Respuesta a nota del Universal de páez Pumar

La multa a los ex PDVSA


El artículo al cual hoy damos respuesta recoge una serie de apreciaciones
que reflejan con claridad el tipo de pensamiento que embarga el alma de
una muy buena parte de los opositores y su intento descarado por torcer
una realidad histórica, para acomodarla a sus intereses políticos. En él,
haciendo referencia a la multa impuesta a quienes sabotearon salvajemente
la industria petrolera venezolana; ocasionaron pérdidas por más de 20 mil
millones de dólares al país; generaron muerte y sometieron al pueblo a
una escasez de alimentos, medicinas y otros productos que no puede
calificarse sino de criminal, se expone que “el teniente coronel jamás
llegará a saciar su deseo de venganza. El odio que alberga en el alma lo
acompañará hasta la muerte porque sabe que por causa de esos sucesos
perdió el poder; y que no fue ni osadía, ni el resultado de una
insurrección popular lo que le permitió recuperarlo, sino el conjunto de
errores que se produjeron a raíz de su renuncia porque los actores de las
manifestaciones y de la huelga no tenían por objetivo sacarlo del poder
con el cual se encontraron de repente, porque de nuevo, como lo había
hecho diez años antes, flaqueó”.

Lo primero que queda claro es la recurrente práctica de justificar lo
injustificable con mentiras o medias verdades. En este caso se llega al
extremo de irrespetar la inteligencia de los venezolanos al alterar la
secuencia cronológica de los hechos, para, en una especie de conjunción
mágica de eventos, hacer coincidir en el tiempo situaciones que tuvieron
vida en épocas diferentes.
En la nota se deja ver que los hechos por los cuales han sido multados
los extrabajadores de PDVSA, ocurridos entre diciembre de 2002 y febrero
de 2003, condujeron a la pérdida y posterior recuperación del poder por
parte del Chávez, cuando la realidad es que este último ocurrió ocho
meses antes (abril 2002).
Pero , aun si diéramos por cierto esa conjunción mágica de hechos
ocurridos en tiempos diferentes, no podríamos dejar de preguntarnos si
¿es o no un descaro que a estas altura se sostenga la tesis de la
renuncia de Chávez?
La única explicación que podríamos darle a esta manida argumentación es
que el autor de la nota vio el programa aquel en el que Napoleón Bravo
leyó la supuesta renuncia del Presidente y se quedó dormido, cual
inocente Cenicienta, hasta la fecha.

Ahora, y entrando en el tema principal de la mencionada nota, queda claro
que el autor recurre a la misma argumentación que frecuentemente es
esgrimida por quienes habiendo cometido un delito, intentan evadir la
justicia y obtener protección, declarándose perseguidos políticos.
Al respecto bien vale la pena que nos preguntemos, si esos “perseguidos
políticos” paralizaron o no a PDVSA durante dos meses; ¿Sabotearon o no
la empresa?; ¿Tenían alguna razón que no fuera política para cometer esa
salvajada? ¿Desconocieron o no la decisión del Ministerio del Trabajo que
los obligaba a reincorporarse a sus labores, una vez que el paro fue
calificado como ilegal? ¿Desobedecieron o no la orden de la Corte Suprema
de Justicia sobre la inmediata reactivación de las operaciones de la
empresa? ¿Irrespetaron o no el llamado público del Presidente de PDVSA
para que retornaran a sus labores? ¿Ocasionaron o no la muerte de
personas que nunca pudieron llegar a un hospital, porque el transporte
fue paralizado por falta de gasolina?
¡Por Dios! Ese tipo de argumentación sólo puede ser escrita para que la
dé por cierta un imbécil.

Por otro lado (y siempre suponiendo que los hechos ocurrieron en el
tiempo como lo describe el autor) no podemos dejar de preguntarnos ¿Cómo
es eso de que “la huelga no tenían por objetivo sacarlo del poder, con el
cual se encontraron de repente”?

O sea, iban pasando por Miraflores y los llamaron para que se encargaran
del gobierno. ¿Se da cuenta amigo lector por qué siempre los derrotamos?
Es que como dentro de su mundo les creen esas argumentaciones, llegan a
pensar que nosotros también somos estúpidos.
Este encontrarse de repente con el poder, es la más tonta manera de
justificar una tesis de la que ya nadie quiere hablar en el mundo de la
oposición y que en un tiempo llamaron “vacío de poder”.

De resto no hay mucho que valga la pena comentar, con la excepción quizás
de la defensa que se hace el autor de los jefes de la policía
metropolitana condenados por asesinato y de quienes dice: “Por eso
también están condenados a 30 años los policías que velaron por la
seguridad ciudadana, cuyas sentencias, como lo reveló el exmagistrado
Aponte Aponte responden a instrucciones directas del teniente coronel”
Para el autor, quien les aseguro jamás ha leído los expedientes de esos
casos, ningún valor tienen las investigaciones científicas y policiales,
ni el testimonio de las propias víctimas, ni los vídeos, ni las
declaraciones de los testigos, ni las grabaciones rescatadas de la sala
de operaciones de la Policía Metropolitana. Para él, lo único que tiene
valor son las declaraciones de un magistrado mafioso, vinculado al
narcotráfico, prófugo de la justicia y con una ética que el mismo se
encarga de restregar en por el suelo cuando afirma que aceptó
instrucciones para administrar justicia.

¿Qué se puede hacer con una gente como está? Será tener paciencia.

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