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El año 2008 nos ha dejado, en el primer semestre, un escenario nada halagador. Podría decir que ya es demasiado. Primero llegó una burbuja letal, en el marco de una crisis inmobiliaria en los Estados Unidos, calificada por algunos economistas como la mayor de las debacles que ha tenido ese país. A tal punto que algunos han señalado que es comparable a la del año 1929 con el crack de la bolsa de Nueva York. Este es un primer escenario.
Lo cierto es que la llamada burbuja inmobiliaria es tan letal como la cicuta. En Estados Unidos, el mayor consumidor de energía del planeta, hay evidentes problemas para cancelar créditos inmobiliarios. Pero en los últimos días, este lío de dantescas dimensiones, se ha echado a un lado. Eso es lo que ocurre en países donde los medios son dirigidos por actores gubernamentales. O en el cual las relaciones entre medios y Gobierno son tan estrechas.
Lo cierto es que Estados Unidos ya ha comenzado a mostrar las costuras. No puede tapar el sol con un dedo. Pues gran parte de su presupuesto lo ha destinado a la guerra contra Irak (más de cinco años en guerra). El precio del barril de petróleo está a niveles exorbitantes. Rusia, específicamente Alexey Miller, director general del monopolio estatal ruso Gazprom, ha pronosticado un barril de petróleo en 250 dólares al inaugurar año 2009.
La gran causa: la ola especulativa que se ha desatado en el mundo petrolero y la gran expectativa creada por las declaraciones según las cuales un ataque a Irán es inevitable. Desde luego, también obedece a la pérdida de valor del dólar. Y, en menor grado, al aumento de la demanda. No hay otras razones. Este comportamiento en los precios del crudo no obedece a desabastecimiento alguno. Ni al cierre en los pozos petroleros. ¿Una burbuja petrolera? Corresponde a los “expertos” fijar posición.
Ahora bien, en la reunión sostenida entre los países productores y consumidores de petróleo (los grandes opuestos en el contexto mundial) Arabia Saudita dijo que incrementaría su producción en 700 mil barriles. Es decir, de 9 millones de barriles, este país producirá 9 millones 700 mil barriles diarios con el propósito de contribuir en evitar que siga en aumento el precio del estiércol del diablo (Hoy más que nunca deben concebirlo así los países consumidores).
Sobre el tema de la burbuja, en una oportunidad, el Centro Internacional Miranda realizó un ciclo de foros con economistas internacionales para que explicaran el tema de la burbuja inmobiliaria en EEUU. Un grupo de economistas (cuya orientación es de izquierda) dijo que en el caso de esa burbuja la raíz “productiva” no se había tocado, que se trataba de una crisis del capitalismo y, por lo tanto, estábamos ante una grandiosa ocasión para discutir cómo este modelo económico y social produjo este escenario. Los argumentos de quienes lideraban estas posiciones fueron los siguientes:
1. Existe una sobreproducción en EEUU
2. Hay una sobreacumulación del capital
3. Se ha creado un capital ficticio
4. Los salarios de los trabajadores permanecen bajos (contribuyendo así a la sobreproducción y en consecuencia sobreacumulación de capital)
Estos economistas arribaron a la nada desdeñable conclusión según la cual “esta crisis puede ser importante para golpear al Neoliberalismo y al capitalismo como ideología”
Lo cierto es que los precios de las viviendas en Estados Unidos llegaron a incrementar muchísimo. Tanto que pululan cartelitos con la frase “se vende esta casa”. Pero no son muchos los que acuden al mercado a comprar. ¡Simplemente no hay forma¡ En este caso, la conclusión que parece inevitable es que es necesario rescatar la política keynesiana para posibilitar una fuerte intervención del Estado que impida socavar las bases de la economía estadounidense y las ¿irreversibles consecuencias para su pueblo?
Finalmente, debo señalar que lo que se parece cada vez más a una burbuja petrolera tiene en ascuas a los países consumidores, desarrollados, del primer mundo o industrializados y especialmente a los Estados Unidos. Es sabido que su principal proveedor es Venezuela, país gobernado por un hombre de ideología de izquierda, quien ha defendido la soberanía petrolera y la dignidad de los seres humanos al ordenar frenar el suministro de crudo a los países de Europa que insistan en aplicar la Ley Directiva de Retorno.
(*) Periodista. Trabajadora Social
Prof. Universidad Bolivariana de Venezuela
marbemavarez@yahoo.es
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