“El Acidito”

Biocombustibles incremetarán costos de alimentos

Un biocarburante o biocombustible es una mezcla de hidrocarburos que se utiliza como combustible en los motores de combustión interna y que deriva de la biomasa, materia orgánica originada en un proceso biológico, espontáneo o provocado, utilizable como fuente de energía.

Para la obtención de los biocarburantes se pueden utilizar especies de uso agrícola tales como el maíz o la mandioca, ricas en carbohidratos, o plantas oleaginosas como la soya, girasol y palmas. También se pueden emplear especies forestales como el eucalipto y los pinos.

Con el uso de estos materiales se reduce la contaminación ambiental provocada en su mayoría por los gases emitidos por los vehículos automotores que utilizan gasolina u otro derivado del petróleo.

El biocombustible tiene sus ventajas: reduce al 80 por ciento las emisiones de CO2 (dióxido de carbono), causantes del efecto invernadero; disminuye las emisiones de azufre, principal motivo de la lluvia ácida; es biodegradable y duplica la vida útil de los motores por la óptima lubricidad que, especialmente, tiene el biodiesel.

El CO2 regula la temperatura de nuestro planeta. Si aumenta la cantidad de CO2 en la atmósfera, la temperatura sube. Si disminuye la cantidad de CO2, la temperatura baja.

Al utilizar petróleo y sus derivados, por ejemplo en forma de bencina o diesel, se libera el CO2 que fue sacado de su círculo natural y almacenado bajo tierra hace millones de años. Esto introduce más CO2 a la atmósfera, lo que contribuye a que la temperatura de la tierra aumente, y a una velocidad que preocupa enormemente.

Ahora bien hasta aquí observamos lo beneficioso que es el uso de los biocombustibles, pero ¿a qué costo?.

El costo implica utilizar gran parte las áreas fértiles, además de alimentos para generar biocombustibles, lo que también generará escases e incremento de esos productos en el mercado, gran paradoja, y como dice el Chapulín Colorado: “Y ahora quién podrá defendernos”. La decisión no es fácil pero hay que limitar el uso de ambos tipos de combustible, por las complicaciones que generarían, por ello el presidente del mayor grupo alimentario del mundo, Nestlé, Peter Brabeck, llamó a los políticos a hacer presión para terminar con el uso de alimentos en la producción de biocombustibles. Según Brabeck,  esto no significa que los biocombustibles deban ser eliminados completamente, sino que los productores deberían utilizar otros materiales orgánicos. Pero, esta otra, ¿sería una buena decisión?.

Uno de los grandes problemas de Estados Unidos, por ejemplo, es que casi la mitad de su producción de maíz se utiliza en la producción de combustible.

¿Cómo aplicar aquel eslogan de “salvemos el planeta”?, si esto implica pasar hambre. Una interrogante que dejamos a los especialistas.

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Reinaldo Silva


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