsqueda de fuentes alternas de energía mas compatibles con el ambiente;
aunque las energías alternativas como las eólicas y solares aun son
de costosa manufacturación y dependientes de algunos subderivados del
petróleo, debemos impulsarlas y desarrollarlas con investigación
permanente,
hasta hallar una solución que nos haga merecedores del planeta en el
que vivimos.
(1) Eduardo Planchart Licea. LUIS ZAMBRANO: TEGNOLOGO POPULAR. Caracas 2007. Graficas Lauki. Pg. 71
(2) www.crisisenergetica.org. AEREN. (Asociación para el estudio de los recursos energéticos)