Contradiciones petroleras entre el puntofijismo adeco-copeyano y los neoliberales de la MUD

A partir de 1920 cuando el país de dio su primera ley petrolera, en donde por vez primera,  se le impuso al capital petrolero externo la obligación de entregarle a la nación una regalía  petrolera que   en promedio osciló alrededor de un 9 por ciento del producto extraído, la lucha política en estas latitudes dio un vuelco sideral: de ahora en adelante y hasta el  presente, los conflictos por el poder político han girado alrededor del empeño nacional por lograr una renta petrolera  creciente y al mismo tiempo, por el control y distribución de este provento en  el entramado social de esta formación social; origen y destino de la renta petrolera es  el núcleo fundamental de nuestros desencuentros políticos en los últimos noventa años de historia.

La historia petrolera de Venezuela que se inició en 1910  hasta el presente, se ha manifestado en tres periodos claramente diferenciados donde el conflicto por la obtención de una renta petrolera creciente y su control-distribución han tenidos perfiles específicos: 

a)fase concesionaria:1910-1975;

b)fase  desnacionalizadora 1976-2001

c) Plena Soberanía Nacional 2002 hasta hoy)

En el  primer periodo la lucha política por nuestro petróleo estuvo envuelta en el ideario nacionalista-burgués, es decir, los actores políticos buscaron extraer el máximo beneficio de la actividad petrolera para el Estado y al mismo tiempo, invertir dicho ingreso fiscal en erigir una economía capitalista. El nacionalismo petrolero burgués en estos años también mostró ciertos matices que vale la pena destacar: en los años que corrieron entre 1910 y 1920 encontramos una ausencia total de nacionalismo rentista petrolero,  debido al desconocimiento de la temática hidrocarburera por parte del Estado y a su concepción liberal de la economía.. De 1920 a 1941 emerge el nacionalismo burgués petrolero pero con manifestaciones muy tímidas, puesto que fue expresión de las clases dominantes de la época (terratenientes y comerciantes-financista), sin embargo, aquí se formuló la idea de sacarle al petróleo una buena tajada para dinamizar la economía interna que era esencialmente agrícola; siendo Pedro Manuel Arcaya Y Gumersindo Torres los adalides de la confrontación con el capital concesionario. De 1941 a 1945 surgió un nacionalismo petrolero burgués radical, que se propuso y logró para el país una victoria contundente en su lucha por someter al capital imperialista concesionario a la soberanía plena del Estado con la Ley Petrolera de 1943, utilizando como argumento el petróleo como arma de la geopolítica; el escenario de la Segunda Guerra Mundial fue el marco histórico que posibilitó aquella victoria de  la nación conducida por hombres de la talla de un Manuel Egaña, Rafael Pizani, Eugenio Mendoza, Jesús Farías y el Presidente Isaías Medina Angarita. La Clase social promotora de semejante nacionalismo fue la  que se ha conocido como el “ala luminosa del Medinismo”, o sea, el canto del cisne de la burguesía nacional venezolana. Lo radical de esta nacionalismo se concretaba en que no solamente empujó la regalía petrolera hasta un 162/3 por ciento, sino que también, comenzó a horadar las ganancias extraordinarias de las concesionarias petroleras a través de la Ley de Impuesto Sobre la Renta promulgada en 1941 para tales efectos. Con esta última ley, el Estado quedó facultado para reducir a su mínima expresión la tasa de ganancia del capital petrolero en nuestro país: mayor victoria sería impensable en la Venezuela de aquel tiempo.

El nacionalismo petrolero burgués-radical del Medinismo fue sustituido por el nacionalismo petrolero burgués-negociado de Rómulo Betancourt y su Partido Acción Democrática a partir del derrocamiento del presidente Medina en 1945. Con los adecos el imperialismo petrolero respiró tranquilo, pues, los líderes de ese partido se comprometieron  con el capital concesionario,  a no decretar ningún nuevo impuesto a la industria petrolera,  sin antes consultarlo con sus empresas matrices; en otras pablaras, la soberanía petrolera lograda por Medina Angarita dio un salto atrás con los adecos en el poder. Los adecos no renunciaron a subir la renta petrolera para la nación, sólo que lo hicieron a conveniencia de los intereses estratégicos del imperialismo norteamericano: ellos empujarían los interese nacionales petroleros hasta un punto en que no colidieran con el departamento de Estado yanqui. La oferta adeca al imperialismo hacia mediados de la década de los años cuarenta,  fue quebrar el nacionalismo radical del Medinismo,  convertido en una mala palabra para el imperialismo, una vez que dicho ejemplo pudiera ser seguido por el pujante movimiento anticolonialista que había despertado  el segundo conflicto mundial; al punto que ya para 1948 la CIA tenía órdenes de liquidar físicamente a políticos como el General Medina y a Jorge Eliecer Gaitan. A partir de 1959, la oferta política adeca incluyo convertirse en paladín del anticastrismo/comunismo en Latinoamérica y ser la organización política que promocionara los intereses estratégicos del  Departamento de Estado en estas tierras sureñas. Rómulo Betancourt creyó fielmente que se podía ser rentista-petrolero y al mismo tiempo, ser guardián de la política de seguridad nacional made in USA. En consecuencia,  este nacionalismo petrolero adeco tuvo las siguientes manifestaciones:

1.-Se respetó el principio de que el subsuelo es propiedad nacional estatal y por consiguiente, la nación tiene todo el derecho a reclamar una renta creciente a los particulares que quieran explotar  el  recurso natural petróleo.

2.-La participación de la nación en los proventos del petróleo que Medina dejo en un 60/40 a favor del Estado fue sustituido por el famoso fifty-fifty.

3.-Se mantuvo la idea de no dejar intervenir al capital nacional como concesionario petrolero.

4.-En la defensa de la renta petrolera recogió la idea propuesta por políticos medianistas al  servicio de la dictadura perezjimenista de crear un cartel de países productores, o sea, la OPEP, cuya fundación fue rubricada por el ministro de petróleo adeco Juan Pable Pérez Alfonso.

5.-En la década 1960-1970, los adecos se empeñaron en mantener el nivel de la renta por barril, evitando una caída de los precios petroleros, sirviéndose dela OPEP.

6.-Crearon la Corporación Venezolana de Petróleo, para sustituir en el futuro a las antiguas concesionarias.

7.-Mantuvieron la soberanía jurídica petrolera heredada de gobiernos anteriores.

8.-Reformularon la Ley de Impuesto Sobre la Renta en 1967 para introducir los precios de referencia fiscal y así,  exprimir más al capital petrolero internacional.

9.-Los proventos del petróleo estarían destinados fundamentalmente a potenciar el capitalismo criollo en sus vertientes privado y estatal, así como también  a financiar el gasto social.

10.-En el gobierno de CAP-I se decretó la nacionalización petrolera, en total contubernio con el capital petrolero transnacional.

El nacionalismo petrolero adeco tuvo vida en este país mientras el capitalismo central experimentaba uno de sus más prósperos periodos de crecimiento económico. No obstante, para la segunda mitad de la década de los años setenta del pasado siglo, el capitalismo céntrico entró en un prolongada crisis cíclica, dando origen a una revisión de sus cimientos ideopoliticos que lo habían acompañado en toda la Segunda Postguerra. En tal sentido, el capital le decretó la guerra a todas las conquistas que la clase trabajadora había obtenido en los últimos doscientos años, lo que equivalía a la quiebra del Estado de Bienestar en todo el orbe capitalista. Al mismo tiempo, le decretó la guerra a las pretensiones tercermundistas de beneficiarse al máximo con sus recursos naturales, puesto que para los políticos del capital imperialista, los elevados precios del petróleo que se comenzaron a materializarse a principios de la década en referencia, había sido uno de las determinantes de la crisis por la que atravesaba el capital en sus tiempos más actuales. De esta manera, el capital imperial se dispuso a crear nuevas regímenes que regularan la explotación  de los recursos naturales en beneficio dela tasa de ganancia.

Con la nacionalización petrolera PDVSA fue puesta en manos de los antiguos hombres-Creole y hombres-Shell, es decir, los antiguos gerentes de las compañías concesionarias que operaban en Venezuela. Estos gerentes formados para defender los intereses del capital monopolista petrolero contra las apetencias rentísticas del Estado venezolano, continuaron su praxis de la compañía petrolera nacionalizada con la misma visión de su gestión anterior, es decir, gerenciar a PDVSA  como si fuera una empresa privada. Habíamos nacionalizado el equipo capital de las concesionarias pero no nacionalizamos el cerebro de la gerencia venezolana que se iba a encargar de PDVSA. Por consiguiente, a partir de 1976, la gerencia meritocrática del petróleo comenzó a montar agenda propia, con toda la mala intención de separar a PDVSA de las garras del Estado venezolano. La visión ideopolitca de esta agenda fue el neoliberalismo parido en el capitalismo desarrollado como fórmula para relanzar al capitalismo por la senda  del crecimiento económico y rescatar la tasa de ganancia del capital; así como también las tesis petroleras nacionales de Uslar Pietri y Pérez Alfonso.  Con esta plataforma ideológica en mente y presta a maridarse con el capital transnacional petrolero y con las ordenes emanadas de la Agencia Internacional de Energía creada para enfrentar a los países productores, la Gente del Petróleo puso  en prácticas las siguientes directrices en materia hidrocarburera en el periodo 1976-2001.

1.-Convertir el petróleo en patrimonio universal de la humanidad, por lo tanto, los estados nacionales no pueden cobrar ninguna renta del suelo pro el derecho a explotar los mismos. Esto consistió en darle muerte al principio de propiedad estatal nacional en materia petrolera nacido en tiempos del gomecismo y defendido a ultranza por los gobiernos adecos.

2.-En sintonía con lo anterior, la PDVSA nacionalizada y desnacionalizadora se dispuso a reducir a su mínima expresión su contribución fiscal al Estado, achicando la regalía de un 16 por ciento a un escuálido 1 por ciento del producto extraído.

3.-La meritocrácia petrolera de los Giusti y Sosa Pietri lograron que a las compañías extranjeras que entraron con la Apertura petrolera, se les aplicara  la LISR como si fueran no-petroleras, dejando de percibir la nación miles de millones de dólares.

4.-La PDVSA desnacionalizadora logró eliminar la soberanía jurídica que en materia minera la nación gozaba desde 1910, sustituyéndola por la obligación de ventilar sus diferencias con el capital petrolero foráneo en tribunales internacionales.

5.-Se eliminó el control que el Ministerio de Energía y Minas tenía sobre PDVSA y esta empresa,  se fue convirtiendo en un nuevo estado que tenía el control de la política energética de la nación.

6.-Una política que afincaba su primacía sobre los volumen exportables del recurso natural: precios no, volumen si,  fue la consigna de esta política.

7.-Decretó la muerte del nacionalismo petrolero como obsoleto y periclitado y por no avenirse con los nuevos tiempos de la globalización.

8.-Propuso de manera radical la separación de Venezuela de la OPEP, ya que lo lineamientos de esta organización colidían con los de PDVSA.

9.-Se instituyó un nuevo régimen petrolero fundamentado en las políticas petroleras emanadas de Inglaterra que privilegiaba al máximo la tasa de ganancia sobre el recurso natural.

10.-PDVSA se ofreció como rehén para proteger al capital internacional de cualquier apetencia impositiva del estado venezolano.

Este ideario petrolero de la meritocrática petrolera impuesto al país durante los años 1976.2001 fue según criterio de Bernard Mommer1 un proyecto inconcluso, que recientemente ha sido puesto en la agenda electoral nacional por los políticos neoliberales de la MUD que aspiran llegar al poder en las elecciones presidenciales del 7 de octubre próximo, con la intención de terminar de realizar dicho proyecto petrolero antinacional. Bien  sabemos que este intento neoliberal fue derrotado por el pueblo venezolano con las acciones del Caracazo, los golpes de Estado del 2002 y la victoria del Movimiento Bolivariano de 1998. La Agenda Petrolera Bolivariana ha rescatado lo mejor de la tradición nacionalista petrolera anterior para ponerla al servicio de las grandes mayorías nacionales.

Ahora bien, tal como lo podemos apreciar las ideas petroleras de los neoliberales de la MUD coliden de frente con el credo petrolero tradicional de Acción Democrática,  apuntalado en el pensamiento socialdemócrata de Rómulo Betancourt. Por eso se nos hace difícil ese matrimonio de conveniencia entre AD y los pichones de Primero Justicia y Un Nuevo Tiempo, más aun, cuando éstos últimos no quieren saber nada de AD ni de COPEI porque se rayan. Sería bueno para el bien del país obligar a los adecos y a los copeyanos a fijar posición frente al programa petrolero de la MUD. Si AD y COPEI aceptan sin pestañar los lineamientos petroleros de la MUD, estarán despidiéndose del mundo de los partidos políticos vivos.

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1.-MOMMER Bernard. “La MUD busca rescatar la apertura petrolera de los escombros de la Cuarta República”. En Correo del Orinoco. Caracas 17-09-2012.N°1090. Año 4.pp.16-17


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Humberto Trómpiz Valles


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