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El jueves 7 de julio se realizó una marcha desde la ciudad de Ensenada hasta Plaza de Mayo (Republica Argentina) en la que se realizó un acto con casi 15.000 personas, ocultado prolijamente por todos los medios de comunicación televisivos y escritos. Esta convocatoria fue hecha por los trabajadores del Astillero Río Santiago y los motivos de la misma eran reclamar ante el gobierno nacional una acción mas dinámica para la concreción de los convenios con la República Bolivariana de Venezuela para la construcción de buques en este gigante industrial enclavado en esta ciudad y que hoy está trabajando a menos del 20 % de su capacidad productiva. Por otra parte se reclamó una acción mas enérgica para frenar el accionar de los sectores de la derecha neoliberal y grupos económicos que trabajan para desbaratar estos convenios (algunos de ellos desde dentro mismo del aparato estatal).
El Movimiento Popular Ensenadense M.P.E. (movimiento sociopolítico integrado por jóvenes todos ellos menores de 30 años y ayudados por algunos viejos luchadores de larga trayectoria como por ejemplo: Oscar Flammini, el dirigente obrero y ex secretario de cultura de la ciudad) partícipe de la comisión organizadora de esta convocatoria, emitió la siguiente declaración:
“Los convenios con la hermana República Bolivariana de Venezuela que tanto beneficio van a traer a la región, por ejemplo: la posibilidad de generar mas de 1.000 puestos de trabajo (se calculan entre 1.200 – 1.500 de obreros calificados y técnicos) con todo lo que ello significa desde el punto de vista social – político, cultural y moral; el impulso a las pequeñas y medinas empresas complementando al ARS con trabajos y servicios, que se constituirán a su vez en receptoras de mano de obra (por cada puesto directo en la industria naval se producen 4 puestos de trabajo indirectos) el ingreso al consumo interno de la región de mas de 2.000.000 de pesos mensuales que servirían de una verdadera inyección para el comercio y la economía local; la posibilidad de un futuro mejor para una juventud hoy descreída, decepcionada y sin horizonte cierto; el restablecimiento de la dignidad y la autoestima para un basto sector que hoy vive de un plan social ($ 150) o de los “favores” de algún mediocre caudillo político, etc.
Todo ello molesta, sin embargo a minoritarios grupos económicos, insignificantes numéricamente pero fuertes por su poder y sus vínculos (económicos y políticos). ¿Porqué les molesta? Por que, simplemente, ven peligrar negocios y manejos que les reditúan hoy jugosos beneficios.
Por otro lado toda la derecha neoliberal argentina (y también venezolana) perciben que la esencia de los acuerdos PDVSA MARINA – ARS van mas allá de un simple tratado comercial. En él está en juego el proyecto de unidad e integración latinoamericana, y la puja por definir que modelo de país queremos.
En efecto, en esta batalla se enfrentan dos concepciones: una es la que incipientemente se está poniendo en marcha (no exenta de dificultades), la de reconstruir el aparato productivo; la de generar trabajo genuino y digno, la de plantearse un modelo de desarrollo independiente y soberano. Abierto al mundo, sin duda, pero en un plano de igualdad y beneficio mutuo, no sobre la base de la dependencia, el sometimiento y el atraso.
Esta concepción (por la que lucharon San Martín y Bolívar) supone inexorablemente la construcción de un bloque regional de poder (A. Latina) que permita ocupar un lugar en el mundo con dignidad e independencia. Los acuerdos entre PDVSA MARINA de Venezuela y el ARS serán un hecho concreto, tangible que marchan en esa dirección. Por eso preocupa tanto a los poderosos mundiales y a los vende patria nativos.
Es mas que evidente a esta altura que los sectores del privilegio pretenden frenar el camino del cambio que se inició en nuestro país con el presidente Kirchner ( con todos sus problemas, dificultades y a veces contradicciones) y “ahogar en la cuna” el proceso de unidad e integración que comienza a nacer en América Latina. Por lo tanto está planteada una disyuntiva histórica cuyas alternativas son claras e imperativas: o los que llevaron la nación al desastre con el modelo neoliberal recuperan el terreno perdido y se fortalece la dependencia, la desocupación, el hambre y la violencia. O los sectores populares (trabajadores, pequeños y medianos empresarios, comerciantes, estudiantes, profesionales, docentes, jubilados, jóvenes y mujeres) se unen para defender y profundizar el rumbo iniciado.
En 1945 el pueblo de esta zona (Ensenada – Berisso) fue protagonista principal en una etapa de desarrollo y bienestar de nuestra patria y de un modelo nacional independiente (Primer Gobierno del Gral. Perón) que aún perdura en la memoria colectiva. De esa historia nace el Astillero Río Santiago bastión de nuestra soberanía. Tal vez la astucia de la historia nos depare una nueva oportunidad a los hijos de estas tierras de ser protagonistas destacados de nuestra segunda y definitiva independencia. Y en ella el ARS jugará un rol fundamental.
Es en este marco en que los convenios con Venezuela y el desarrollo del ARS adquieren una significación patriótica y latinoamericanista que reclama el apoyo y el concurso de todos los sectores honestos y patrióticos de la sociedad.
¡SOLO EL PUEBLO SALVARÁ A LA NACIÓN!
Movimiento Popular Ensenadense
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