Porque PDVSA ha desmejorado desde 2008

La creciente penetración y destrucción de la unidad en la OPEP, el desbalance agravado entre la oferta y la demanda y la ulterior caída del valor del barril no es un hecho reciente. Esta acción ha sido concebida desde la década misma de los 90, iniciando precisamente con la invasión de Irak entre 1990-1991, continuando con el desarrollo del crudo en esquisto (“shale oil”) en 2008-2009, la intervención militar en Libia en 2010-2011, el gradual asentamiento militar de occidente en MENA y el subsiguiente control en conjunto de la región y gobiernos con las mayores reservas energéticas del orbe, hoy estimadas en 761.7 MMMBls. Estas reservas no incluyen aquellas aun por descubrir, las cuales para los casos de Libia e Irak se estiman que rebosen el 150% del valor actual. El volumen de reservas probadas para estos países en su conjunto constituye el 51.02% de las reservas mundiales calculadas en 1.493 MMMBls.

Luego de la contracción ocurrida en 2008, los países del golfo pérsico triplicaron su nivel de actividad, mientras que PDVSA básicamente reasigno sus taladros operativos, descuidando sus áreas tradicionales, esas que producen los crudos de mayor valorización; los condensado/liviano/mediano (C/L/M). Precisamente desde 2009 se inicia de manera masiva la perforación de pozos en la Faja del Orinoco, donde PDVSA solo ejecuto un reacomodo de sus taladros, acompañado de un tímido aumento en la actividad del orden del 30%, mientras sus colegas de la OPEP lo hacían al 300%, con mucho menos reservas en su haber. Su objetivo basado en esa visión estratégica que escasea hoy día en PDVSA, era preservar a toda costa sus mercados y acumular fondos de previsión financiera para sus naciones.

PDVSA no solo no aumentó su nivel de actividad operacional, sino que desmejoró sus indicadores de eficiencia. Las operaciones de perforación y reacondicionamiento de pozos han experimentado desde 2007-2008 una inusitada disminución en el porcentaje de éxito operacional. Los días requeridos para perforar y reparar pozos y los costos por pozo se han elevado sustancialmente, mientras que los barriles por día generados por pozo han disminuido drásticamente, haciendo el barril producido cada vez más costoso. En PDVSA Anaco por ejemplo, el porcentaje de éxito ha pasado de más de 90% en 2008, a menos de 30% actualmente, incidiendo negativamente en el costo final de producción por barril.

El portafolio de negocios y la base de recursos de PDVSA gravitan en torno al discurso, es anacrónico, no competitivo y no alineado con la realidad económica mundial. Cerca del 60% de la producción total de líquidos de PDVSA proviene de la FPO, impactando adversamente el costo de producción total de nuestra industria, al llevarlo a casi 5 veces su valor respecto a 2007, cuando producir un barril le costaba a PDVSA US$4.93.

Los ideólogos de este proyecto descuidaron las áreas tradicionales, para verse luego obligados a importar el crudo liviano y mediano que dejaron perder de las áreas tradicionales y cuya producción hoy día han sido incapaces de rescatar. Producir un barril en PDVSA en promedio ronda hoy día 23-25$. Producir un barril en la FPO sobrepasa los 30$.

El costo de producir un barril depende de una serie de variables que incluyen tamaño, complejidad, madurez y “accesibilidad” de los activos, aparte de imponderables como riesgo y ambiente geopolítico. A excepción de la madurez de los activos, estas variables son “benignas” para PDVSA en comparación con Kuwait, Irak, Arabia Saudita y Emiratos árabes. Estos países, aun teniendo mayor nivel de riesgo, yacimientos de mayor grado de complejidad, mayor costo de servicios de pozos (contratistas), mayor componente tecnológico en sus operaciones y activos y elevados salarios y beneficios, su costo de producción se ubica hoy día entre ½ y 1/3 el costo de producción de PDVSA (excluye FPO).

Aunque PDVSA todavía dispone de reservas frescas aun por desarrollar, admitamos que el impacto de un menor rendimiento por pozo (madurez) afecta adversamente sus costos de producción, opacando las otras variables. Sin embargo, no es menos cierto que, el bajo nivel de eficiencia y éxito en las operaciones, el peso de los excesivos costos de la FPO, la desidia en los proyectos de producción mejorada y la desaceleración de los activos tradicionales evidente desde 2007-2008, han recalentado los costos finales de producción.

Ello se aprecia al hacer la relación de costos entre 2007 y 2015. Mientras PDVSA quintuplica sus costos, los demás países han escasamente duplicado los mismos, a pesar de la mayor carga financiera en sus operaciones, implicando que esta PDVSA esta siendo a pasos agigantados, menos competitiva.

PDVSA ha descontinuado un sinnúmero de proyectos de recobro mejorado y dejado perder producción en activos de crudos C/L/M de mayor valorización, ha aumentado exponencialmente su nivel de siniestralidad y disminuido drásticamente la eficiencia en sus operaciones. Es una empresa de alto riesgo, ineficiente, desorganizada y rezagada tecnológicamente. Por cada dólar adicional que se añade a los costos de producción, PDVSA le arrebata al país cerca de US$.950.000.000 anuales, considerando el valor promedio del barril 2015. Una disminución en los costos de producción por el orden del 25% al 30% del valor actual, significa ingresos adicionales a la nación por el orden de 6 a 7 millardo de dólares. Una cifra equivalente al 50% de la ganancia neta de PDVSA de los últimos dos años.

Pero la debacle operativa de PDVSA no comienza con la caída de los precios del barril, sino mucho antes; precisamente a partir de 2008. Nada tiene que ver con la infundada diatriba de la vieja versus la nueva PDVSA. No es que hagan falta o no los 19.000+ empleados que abandonaron sus puestos de trabajo en 2002. La industria se levanto galopante luego del paro petrolero a niveles de producción similares al pico de producción de 1998 en el caso de PDVSA Petróleo, a pesar del explicito sabotaje de nuestras instalaciones y activos. En el caso de PDVSA Gas el éxito de la nueva gestión a partir de 2002 fue aun mas palpable, ya que en 2007 batió por dos veces el record nacional al lograr alcanzar mas de 1.7000 millones de pie cúbicos por día de producción. Lastimosamente a partir de 2008, esta producción ha venido menguando para llegar a la increíble cifra de 755 MMPC a inicios de Enero 2016.

A partir de 2008, PDVSA comienza a acusar castigo. Dedica menos esfuerzo y recursos al desarrollo y producción de reservas tradicionales de crudo C/L/M; las más valiosas y de las cuales posee unos 22.400 millones de barriles (MMMBls) aun sin desarrollar, abandona a la deriva a PDVSA Gas y pierde el norte del negocio. PDVSA desde entonces ha dejado perder 486.000 B/D de producción de crudos C/L/M, habiéndose dedicado a inversiones cada vez menos productivas, con menor componente tecnológica y de experticia, más ineficientes y más signadas por el velo de la corrupción. No se trata de dejar a un lado la FPO, sino más bien de no descuidar los activos tradicionales.

El rendimiento en términos de barriles por día generados (B/D) por dólar invertido en “activos” se ha desplomando consistentemente pasando de 50.9 (B/D)/MMUS$ en 2004, a 11.8 (B/D)/MMUS$ al cierre de 2015(1). Las inversiones que PDVSA ha venido haciendo desde 2007-2008 han sido funestas en términos de retorno de capital y productividad, ya que aparte de haber gravitado alrededor de áreas no medulares, las pocas que si lo han hecho, no han generado crecimiento.

PDVSA ha desatinado en las estrategias de distribución de esfuerzo y nivel de actividad, al no haber sido capaz de visualizar hacia delante, las amenazas y oportunidades de los mercados energéticos. El conjunto de reservas probadas de MENA que constituyen ese 51.02% del total mundial, esta siendo producido a razón de 1.58% anual, mientras que Venezuela lo hace a 0.29% en el mejor de los casos. Aparte de poseer crudos de menor calidad relativa, PDVSA desarrolla sus reservas a 1/5 de la celeridad y eficacia que los países de África y Medio Oriente, colocándose en posición de clara vulnerabilidad frente a estos países.

La desaceleración del crecimiento en economías claves del globo en America, Europa y Asia, la vertiginosa fortaleza del dólar, el estancamiento de la demanda y el aumento de la oferta seguirá golpeando el barril mas allá de 2016. La lucha descarnada por la supervivencia de los mas aptos esta en plena vigencia dentro y fuera de la OPEP. En este escenario Venezuela desafortunadamente siendo el país con las mayores reservas probadas del mundo, es uno de los más vulnerables.

Una coyuntura escenario que ha dejado ver hechos impensables como algunos productores de mar del norte y norte America, que producen aun a perdida, donde el precio de venta de su barril es menor al costo de producción, solo para poder mantener infraestructura y activos a tiro. Este no es “aun” el caso de Venezuela, donde PDVSA posee cierto radio de acción y flexibilidad, si y solo si se enseria y se dedica a su negocio medular, reduce costos y se hace más eficiente en sus operaciones, sus políticas y su estructura.

(1) http://bancaynegocios.com/activos-de-pdvsa-alcanzan-los-234-mil-millones-de-dolares/

emillan7@hotmail.com

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