Amuay, “meritócratas” vs. “patriotas”

Diego González, Rafael Quiroz Serrano, José Toro Hardy, Humberto Calderón Berti, autodenominados “expertos” y representantes de la clase “meritocrática” de la “vieja Pdvsa”, han acudido a los programas de la televisión privada a verter sus ácidas, venenosas y malévolas opiniones sobre el lamentable siniestro de Amuay. También estuvo Ramón Cornieles, a quien conocí –creo- en Mene Grande, por la década de 1950, jubilado de la industria petrolera y ex director de Maraven S.A., quien a sus 88 años de edad es el único de los mencionados con una dilatada trayectoria surgida, formada y desarrollada como técnico y gerente en las entrañas del petróleo. Admirador de la gestión de las transnacionales, a las que sirvió con pasión y devoción, expuso su opinión sobre lo acontecido en Amuay. Fue el más moderado y prudente de este primer grupo de “expertos y opinadores de oficio”.

Diego González es profesor universitario en el área petrolera y articulista consuetudinario de la Revista PetroleoYV, cuyo propietario es el “golpista profesional” Sosa Pietri, también “experto” petrolero. Rafael Quiroz es estudioso investigador en el área de la economía petrolera y tiene obra escrita, una de las cuales referida al sabotaje petrolero de 2002-03. Humberto Calderón Berti, geólogo y político profesional, es sobradamente conocido por sus aventuras gerenciales y mercantilistas en el mundo del petróleo; fue ministro, embajador, conferencista, profesor universitario y muchas cosas más. Si se le investigara a fondo las suspicacias que se ciernen sobre el origen de su fortuna, no lo quedaría bien parado.

José Toro Hardy, prófugo de la justicia desde la segunda mitad de la década de 1970 hasta mediados de la de 1980, cuando ya su causa había prescrito, tiene un negro prontuario de delitos en el mundo de la gran industria. Estudioso de este sector, no ha tenido otro norte que llenar sus bolsillos buscando los caminos verdes, las vías más cortas y expeditas. Por eso sus deudas con la justicia, la que siempre ha evadido. Para cualificar su “idoneidad”, bástese decir que fue integrante del directorio de Pdvsa en los aciagos años de la gestión de Luis Giusti (1996-1999), los más tenebrosos de la “apertura-privatización” de nuestra industria petrolera.

Todos ellos atribuyen falta de mantenimiento, impericia, descontrol, carencias e ineficiencia de todo tipo a las causas del siniestro en Amuay. Los trabajadores que laboran actualmente en la industria, todos ellos venezolanos, profesionales, ingenieros, técnicos y obreros, con muchas horas de experiencia en el ámbito petrolero, miles de ellos trabajando en Pdvsa desde años antes de los acontecimientos de 2002, son desdeñados, despreciados, vilipendiados y criminalizados, por estos “opinadoritos (es el epíteto que merecen por su baja estatura moral) de oficio”.

Es importante señalar, con marcado énfasis, que Calderón Berti y José Toro Hardy son criminales convictos y confesos del Golpe de Estado y del sabotaje petrolero de 2002-2003, el cual, este último, causó pérdidas a la República por 20.000 millones de dólares, según la auditoría realizada por el economista e investigador petrolero Al Shereidah. Cuatro meses estuvieron paralizados los procesos de transformación del crudo en productos derivados en las refinerías de Amuay y Punta Cardón, debido a los destrozos de los sistemas informáticos, los ductos, equipos, tableros de control y herramientas. Los costos de reparación y reposición fueron milmillonarios. Por supuesto, los compromisos de exportación de crudo y productos se paralizaron durante varias semanas. Todos los altos gerentes “meritócratas” se fugaron luego de autocobrar con creces sus prestaciones por anticipado, dado que manejaban al dedillo la parte informática del sistema de cancelación de salarios y prestaciones. Los trabajadores y empleados que estuvieron en paro por más de dos meses, obviamente salieron de la empresa por abandono de sus puestos de trabajo, de acuerdo con la vigente –para entonces- Ley del Trabajo; la gran mayoría engañada y frustrada por sus dirigentes.

Los técnicos más experimentados, que jamás ha tenido la industria de la refinación de hidrocarburos en Venezuela, están hoy al frente de este sector, incluyendo a Iván Hernández y a Fernando Padrón. Este último al frente hoy de la Refinería de Puerto La Cruz. Por ello, la diferencia de las declaraciones dadas por hombres genuinamente venezolanos como Jesús Luongo, Iván Hernández, Alejandro Granados, Ramón Cosi, Omar Bravo y Fernando Padrón, entre otros.

El gerente general de Amuay, Jesús Luongo, señaló que mantienen la estrategia que habían definido con los trabajadores y continúan con las labores de enfriamiento y aseguramiento de las áreas. “Estamos haciendo una especie de barrido, área por área, para irnos preparando para una segunda etapa que es el arranque seguro de la refinería de Amuay”, enfatizó Luongo, destacando la solidaridad recibida del pueblo.

Iván Hernández, ex gerente de Centro de Refinación Paraguaná, hoy octogenario, que pasó más de 40 años en la refinería, con experiencia en la de Corpus Christy, en EE.UU, en declaraciones ofrecidas a la Radio del Sur y a Vanessa Davies en el programa Contra Golpe de VTV, indicó que luego de extinguir el fuego en la refinería de Amuay, la planta reiniciará sus operaciones de forma segura: “poco a poco, una vez que se cumplan todos los procedimientos, es decir, los trabajos que se realizarán unidad por unidad”.

Señaló que “actualmente se avanza en una evaluación con un equipo técnico, para asegurarse de que todas las estructuras de las torres estén integralmente perfectas para desarrollar los trabajos. Estamos haciendo una inspección firme y en el momento en que tengamos esos resultados, empezamos a arrancar las unidades”.

“Nos estamos preparando para el arranque del 70% que nos falta, porque dejamos algunas unidades en servicio. Estamos manejando unos 70 mil barriles por día en el Centro Refinador de Paraguaná, es decir, no está completamente parada”, aseguró Hernández.

El superintendente de Prevención y Control de Emergencias, Ramón Cosi, acompañado de algunos de los bomberos que participaron en la extinción del fuego en Amuay, expresó que "fue una ardua labor, después de la explosión, a los 10 minutos ya teníamos el control de la situación", uno de ellos manifestó que sintió “temor de que las llamas se expandieran hacia otros lugares”.

A su vez, indicaron que cuando vieron que la brisa volvía a avivar las llamas ya extinguidas, sintieron "impotencia, porque pensábamos que habíamos logrado el cometido, pero el concentrado que se forma –a veces- con la brisa, rompe el colchón de espuma y comienza de nuevo el incendio".

El gerente operacional del Centro Refinador Paraguaná (CRP), Omar Bravo, agregó, por su parte, que se está monitoreando los servicios de electricidad y vapor de la instalación para proceder al arranque seguro "dentro de pocos días". "Éstos son servicios que, a pesar de lo que ocurrió el sábado, nunca fueron suspendidos", detalló.

Fernando Padrón, Gerente de la Refinería de Puerto La Cruz, donde se procesan 189.000 barriles diarios de crudo, asevera que el funcionamiento de todas las refinerías del país sigue un sistema universal de mantenimiento y prevención, con todas las normas y especificaciones de los estándares internacionales. En esa refinería, sólo en 2012, se han adelantado más de 400 mil horas/hombre de adiestramiento del personal; por ello laboran más allá de sus horas ordinarias, porque tienen motivación patriótica y la adrenalina les fluye por las venas. La programación y ejecución de paradas no están relacionadas con el siniestro, añadió, ellas pueden adelantarse y/o atrasarse, según la evaluación que periódicamente hacen los técnicos, de allí que las paradas suelen reprogramarse, en ningún caso constituyen una camisa de fuerza. En verdad, el mayor celo se centra en el CRP.

En conclusión, las refinerías venezolanas y todas las áreas de la industria de hidrocarburos del país, están en manos y cerebros idóneos y, sobre todo, patrióticos.

*Miembro de Número de la Academia de Ciencias Económicas del Estado Zulia

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